The "Great Circle of Crisis": Britain's War Plan
12 de noviembre del 2007 (LPAC) — El siguiente artículo del periodista de EIR Jeffrey Steinberg, aparecerá en una de las ediciones de noviembre de EIR, bajo el título "¿Detonará la estratagema británica del 'Gran Juego' una Tercera Guerra Mundial?
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial nunca, hasta ahora, tantas regiones del mundo han estado sumidas en el caos, la guerra asimétrica y la desintegración económica como hoy. Esta combinación de conflictos "regionales" y desestabilizaciones al parecer aisladas, que ocurre en momentos en el que el sistema financiero mundial ya se vino abajo, representa nada menos que una amenaza creciente de una Tercera Guerra Mundial global y asimétrica.
El mito popular cuenta que la Primera Guerra Mundial vino a consecuencia de un suceso aparentemente aislado: el asesinato del archiduque Fernando en Sarajevo. Sin embargo, entonces como ahora, fueron las maquinaciones geopolíticas británicas las que llevaron al mundo al borde de la guerra general, antes de que hubiera un solo disparo en la capital balcánica.
Fue el Rey de Inglaterra, Eduardo VII, por años antes el príncipe heredero Eduardo Alberto, el arquitecto de los sucesos de finales del siglo 19 y principios del 20, que culminaron en la Primera Guerra Mundial. El gran objetivo geopolítico de Eduardo VII era impedir la propagación del Sistema Americano por toda Eurasia y África.
Al terminar su guerra civil Estados Unidos emergió como la potencia económica más grande en el mundo, y el Sistema Americano de economía política —primero codificado por el secretario del Tesoro Alexander Hamilton y perfeccionado por el destacado economista republicano del siglo 19 Henry C. Carey, por su colaborador y protegido, el alemán Federico List y otros— había sido adoptado por estratos dirigentes de Rusia, Japón, Alemania, China y Francia, lo que representaba una amenaza existencial al entonces reinante Imperio Británico. El gran secretario estadounidense de Estado y luego presidente John Quincy Adams, había establecido una poítica exterior basada en el concepto de una comunidad de principios entre Estados nacionales perfectamente soberanos, política que rerpresentaba un reto directo al colonialismo e imperialismo de Europa.
Para evitar que emergieran Estados nacionales soberanos que usaran el sistema nacional de economía política por toda Eurasia, el enorme aparato militar y de inteligencia de "corte veneciano" de los británicos instigó conflictos regionales, étnicos, religiosos y tribales aprovechando cualquier diferencia que existiera en la región, lo que creó condiciones de inestabilidad mundial tales, que el asesinato de Sarajevo devino en el detonador de la guerra mundial. Un repaso cuidadoso de estas maquinaciones geopolíticas británicas a largo de plazo de finales del siglo 19, nos permiten entender el porqué de muchos de los brotes más conflictivos de hoy, entre ellos la crisis kurda, la palestina-israelí, la afgana-paquistaní, y las guerras que amenazan con estallar en el Cuerno de África.
El factor decisivo que distingue el presente peligro de guerra mundial de los sucesos que llevaron a la Primera Guerra Mundial, es el hecho de que Estados Unidos ha caído hasta el fondo en la trampa de los manipuladores geopolíticos británicos, y está mucho más afligido por la enfermedad cultural del pensamiento liberal angloholandés, que lo que era el caso del cuando la Primera Guerra Mundial. Esto también es consecuencia de una de las prioridades geopolíticas británicas de larga data que se manifestó con la creación del consorcio Rhodes, el grupo de la Tabla Redonda y otros proyectos británicos cuya misión pública era reconquistar a Estados Unidos y reintegrarlo al redil del Imperio Británico. En un famoso viaje a Estados Unidos a mediados de los 1930, el agente fabiano británico de relieve H.G. Wells, autor de La conspiración abierta, se jactó de que la captura de Estados Unidos a largo plazo estaba virtualmente garantizada porque el pensamiento liberal británico dominaba su sistema educativo de pe a pa.
Hoy día, a través de agentes como el doctor Bernard Lewis, de la oficina de asuntos árabes, del economista sinarquista George Shultz, y muchos otros de sus agentes —entre ellos todo el aparato "neoconservador"— el Gobierno de Bush y Cheney ha sido moldeado como el instrumento casi perfecto del viejo objetivo oligarca británico de inducir a EU a autodestruirse, y acabar con el sistema de Westfalia de Estados nacionales soberanos.
Como resultado de las desastrosas "guerras preventivas" del Gobierno de Bush y Cheney contra Afganistán e Iraq, el capital político de EU ha caído a su más bajo nivel jamás en el mundo, y hay el peligro de que las cosas podrían empeorar much más si el vicepresidente Cheney se sale con la suya y Estados Unidos ataca militarmente a Irán.
Fuentes bien informadas de los servicios de inteligencia de EU describen la actual estrategia británica como un "caos controlado", que tiene el fin de llevar a cada vez más naciones en vías de desarrollo a la condición de "Estado flalido", al la vez que se evita cuidadosamente que estalle una guerra mundial generalizada. Al mismo tiempo los carteles energéticos y de materia prima británicos continúan engullendo empresas por todo el mundo, apuntalados por la caída del dólar y el relativo fortalecimiento de la libra británica. Sin embargo, tales juegos tan cuidadosamente calibrados han llevado antes a la guerra mundial.
Desde el Cuerno de África, al Cercano Oriente, al centro y sudoeste de Asia y el Cáucaso, están haciendo erupción crisis locales de una dimensión sin precedente.
** Una serie de ataques militares que ha lanzado el PPK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) desde la región kurda de Iraq contra el Ejército turco, atiza una guerra fronteriza entre Turquía e Iraq. Según fuentes de inteligencia, la activacción del terrorista PKK ocurrió, en parte, por el hecho de que el electorado en la región kurda en el oriente de Turquía le dio un gran voto al partido gobernante en las recientes elecciones parlamentarias. Las incursiones del PKK tienen la intención de provocar una respuesta militar de Turquía, y de este modo incitar a los kurdos contra Ankara.
El ejército turco y el partido gobernante islámico moderado coinciden en que las operaciones del PKK en la región kurda en el norte iraquí cuentan con protección y apoyo de Estados Unidos y la OTAN, porque los insurgentes kurdos también realizan ataques transfronterizos al interior de Irán, blanco prioritario país del Gobierno de Bush y Cheney para un "cambio de régimen".
La reciente visita a Washington del primer ministro turko Recep Tayyip Erdogan hizo poco por apaciguar la crisis turco-kurda. El Gobierno de Bush prometió reprimir al PKK en Iraq, pero los turcos dudan que se tomará alguna medida seria, y cualquier nueva incursión del PKK casi con toda seguridad provocará una invasión turca a Iraq, encendiendo otra crisis en un Iraq ocupado por EU.
La raíz de la crisis kurda se remonta directamente a las maniobras del "Gran Juego" británico de finales del siglo 19 y principios del 20, cuando se le prometió a los kurdos la nación del "Gran Kurdistán", al mismo tiempo que los británicos y los franceses, por medio del Tratado Sykes-Picot, establecían las fronteras modernas de Iraq, Siria, Irán y Turquía, con regiones minoritarias kurdas en todas las cuatro naciones. Ahora, según fuentes de los servicios de la inteligencia estadounidense, los británicos están comprometidos a jugar la "carta kurda" para mantener un estado permanente de inestabilidad y caos en esas cuatro naciones vitales del Cercano Oriente.
** La zona de la frontera paquistano-afgana está estallando, provocando crisis de Estados fallidos en ambas naciones, al tiempo que Afganistán emerge de nuevo como un narcoestado, con capos del opio por todo el país, que proveen entre 75 y 90 por ciento de la heroína mundial.
** La totalidad de la región del Cuerno de África está por estallar, y cualquier inestabilidad en Sudán afectará de manera automática a Egipto. El 5 de noviembre, el Grupo de Crisis Internacional (GCI) emitió una informe en el que advierte que Etiopía Y Eritrea están al borde de una guerra total, peor que el conflicto que afligió a la región de 1998 al 2000. Ambos países se han visto enfrascados en una guerra sustituta en Somalia y, hasta septiembre pasado, Etiopía amenazaba con romper el Pacto de Argel que creó una comisión fronteriza y puso fin la guerra de finales de los 1990. El GCI advirtió que las hostilidades podrían renaudarse antes de fines de noviembre, a menos que haya un esfuerzo concertado de Estados Unidos y el Consejo de Seguridad de la ONU para hacer cumplir el Pacto de Argelia.
** En el Cáucaso, el presidente de Georgia Mijail Saakashvili declaró el 7 de noviembre un estado de emergencia de quince días para reprimir a los manifestantes que demandaban su salida, y que llevaron a cabo días de protesta de creciente violencia frente al Parlamento. Saakashvili culpó acusado a Rusia de fomentar las manifestaciones, lo que revivió las tensiones entre Moscú y Tiflis. La crisis podría extenderse a otras insurgencias separatistas en la región, las que desde hace tiempo se nutren de combatientes extranjeros, con frecuencia reclutados en Inglaterra. De 1999 al 2000, el gobierno ruso presentó varias protestas diplomáticas ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña por el hecho de que decenas de chechenes y otros rebeldes separatistas fueron reclutados y financiados desde Inglaterra, bajo la política de Londres de larga data de proteger a terroristas y separatistas internacionales.
** La facción que encabeza Dick Cheney dentro de la Casa Blanca de George Bush sigue presionando por un ataque militar de Estados Unidos contra Irán, lo que detonaría una explosión regional, que probablemente se extienda como un conflicto religioso mundial total que se prolongarían por décadas, como la guerra de los Treinta Años de Europa (1618-1648), que finalmente llegó a su fin con el tratado de Westfalia.
La convergencia de la desintegración financiera y monetaria mundial del sistema monetario post Bretton Woods de hechura británica, junto con la erupción de crisis regionales por todo el orbe, es precisamente el tipo de coyuntura que pone nuevamente sobre el tapete la cuestión de si hemos de tener un mundo de Estados nacionales republicanos o un mundo oligarca.