28 de septiembre de 2007 (LPAC).— El principal periódico japonés, Asahi Shimbun, publicó hoy en su edición en inglés un artículo firmado por Robert Dujarric, director del Instituto de Estudios Japoneses Contemporáneos, dell campus Tokio dela Universidad Temple. Dujarric, miembro del Instituto Hudson y del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, en inglés) y conocido experto sobre las relaciones japonesas-coreanas, recientemente escribió, junto con el general William Odom, el libro America's Inadvertent Empire (El imperio inadvertido de América). Dujarric escribe:
"Japón tiene un nuevo dirigente. Obviamente, los votantes esperaban que el Primer Ministro Yasuo Fukuda se ocupase de la economía y sus pensiones. Pero una de las principales tareas de Fukuda debe ser convencer a los Estados Unidos de no atacar a Irán...
"De muchas maneras, como me dijo un funcionario del gobierno japonés, Iraq es para Estados Unidos lo que el atolladero chino fue para el imperio japonés en los 1930. Atacar a Irán sería el Pearl Harbor de Estados Unidos".
Pero ¿quién fue el que empujó al Japón imperial al "atolladero chino", empezando por allá por los 1890? Fue la misma camarilla que empujó a los Estados Unidos a una guerra perdida en Iraq, y ahora en Irán: ¡nuestros siempre amados "aliados" del Imperio Británico! Igual que Tony Blair y los controladores de la esposa de Dick Cheney, Lynne, en la sociedad Fabiana de Londres. El propósito es destruirlo con guerras prolongadas, al igual que la guerra del Peloponeso en la Grecia antigua destruyó Atenas.