Declaración de Amelia Boyton Robinson en el día de Martin Luther King

Amelia Boynton Robinson’s Statement in Honor of Martin Luther King Jr.

Tuskegee, Alabama, 18 de enero de 2008

Desde la muerte del Dr. Martin Luther King, hace casi 40 años, el mundo ha pasado por muchas fases de cambio: en lo físico, degradación de nuestro mundo; en lo educativo, corrupción en las escuelas públicas; en lo social, un poco más tolerancia racial y en lo moral, muchos jóvenes han perdido la fé en el futuro. Con frecuencia al hablar de los 1950 y 60, la mayoría de las conversaciones tienen que ver con el nombre de Martin Luther King, especialmente en su cumpleaños y en el Mes de la Historia de la Gente de Color, que es febrero. Los mensajes del Dr. Martin Luther King estuvieron inspirados por Aquel, que era más grande que él, es decir, por Dios. Mi experiencia mientras conducíamos juntos, me hizo darme cuenta de esto. Él era el dirigente espiritual filosófico de este país, un modelo a seguir, padre, esposo, así como también, hijo. Así, con este tipo de liderato, inspiró a millones a nivel mundial a amar, en vez de odiar, a hacerle a otros lo que quisieran que se les hiciera a ellos.

El Dr. King no fue el estudiante más brillante o más astuto en la escuela. Y sin embargo, cuando asistía a Morehouse College, el presidente Mays comentó que "Martin tiene una mente muy brillante e irá muy lejos en la vida". A los 15 años, Martin participó en un concurso de oratoria. En éste dijo: "Y con el tinte más oscuro de mis hermanos, poseedores de mi herencia africana, con mi cabeza erguida me pararé entre los sajones, con la cabeza en alto y erecta, negro pero hombre". Mientras Martin crecía en estatura y sabiduría ciertamente se veía reflejado en ese discurso que dió cuando tenía 15 años. Él perseveró más que la mayoría de los hombres.

Cuando Rosa Parks se sentó en el camión de Montgomery, Alabama y él se convirtió en el presidente de la Conferencia de Dirigentes Cristianos del Sur, recayeron sobre persona grandes responsabilidades. El odio y la arrogancia asi como también la aversión a los de color, indujeron a una mujer negra débil mental a apuñalarlo en Nueva York. Pero una niña blanca le escribió: "el doctor dice que si usted hubiera estornudado, hubiera muerto. Estoy feliz de que no haya estornudado". El Dr. King sabía entonces que el odio no tenía raza o color, y el amor y la paz podían cambiar las actitudes de la mayor parte de las mentes malvadas.

Quisiera relatar un inicente que presencié, como miembro de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, y como miembro de la junta directiva, estábamos arreglando la celebración de nuestro 50 aniversario en Filadelfia, y el Dr. King iba a dar el discurso principal. Él estaba en Nueva York y viajaría por tren a Filadelfia en donde lo recogeríamos en la estación de la calle 30 de Filadelfia. La presidenta, señora Anna Lee Stuart, me pidió que fuera con el conductor a recogerlo. Mientras platicábamos, me dijo "por favor pídale al Dr. King que hable en contra de la guerra de Vietnam". Por supuesto, le prometí que lo haría. Al recogerlo, empezamos a hablar mientras se acomodaba en el carro y le dije: "Dr. King, la presidenta Stuart me dijo que le pidiera que por favor, en su discurso, hablara en contra de la guerra en Vietnam". El silencio se apoderó del carro. Puso sus manos en su barbilla y no habló una sola palabra en por lo menos 30 segundos. Después dijo: "No ha llegado el momento. Cuando llegue, la atacaré". Y sí que la atacó. Desde el estrado, y los púlpitos, desde los auditorios, hasta los campos de juego, le habló a la nación sobre la guerra execrable para provecho de unos cuantos.

El incidente con el silencio del Dr. King me hizo comprender, que estaba en contacto con Dios, que era quien lo guiaba. Cuando asesinaron al Dr. King, todos nos entristecimos. Muchos de nosotros, enojados. Pero al igual que todos nosotros, estamos aquí con un propósito. Tenemos una cuota que cubrir, y cuando hemos completado nuestra tarea, nuestro Hacedor dice: "Bien hecho, tú buen y fiel sirviente. Tú has sido firme en algunas cosas. Entra a gozar de tu Señor". Dios no quería que los enemigos del Dr. King lo destruyeran. Pero antes de dejarnos, el Dr. King cambió, hasta cierto grado, el curso del mundo entero.