24 de junio de 2007 (LPAC)
Lyndon LaRouche informa:
Las ocho columnas de la edición dominical del Washington Post tienen un eco considerable de mi discurso de apertura en la última videoconferencia de LPAC, este jueves pasado. Este artículo principal del Post, en su edición dominical, que se presenta como el primero de una serie de cuatro, tiene el gran titular en la primera página de "Un Entendimiento diferente con el Presidente".
El Post describe este artículo principal del domingo como "el primero de una serie de cuatro partes que investiga la vicepresidencia, al hombre más influyente que haya ocupado ese cargo". El Post continúa: "Los artículos examinan el papel de Cheney, en gran medida escondido y poco comprendido, en el diseño de los planes para la guerra contra el terrorismo, la economía y el medio ambiente".
El contenido de la primera parte de esta serie, que aparece en la edición dominical, claramente es un reflejo de mi tratamiento del mismo tema en la apertura de mi videoconferencia internacional este pasado jueves.
Para entender lo que hace el Post en su informe, es necesario intercalar cierta parte de mi discurso de apertura en la videoconferencia internacional de este jueves, con el recuento que hace el Post de los mismos acontecimientos del 2001 que precedieron y llevaron a los acontecimientos terribles del 11 de septiembre del 2001.
Primero, uno tiene que leer cuidadosamente mi explítica advertencia a principios de enero del 2001 sobre un acontecimiento esperado como el que habría de ocurrir el 11 de septiembre de ese año. Segundo, uno debe comparar mi descripción de los acontecimientos en torno a Cheney en la tarde del 11 de septiembre del 2001 con mi propia lectura del significado de estos acontecimientos, tal y como hice público en las horas inmediatamente posteriores a los ataques, y me referí a las similitud del incendio terrorista de Goering al Reichstag, lo que le dió a Adolfo Hitler los poderes dictatoriales en las primeras horas y días después del incendio del Reichstag.
Los editores del editorial de este informe deben intercalar estas observaciones que yo hice, con el artículo principal del Post de hoy, en los órdenes pertinentes. Como dije, y como lo sugiere el recuento del Post, hay un vínculo crucial entre la historia del BAE y el legado perdurable del 11 de septiembre, un legado que ahora arde con más fuego que en cualquier otro momento desde las semanas y meses inmediatos, después de los acontecimientos en sí del 11 de septiembre.
A continuación siguen estos hechos intercalados.
En su discurso de apertura de la videoconferencia internacional del 21 de junio, Lyn hizo la siguiente declaración, que incluye su advertencia explícita de enero del 2001 sobre un acontecimiento como el que experimentamos el 11 de septiembre de 2001:
"El mundo ha estado viviendo bajo un sistema, el sistema del 11 de septiembre, que ya existía, como lo advertí a principios de 2001, antes de que tomara posesión el presidente George W. Bush por primera vez en enero del 2001. Donde dije: 'El sistema mundial ha llegado al punto en el que un displome del sistema ya está en marcha. No podemos determinar exactamente como y cuándo va a ocurrir, pero sí sabemos dos cosas:
"Número uno, sabemos que este Presidente y esta Presidencia no pueden enfrentar esta crisis. Por tanto, debemos esperar que el mundo entero será sometido al tipo de cosa que conocimos en febrero de 1933, cuando Hermann Goering, el hombre detrás del trono, una especie de Dick Cheney del gobierno de Hitler, orquestró el incendio del Reichstag [el Parlamento alemán] como incidente terrorista.
"Y este incidente terorista se utilizaó esa noche, o al día siguiente, para instalar a Hitler con poderes dictatoriales, los cuales Hitler nunca perdió, ¡hasta el día que murió!"
"Y dije en ese entonces, que el peligro es que algo parecido a esto va a ocurrir, bajo las actuales tendencias en los Estados Unidos, y así fue: se le dio el nombre de 11 de septiembre.
"Ahora, sin entrar en los detalles de lo que sabemos y lo que no sobre cómo se orquestó el 11-S, sabemos que la única manera en que se puede orquestar algo como esto se encuentra en un solo lugar: en un complejo financiero con centro en la identidad de la BAE. Ahora bien, ése es el misterio del 11/S. Como se hizo, la mecánica, eso es irrelevante. Lo vamos a averiguar. Y todo mundo dentro y en torno al gobierno que entienda de estas cosas, ¡sabe eso! Y por eso es que hay tanta presión aquí".
Luego en la videoconferencia del jueves 21 de junio, en la sección del diálogo, Lyndon LaRouche abordó directamente los esfuerzos por parte de Cheney durante la tarde del 11 de septiembre del 2001, para usar los acontecimientos de ese día como pretexto para imponer por la fuerza legislaciones u órdenes que establecerían una dictadura en los Estados Unidos.
LAROUCHE: "Yo creo que los bribones pertinentes en las islas británicas probablemente le harán algo horrible a Dick Cheney, no porque no les guste lo que trataba de hacer, sino debido a que no lo logró. La pregunta misma es muy significativa. Aquí se tiene la denuncia del hecho de que el embajador por muchos años de Arabia Saudita en los Estados Unidos, era una figura importante al recibir sobornos hasta por unos 2 mil millones de dólares, entre otras cosas, principalmente mientras era embajador. Y que también era un agente británico, funcionando bajo la careta de ser otra cosa. Así que la pregunta es ¿por qué, y cómo, se mantuvo el secreto? ¡No había ningún secreto al respecto! Vean, esto ya se sabía.
"Déjenme ser muy claro sin decir demasiado. Esta es la pregunta, como indiqué hoy, que ha estado en mi mente, y la mente de muchos otros, desde antes del 11-S. Y como dije antes hoy, esta fue la pregunta en mi mente cuando hice una declaración pública, una declaración difundida desde aquí en los Estados Unidos, antes de la toma de posesión de George W. Bush en 2001, en el sentido de que la situación económica, el patrón de la situación económica es tal, que debíamos esperar en el futuro razonablemente cercano, que alguien tratará de hacer a los Estados Unidos, lo que hizo Herman Goering para convertir a Hitler un dictador en Alemania. Y ví ocurrir eso el 11 de septiembre del 2001. Yo lo ví. Eso no es solamente mi pensamiento. Eso ha sido el pensamiento de mucha gente.
"¿Como nos hicieron eso? Se sabía, por ejemplo, que la mayoría de los cadáveres mostrados, como evidencias, en la secuela del 11/S, eran de origen saudita o relacionado. ¡Alguien montó esa operación! ¿Al-Qaeda? ¿Nos ayuda eso? No. Al-Qaeda era un instrumento. De nuevo, él [Osaba bin Laden] es saudita. Era un instrumento de George H.W. Bush y los británicos, en las operaciones para organizar la guerra de Afganistán de los 1980. Osama bin-Laden es una figura clave, reclutada por estos tipos, entre los sauditas, para conducir esa operación. ¡Al-Qaeda es un producto de esa operación! Es una operación con patrocinio británico-americano y saudita. Los muertos que nos dejaron como evidencia en la secuela del ataque del 11-S, eran en gran medida de este grupo. Y la pregunta ha estdo en la mente de todos, desde entonces, sabiendo cómo funcionan estas cosas. ¡Guau! ¿Cuales son las pruebas? Bueno, tenemos diez prisioneros muertos. ¡Es difícil hacerlos hablar después de que están muertos!
"De modo que ése es el problema aquí. El problema es que, por tanto, ¿no piensan que no se ha hecho un gran esfuerzo para tapar una historia tan grande como esta, dentro de la prensa estadounidense? ¿Piensan que esta historia no estaba disponible, y que su significancia no era aparente —al menos en alguna medida— para toda prensa importante en los Estados Unidos; televisiva e impresa? ¿Por qué no lo informaron? ¡Ocurrió! ¿Y esto no tuvo que ver con dinero? ¿Que no saben todos que para dirigir una operación como lo fue la del 11-S, requiere de muchos miles de millones de dólares? ¿Requiere de la complicidad de un Gobierno, de uno o dos gobiernos?
¿De que éste es un golpe, un intento de golpe de Estado, del mismo modo que Herman Goering prendió fuego al Reichstag para convertir a Hitler en dictador? ¿No hubo esfuerzos en la noche del 11 de septiembre, en las discusiones por la noche, para imponer leyes, o imponer órdenes, que establecerían una dictadura en los Estados Unidos, no logradas del todo, que casi lo lograron pero no del todo? Y, ¿no hemos estado gobernados y dominados por esto desde entonces, por el aparato que se puso en marcha con el pretexto del 11-S? ¿No creen que todo aquel que es conociente en los Estados Unidos en toda posición de poder, no ha tenido estos pensamientos, una y otra vez, de manera persistente, durante estos años? ¿No piensan ustedes que todos los que vieron las pruebas, como ha salido ahora, situado en una posición de poder apropiada para entender como se hacen estas cosas, no ha tenido estos pensamientos? ¿No piensan ustedes que estaban aterrados, casi a muerte, de verse involucrados en sacar a la luz esto?"
Ahora compare los comentarios de LaRouche transcritos anteriormente, con la primera entrega de la serie de cuatro partes del Washington Post sobre Dick Cheney que se publicaron ayer.
Los autores del Washington Post, Barton Gellman y Jo Becker, documentan en detalle el intento de golpe de Estado de Cheney y una camarilla de conspiradores incluso en el momento mismo en que se desplomaban las torres del World Trade Center en la ciudad de Nueva York. Es particularmente revelador la descripción del estado mental emocional de Cheney esa mañana del 11 de septiembre mientras se desplomaba la torre sur, en agudo contraste con otros en el Centro Presidencial de Operaciones de Emergencia. Un testigo dijo: "Hubo un gemido en el salón que nunca olvidaré. Pareciera ser un solo gemido proveniente de todos", entre ellos Rice, su subsecretario, Stephen Hadley, el asesor económico Lawrence B. Lindsey, el consejero Matalin; el Oficial Mayor de Cheney, Libby y la esposa del vicepresidente. Cheney, por otro lado, no emitió sonido alguno. El testigo, leyendo de un cuaderno de anotaciones de observaciones escritas ese día, informa: "Recuerdo haber volteado a ver al vicepresidente, y su expresión no cambió nunca".
Los autores informan que,"Cheney cerró los ojos ante la imagen en un parpadeo lento y largo. Tres personas presentes, no todos ellos sus admiradores, dijeron que no vieron ninguna señal entonces o después de la profunda transformación sicológica que con frecuencia se le imputa a Cheney. Lo que vieron, dijeron, fue una extraordinaria autocontención y un rápido cambió de foco hacia la maquinaria del poder. Mientras otros evaluaban el número de víctimas y el trabajo del 'primer radiofaro de respuestas', Cheney empezó a planificar para un conflicto que convocaría por igual a abogados así como a soldados y espías... Con una pequeña camarilla de aliados, Cheney aportó la racionalización y el músculo político para conducir cambios legales de largo alcance en la Casa Blanca, el Departamento de Justicia y el Pentágono".
El 11 de septiembre, en el Búnker, Cheney y Addington conspiraron para ampliar los poderes presidenciales. Antes de que acabara el día, Addington "unió esfuerzos con Timothy E. Flanigan, el segundo del asesor legal de la Casa Blanca, vinculados mediante video seguro desde el Cuarto Situacional. Flanigan conectó a John C. Yoo en el centro de mando del cuarto piso del Departamento de Justicia. El Asesor Legal de la Casa Blanca, Alberto R. Gonzales se unió después".
El 25 de septiembre, Yoo completó el memorándum que justificaba la vigilancia sin órdenes judiciales. Lo mantuvieron en secreto a los funcionarios que era probable que lo objetaran, en especial de John B. Bellinger III, el asesor legal sobre seguridad nacional de mayor rango en la Casa Blanca.
El 25 de octubre de 2001, el Presidente y miembros dirigentes de la minoría en las comisiones de inteligencia del Senado y la cámara baja fueron convocados a la Casa Blanca para recibir su primer informe sobre el programa de vigilancia sin órdenes judiciales. En vez de reunirse con Bush, se reunieron con Cheney en la oficina del Vicepresidente. Según el ex senador Bob Graham, Bush le dijo que Cheney "tiene el portafolio para las actividades de inteligencia".
El 6 de noviembre, Yoo afirmó por escrito entonces su opinión de que Bush no necesitaba la aprobación del Congreso ni del poder judicial federal para someter a juicio a detenidos ante comisiones militares. Cuando el Secretario de Justicia, John Ashcroft, fue a la Casa Blanca a objetar, de nuevo, la reunión no fue con Bush, sino con Cheney. Bush firmó la orden el 13 de noviembre.
Después Cheney presionó para que los detenidos no estuvieran protegidos por las Convenciónes de Ginebra como prisioneros de guerra. Cuando Bellinger le envió una advertencia legal privada a Rice oponiéndose a esto, se le filtró a Cheney. Powell pidió una reunión con Bush, pero pocas horas después de hacer la solicitud, le enviaron a Bush un memorándum firmado por Gonzales, pero escrito por Addington, en golpe preventivo en contra de la oposición de Powell.
De este modo, Cheney, cuyo nombre clave identifica el Washington Post como "Angler" (persona que usa trucos para conseguir algo) y sus conspiradores judiciales, actuando en la tradición de Carl Schmitt, el "jurista de la Corona" de los nazis, autor de la legislación de marzo de 1933 que posibilitó la dictadura de Hitler, usaron el 11 de septiembre como los nazis usaron la quema del Reichstag para hacer un intento de golpe de Estado en contra de la Constitución de los E.U.
Como declaró LaRouche durante el período de preguntas y respuestas de la videoconferencia: "Ahora, lo que esto significa es que, !Cheney está metido en una salsa bien espesa¡"
"Primero que nada, porque una de las funciones de Cheney era la de ser un agente controlador, para controlar a Estados Unidos a favor de Londres, ¡bajo la dirección de su esposa! Su esposa es prácticamente una agente imperial británica. El también. Ahora su papel se ha depreciado enormemente. No pudo tapar la historia. Ahora es público. Cheney está metido en una salsa muy espesa, y los que no quieren enjuiciar a Cheney también están metidos en una salsa muy espesa".