13 de junio de 2007 (LPAC).— De acuerdo al diario londinense The Times, funcionarios británicos, tanto del gobierno como de la compañía fabricante de armamento BAE Systems, están volteando nerviosamente hacia los Estados Unidos, esperando que se le corte el paso a las investigaciones sobre el escándalo BAE-Saudita sobre lavado de dinero, lo cual podría descarrilar la inminente toma hostil de BAE de la compañía norteamericana Armor Holdings. El Departamento de Justicia de E.U., que ya estaba inspeccionando las actividades sobre lavado de dinero del antiguo Banco Riggs en Washington D.C., podría abrir una investigación formal bajo la Ley sobre Prácticas Extranjeras Corruptas. Y lo que es más probable, se lamenta el Times, es que el Comité sobre Inversiones Extranjeras en los E.U. (CFIUS) va a ordenar una revisión formal de la propuesta de adquisición de Armor Holdings por parte de BAE. El Times dice que el Ministerio de Defensa de Gran Bretaña, "teme cualquier escándalo que pudiera llevar a un distanciamiento del estrecho lazo entre las fuerzas armadas británicas y las de E.U." "Pero, por lo menos hasta ahora" continua el Times, "BAE ha evadido cualquiera de estas inspecciones. Están contando los dias que quedan para agosto cuando el Congreso entre en el receso de verano y bien pudiera olvidarse el asunto". Ayer, una vocera de BAE dijo: "Tenemos gente en los corredores del Pentagono y hablando con los políticos y no creemos que vaya a haber un problema en la adquisición de Armor Holdings. Somos una compañía confiable y reconocida por ser líder ejemplar para el empresariado estadounidense. Somos vistos como ejemplo de como las compañias extranjeras pueden tener éxito en los E.U.". Luego sacan a relucir el peine; según el Times: "Uno de los motivos para aislar a la BAE de tales tormentas, es la estrecha relación entre el principe Bandar y la familia Bush, lo que significa que hay muy poca inclinación de parte del gobierno a escarvar más profundo en este asunto". Como lo han informado LPAC y EIR, el llamado escándalo BAE es mucho mayor de lo que la mayoría de los observadores se dan cuenta, porque va al corazón de los viejos arreglos corruptos entre la oligarquía financiera británica y sus colaboradores en los E.U. como George Shultz, Dick Cheney y la familia Bush.