British Strategist Outlines Plan To Exploit Russian Vulnerabilities
19 de enero de 2008 (LPAC).— Los primeros días del 2008 vieron la publicación y circulación internacional, a través de la Lista Rusa de Johnson y otras avenidas de internet, de un plan británico para reducir el tamaño de Rusia. El título es "Rusia y el Occidente: una segunda evaluación", o Los Papeles Shrivenham #6 de la Academia de Defensa del Reino Unido. El autor es James Sherr, un analista de las fuerzas armadas británicas especializado en Rusia del período soviético. Aunque una nota dice que el contenido pudiera "no reflejar las opiniones del Ministerio de Defensa o del gobierno de su Majestad", el informe dramatiza la hostilidad extrema de círculos dirigentes en Gran Bretaña hacia Rusia, a lo cual se refirió Lyndon LaRouche en su conferencia transmitida por internet deel 17 de enero.
Sherr escribe: "De nuevo es un hecho de la vida una Rusia poderosa... Han recuperado el orgullo en sus tradiciones y están determinados a avanzar sus propios intereses... La asociación después de la Guerra Fría, fundada en un momento de desorientación y debilidad rusa, está acabada... Aunque Rusia no es una amenaza global, busca ser tanto un facilitador como un estropeador". Por sobre todo, Sherr regaña a los dirigentes occidentales por haber "subestimado" las suposiciones del liderato ruso de que debían tener "voz igual" a la de otras naciones, en relación a los temas de seguridad en Europa.
El analista británico procede a catalogar las debilidades del actual sistema ruso, que podrían contribuir a reducir el tamaño de Rusia. Expresa particular interés en el potencial del conflicto interno entre los servicios de inteligencia rusa y los cuerpos de seguridad pública, para minar la autoridad de Putin mientras sigue en el poder o para romper una sucesión ordenada del poder.
En el campo económico, Sherr destaca las vulnerabilidades en el sector energético ruso, que "es considerado por muchos en el Kremlin como el fundamento del poder del país y la máquina para el crecimiento económico y la modernización". La principal vulnerabilidad, sugiere, es la incapacidad de Gazprom para desarrollar nuevos campos gasíferos, de modo que el monopolio gasífero ruso dependa de comprar gas a las antiguas repúblicas soviéticas con el fin de cubrir la demanda interna y también exportar. Para Sherr, los acontecimientos más prometedores en el campo energético son los esfuerzos renovados de la Unión Europea para forzar a Rusia a que cambie las prácticas de distribución de Gazprom y "el alejamiento de los socios tradicionales de Rusia". Entre ellos cita específicamente los acontecimientos que involucran a Alemania, Suiza, Hungría y Turquía.
Después de disectar vulnerabilidades adicionales en las situaciones diplomáticas y militares de Rusia, Sherr concluye que "Rusia está subestimando sus propias deficiencias y nuestro potencial de apalancamiento", y opina que "nosotros no debemos hacerlo".