2 de octubre de 2007 (LPAC). George P. Shultz de la Internacional Sinarquista, quien puso junto el gobierno Cheney-Bush, y la contraparte de Shultz en el lado del Partido "Demócrata", Felix Rohatyn, están trabajando horas extras para poner en marcha programas en los Estados Unidos y a nivel mundial para "controlar el carbono" que hundirá la economía de los Estados Unidos e impondrá el genocidio a nivel internacional.
Ambos personajes fueron claves en llevar al poder al dictador Augusto Pinochet en Chile, después del golpe militar.
El pretexto es el calentamiento global, y las redes políticas metidas son los mismos círculos británico-estadounidenses que están promoviendo la política de guerra perpetua de Cheney en las región del Golfo Pérsico y otros lugares. (Ver "Los bioidiotas neoconservadores con el etanol: solo otra palabra para guerra" de Creighton C. Jones, EIR, 9 de febrero de 2007)
Lyndon LaRouche está haciendo sonar la alarma sobre la "amenaza estratégica" que implica permitir que continúen estos fraudes de comercialización del carbono, bioenergía y otras biotonterías.
En los últimos 10 días, el libreto Shultz/Rohatyn se ha montado en el escenario mundial a través de tres canales: la reunión sobre el Cambio Climático de 81 naciones en las Naciones Unidas el 24 de septiembre, en la que habló el gobernador de California Arnold Schwarzenegger, quien le debe su puesto a Shultz; el evento del 27 y 28 de septiembre en la Casa Blanca de 18 naciones, ante la que habló el presidente Bush; y también los participantes en el evento de la Iniciativa Global Clinton el 28 de septiembre del 2007.
En la cuenta regresiva hacia la conferencia de diciembre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en Beli, Indonesia, cualquier cosa podría suceder —hasta terrorismo— para empujar la agenda de estas redes de las Edad de las Tinieblas.
El 5 de septiembre pasado, George Shultz, ahora en el Instituto Hoover, escribió un artículo firmado en la página editorial del Washington Post titulado "Cómo obtener un consenso climático". Aquí, Shultz cita las "lecciones" de la historia reciente para decir que la comercialización del carbono puede funcionar. Alabando al gobierno de Reagan, del que formó parte, Shultz afirma que " las compañías eléctricas de servicio público en los Estados Unidos han impuesto con gran éxito un sistema de comercialización y topes para reducir las emisiones de dióxido de azufre". Por lo tanto, hoy en día se pueden establecer mecanismos similares para ponerle un tope y comercializar las emisiones de carbono en diversos sectores (eléctrico, aluminio, etc.) y entre las naciones.
Shultz cita específicamente al Instituto de Recursos Mundiales (WRI por siglas en inglés) como la reina de las agencias para diseñar estos sistemas de comercialización y topes.
Entre los miembros de la Junta directiva del WRI está el Gordo Gore. Un miembro del equipo de WRI de alto nivel es el consultor sobre comercialización del carbono de Schwarzenegger. En el 2006, Schwarzenegger promulgó la ley AB32, la primera ley en los Estados Unidos que reducía las emisiones de dióxido de carbono y otros llamados gases de invernadero, para abrirle el camino a los "permisos" para la comercialización de las emisiones de carbono. Schwarzenegger habló en la ONU sobre globalizar su iniciativa; la iniciativa de Shultz.
Cabildeando a favor de este fraude de tope y comercialización está un grupo selecto de intereses financieros que formaron en enero del 2007 el Grupo de Acción Climática de los Estados Unidos (US-CAP por siglas en inglés), capitaneados por Lehman Brothers, del que es asesor Felix Rohatyn. El 20 de septiembre, Lehman dió a conocer un informe de 90 páginas, "El Negocio del Cambio Climático II" (el primer número salió en febrero), promoviendo las ideas más desquiciadas sobre los "mercados de carbono", la locura de los biocombustibles y la insanidad general a nombre de lo que el informe llama "motivación: por qué el cambio climático le interesa a los negocios".