El secretario del Tesoro norteamericano se une al Banco Santander para acabar con el Banco del Sur.

20 de julio (LPAC) — El secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, ha unido fuerzas con el oligarca Banco Santander para asegurar que el Banco del Sur —la nueva entidad financiera regional que varios gobiernos sudamericanos fundarán pronto— nunca vea la luz del día. Concebido como una alternativa al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y diseñado de manera específica para proporcionar crédito barato para la construcción de infraestructura, el nacimiento del Banco del Sur se proyectó en un principio para finales de junio. Sin embargo, a través de maquinaciones al interior de Brasil y la manipulación del perfil del presidente Lula da Silva, el Banco Santander, controlado por la monarquía británica, logró se pospusiera su fundación para una fecha no determinada.

Luego se apareció Paulson en Montevideo, Uruguay, el 12 de julio, para presentar lo que el senador uruguayo Eduardo Loreira atacara como "una sombra del Banco del Sur", procurando quitar el apoyo de las naciones miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur) al nuevo proyecto. En comparsa con el fondomonetarista ministro de Finanzas de Uruguay, Danilo Astori, quien se opone al proyecto del Banco del Sur, Paulson se hizo acompañar por los ministros de Finanzas de Chile, Perú y México —este último Agustín Carstens, un ex funcionario muy alto del FMI— del mismo parecer, para vender los supuestos beneficios de apegarse al quebrado FMI y Banco Mundial. Fue notable como se marginó de la discusión a los ministros de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Paulson otorgó a Uruguay —cuyo presidente Tabaré Vásquez anunciara recientemente que se uniría al Banco del Sur— la dudosa condición de "socio estratégico" de los Estados unidos, y ofrecía algunas miserables cantidades de dinero, supuestamente para demostrar el apoyo del Gobierno de Bush para el "desarrollo de infraestructura"; por supuesto, con financiamiento privado. Sin embargo, no todos se tragaron el cuento de Paulson. Su visita profundizó la reyerta faccional que había estado gestándose durante un buen tiempo, cuando grupos más sanos, entre ellos el ministro del Exterior Reinaldo Gargano, que apoya la integración, entendieron que no traía nada bueno.