Human Rights Watch de Soros tuvo que admitir: la Georgia de Soros usó bombas de racimo en contra de Osetia del Sur
1 de septiembre de 2008 (LPAC).— La organización Human Rights Watch de George Soros tuvo que darle cierta mala publicidad al presidente de George Soros en Georgia, Mikhail Saakashvili. Después de recibir una carta oficial del ministro de la Defensa de Georgia reconociendo que Georgia había usado bombas de racimo en su guerra reciente en contra de Rusia, Human Rights Watch no tuvo otra opción hoy más que admitir que el gobierno del Ministerio del Exterior británico y de Soros en Georgia, usaron de hecho armas de ese tipo, una acusación que Human Rights Watch le había hecho a Rusia y que Rusia había negado.
Las bombas de racimo, que pueden ser tan pequeñas como una bateria para linternas, se empaquetan en los proyectiles de artillería o en bombas arrojadas por los aviones. Un solo contenedor disemina típicamente entre 200 a 600 de estos miniexplosivos en una area del tamaño de un campo de fútbol.
Associated Press describe el arma como un descendiente de la "bomba mariposa" que la Alemania nazi arrojó sobre Gran Bretaña durante la II Guerra Mundial. Los Estados Unidos la usaron por primera vez en el sureste asiático durante la guerra de Vietnam.
La campaña en contra de las bombas de racimo se intensificó después de la guerra de Israel en contra del Hizbollá en el 2006, cuando dispersó más de 4 millones de esas por todo Líbano, según cifras de la ONU. En mayo en Dublín, más de 100 países acordaron prohibir las bombas de racimo por ocho años. Pero ni Georgia ni Rusia se comprometieron a hacerlo. En vez de simplemente no firmar el compromiso, el régimen de Cheney trató de escabullirse al acuerdo.
Un vocero de Human Rights Watch dijo que no se sabía que Georgia poseyera bombas de racimo. Asi que ¿de dónde las sacaron?
¿Es Saakashvili ahora una carga?
El hecho de que la propia ONG, Human Rights Watch, de George Soros se haya visto forzada a revelar la evidencia concluyente de que Georgia usó dichas horrorosas armas anti personas, junto con la información de hoy en la revista alemana Der Spiegel de que se sospecha que Georgia cometió crimenes de guerra en sus ataques contra Osetia del sur, según informes de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), llevó a Lyndon LaRouche a plantearse la pregunta: "¿se ha convertido Mikhael Saakashvili en tal carga que sus patrocinadores en Londres se están preparando para deshacerse de él completamente?".
Para agregarle al cuadro de que Saakashvili tiene demasiada sangre en las manos como para continuar siendo un dirigente "democrático" creible, hay informes noticiosos que destacan a dirigentes de la oposición georgiana, exigiendo que Georgia repare sus relaciones con Rusia. Esos llamados, proviniendo de connotados dirigentes políticos de la oposición en Georgia, incluyen al del exprimer ministro Nino Borjanadze. Ella ha señalado que se estima que trabajan y viven ahora en Rusia unos 700,000 georgianos y que las remesas que ellos envían a Georgia son una fuente importante de ingresos para muchas familias georgianas. Borjanadze ha dicho que Georgia tiene que trabajar con Rusia. Se sabe que tiene fuertes vínculos con Washington y tiene programado visitar EU esta semana; aparecerá en un foro sobre Georgia en el Carnegie Endowment del 4 de septiembre.