6 de septiembre del 2007 (LPAC).— El aspirante presidencial chileno Sebastián Piñera, millonario fascista que llevara a Chile a Al Gore a principios de este año a disertar sobre su calentamiento global, atacó el 2 de septiembre a los sindicatos que se manifestaron el 29 de agosto en favor de mejores condiciones de vida y salarios, alegando que practican una forma de "terrorismo". Estas palabras llevaron a dos legisladores de la coalición gobernante Concertación a cuestionar si es así cómo Pinera piensa tratar con las manifestaciones públicas si llegara a la presidencia del país. "¿Las reprimiría como expresiones del terrorismo?"
En un "día de acción" nacional realizado el 29 de agosto, la Central Unica de Trabajadores (CUT) de Chile, ejerció su derecho constitucional a manifestarse para demandar que la presidente socialista Michelle Bachelet se deslinde del legado de la dictadura de Pinochet, de los "Chicago Boy" que sigue intacta en Chile, y atienda su demanda de un salario decente, de una reforma real al sistema privado de pensiones y una mejora a los derechos de la negociación colectiva y del trabajo. La policía de Chile, los carabineros, reprimeron con dureza a los manifestantes y arrestaron a más de 700 personas; también fue clara la intervención de algunos provocadores infiltrados.
Pero en una entrevista publicada el 2 de septiembre por el diario pinochetista El Mercurio, Piñera aelgó que "todos sabemos que estos paros terminan en violencia. Vi a delincuentes agrediendo a carabineros, lanzando bombas molotov". Piñera prometió que de ser presidente "le aseguro que perseguiré ¡hasta el fin del mundo! a los que agredan a carabineros o lancen bombas molotov, para someterlos a la justicia y tengan el castigo correspondiente. Esto no es protesta; es casi terrorismo".