27 de marzo de 2008 (LPAC).- Fuera de la basura de la opinión pública, el asunto del fraude del Comité Nacional Demócrata (CND) en contra de la población de la Florida es que Londres pretende destruir a los Estados Unidos. Esto significa que siempre que grita Howard Dean, el pendejo del Partido Demócrata, o siempre que Nancy Pelosi abra su caja de Botox para hablar, mienten. Dean, Pelosi y especialmente Al Gore, son esencialmente agentes británicos. Solo operativos del imperio británico podrían ser tan tiranos y tan tontos, como para ingeniar una derrota demócrata en este período de desplome político y económico financiero global. Por ejemplo: Barack Obama es un hombre que no podría ganar la Presidencia, nunca se pretendió que la ganara, y no tiene el programa necesario que debería tener cualquier Presidente para salvar a nuestra nación en este momento. Por lo tanto, el impulso trágico del Comité Nacional Demócrata (CND) de volver a cometer un suicidio político de nuevo via la Florida, solo le sirve a la oligarquía angloholandesa para elevar su apuesta en sus nuevos planes de guerra en Eurasia. La única salida para los Estados Unidos, primero, y para el mundo, en segundo lugar, es instrumentar los Tres pasos para la Sobrevivencia de Lyndon LaRouche.
El circo en Florida
En Florida se está realizando un acto de payaso de circo, para que sean los británicos, no el pueblo norteamericano el que decida qué programa y qué candidato gana. Esta es la manera en que funciona una típica operación de Londres:
Hace meses, el CND saboteo sus supuestas intenciones de programar las primarias demócratas para que se seleccionara con tiempo un candidato único, lo que significaba que los demócratas iban a estar unificados desde el arranque, lo que les daría la ventaja sobre cualquier pobre diablo que el Partido Republicano, desorganizado y desacreditado, pudiera sacar. El 3 de agosto del 2007, el gobernador de la Florida, Charlie Crist junto con una mayoría republicana en ambas cámaras del congreso estatal, decidieron aguarle los planes "tan bien montados" por el CND. Los republicanos aprobaron leyes que forzaban a que ambos partidos tuvieran elecciones anticipadas; mucho más anticipadas de lo que lo había planeado el CND!
El Partido Demócrata en Florida quería seguir el calendario del CND, pero no podían cambiar lo que la mayoría republicana había convertido en ley. Cuando el senador demócrata Dan Gelber (Miami Beach) trato de mover las elecciones primarias del 29 de enero al 5 de febrero, solo una semana, la oposición republicana simplemente se rió de él. Una grabación hecha el 3 de mayo recoge el intercambio entre los congresistas estatales David Rivera (R-Miami) y Gelber: "Rivera: señor Gelber...su enmienda es tratar de mover las elecciones primarias para después del 29 de enero al 5 de febrero, supongo que tratando de apaciguar quizá a los dirigentes de su partido nacional que quisieran hacer esto. ¿Qué exactamente trata de apaciguar en los dirigentes de su partido nacional? [Gelber responde]. Asi que, congresista Gelber, dejeme ver si le entendí. [Rivera gritando] ¡Nos pide que le ayudemos para que el Partido Demócrata nacional deje de castigar al Partido Demócrata en la Florida! [se escuchan burlas y risas] ¡Le está pidiendo a los miembros republicanos en esta comisión que le ayudemos para que la dirigencia nacional demócrata [Ha!] deje de castigar a los demócratas de la Florida [risas ruidosas], ¿es esto correcto?"
El 4 de agosto, Associated Press informó que el gobernador Charlie Crist dijo que vetaría cualquier intento por posponer las elecciones presidenciales primarias en la Florida.
Asi que el 29 de enero del 2008, en la fecha establecida por los republicanos en el estado, salieron a votar 1.7 millones de demócratas de la Florida, en lo que se pensó que eran elecciones primarias perfectamente legítimas. Los votantes movilizaron a sus amigos, familiares y vecinos para que votaran en una asistencia que rompió récord, preocupados por los efectos de los embargos hipotecarios masivos, las pérdidas en las pensiones, y el desplome en el presupuesto estatal y por lo que sucedió en noviembre del 2000, cuando el fascista en la Corte Suprema Antonin Scalia y el gobernador Jeb Bush hicieron mancuerna para parar un recuento manual de las elecciones fraudulentas que instalaralon el gobierno Bush-Cheney.
En los resultados, Clinton recibió 50% de los votos, más que el total conjunto recibido por Barack Obama, que tenía 35% y John Edwards, que recibió 14%. Pero los 105 delegados de Clinton - de los 211 en total- no se van a contar, porque el CND votó en el 2007 para descalificar a los delegados de la Florida que aceptaran la fecha que los republicanos se negaron a cambiar. El liderato del CND, "nacidos para perder", votaron por silenciar las voces de los demócratas de la Florida y lo hicieron porque no quieren permitir que candidatos como Hillary Clinton, que amenazaba con revivir el Sistema Americano de Franklin Roosevelt y de Lincoln, vuelvan a mandar. ¿Qué otro motivo pueden tener para no contar los votos de una elección primaria legítima que ya ocurrió?
Lo correcto
De lo que se trata aquí es eel Preámbulo de la Constitución. Esto es lo que representan los Tres pasos para Sovrevivir de LaRouche. Al igual que con la necesaria reorganización por quiebra de nuestro quebrado sistema financiero, el principio del Bienestar General, y ninguna otra ley, debe ser el farol que guie a todos los verdaderos estadounidenses para hacer lo correcto. Desde esta perspectiva, no existe otro argumento más que decir que se tiene que desechar el fraude del CND. Todos los 211 delegados que representan a 1,7 millones de votantes de la Florida deben ocupar un lugar en la Convención Nacional Demócrata en Denver este agosto y se le debe decir al gordo Al Gore que la Florida no es una marca de sopa de coditos.