30 de septiembre de 2007 (LPAC).— Seymour Hersh escribió un artículo para la edición del 8 de octubre del 2007 de la revista The New Yorker, detallando los planes bélicos en contra de Irán por la supuesta injerencia de la república islámica en Iraq, en apoyo tanto de los insurgentes chiitas como sunnís. El artículo de Hersh, titulado "Cambio de objetivos. El plan del gobierno para Irán", confirma y elabora aún más lo que EIR ha estado informando durante meses: que el gobierno de Bush está cambiando de foco sus planes bélicos en contra de Irán, en las acctividades iraníes dentro de Iraq, en vez del supuesto programa de armas nucleares secreto iraní. Según Hersh, especialistas de la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos creen que Irán necesitaría cinco o más años para poder tener la capacidad de construir una bomba nuclear, y la inmensa mayoría de los norteamericanos, junto con la mayor parte de los dirigentes del mundo, no van a seguirle la corriente a una campaña militar de los E.U.A. que tenga como objetivo la supuesta búsqueda de un arma nuclear.
Así que el vicepresidente Dick Cheney, el principal proponente, dentro del gobierno de Bush, de lanzar ataques militares en contra de Irán, está presionando para llevar a cabo ataques más limitados en contra de diversos objetivos más pequeños dentro de Irán, vinculados a los supuestos sitios de entrenamiento de la Guardia Revolucionaria y las bases de contrabando de la insurgencia iraquí.
Hersh se toma el cuidado de destacar que el presidente Bush todavía no le ha dado su aprobación a la campaña militar en contra de Irán; aunque pone de relieve que la planeación detallada para una acción militar se mueve a pasos acelerados y que la CIA ha ampliado enormemente su equipo de operaciones sobre Irán, acciones que se asemejan mucho a los preparativos del otoño del 2002 para invadir Iraq. Según Hersh, el nuevo plan de batalla incluye ataques navales con cohetes mar-tierra en contra de un grupo más pequeño de objetivos de las instalaciones de la Guardia Revolucionaria dentro de Irán, y ataques de las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos en contra de bases de entrenamiento de insurgentes iraníes, también dentro de Irán.
Hersh alega que los gobiernos británico y francés respaldan el plan militar más limitado, aunque el gobierno de Gordon Brown está exigiendo un nivel de evidencias de que hay una injerencia iraní en la insurgencia iraquí, mucho más de lo que le exigió Blair a Bush antes de la invasión a Iraq.
El artículo de Hersh, que ya se puso en al sitio electrónico de la revista The New Yorker, y el cual fue el tema de las diversas entrevistas que Hersh dió a los programas dominicales de comentarios políticos, seguramente va a desatar más furia en contra de Cheney, quien ha surgido claramente como el arquitecto de la campaña bélica de los neoconservadores en contra de Irán.