Saudis Warn--Cheney's Iran War is On; LaRouche Says, 'Pelosi Will Be Blamed'
15 de noviembre de 2007 (LPAC).— En el periódico Le Figaro de hoy se reportan comentarios extraordinarios de prestantes personalidades sauditas, indicando que estos personajes, entre los que se cuenta el principe Bandar, saben que está "activo"un ataque contra Irán por parte del gobierno Cheney-Bush. Dirigentes americanos como Lyndon LaRouche, el congresista Dennis Kucinich y el veterano de la inteligencia Ray McGovern, todos, han advertido en los últimos dias que la única forma de evitar ese ataque es mediante un juicio político en contra del vicepresidente Cheney. LaRouche dijo respondiendo hoy una pregunta, "cuando empiece una guerra contra Irán, Nancy Pelosi va a resultar culpable porque ese ataque es imparable, a menos que se enjuicie políticamente a Cheney, y Pelosi ha bloqueado el juicio político".
El encabezado dice, "Le preocupa a Riyadh un ataque americano en contra de Irán" y el artículo empieza con el subtítulo, "Temiendo represalias de Teherán en sus instalaciones petroleras, Arabia Saudita a buscado un reacercamiento con Moscú, a quienes escuchan los iraníes en esta crisis nuclear".
Despues de haber apoyado la diplomacia, los funcionarios sauditas parecen haberse "resignados ante lo inevitable de la guerra americana en contra de Irán", escribe el enviado especial de Le Figaro a Riyad."Nos acercamos cada vez más a la confrontación" dice Abdel Mohsen Hakas, el ministro de asuntos sociales saudita. La mano derecha del principe Bandar, Rihad Massoud afirmó "El tono de George Bush nos hace pensar que ya decidió lo que quiere hacer".
Aunque oficialmente la monarquía saudita se opone a un nuevo conflicto, tácticamente lo apoyará si estalla porque temen la creciente influencia iraní, y especialmente porque temen que los iraníes tomarán represalias en contra de sus instalaciones petroleras. "Si los iraníes quieren causarle daño a los E.U.A. buscarán bloquear nuestras líneas de aprovisionamiento petroleras, atacando la terminal de Abqaia o la refineria de Ras Al Tannoura". Son estos temores los que aparentemente han llevado a la diplomacia saudita a la prudencia extrema sobre Irán. Aunque los franceses y británicos están presionando a los sauditas para que se unan a su movimiento para aumentar las sanciones en contra de Teherán, los iraníes están insistiendo en resultados potencialmente más exitosos con la mediación de Rusia".
"Pero", dice Rihad Massoud en su comentario final, "los rusos nos dijeron que la ambivalencia en Teherán les recordaba extrañamente a la atmósfera en Bagdad en los meses anteriores a la guerra del 2003".