Estalla nuevo escándalo de corrupción entre los enemigos de LaRouche

Estalla nuevo escándalo de corrupción entre los enemigos de LaRouche.

8 de junio de 2007 (LPAC).— Algunos de los enemigos más destacados de Lyndon LaRouche en Washington y Londres fueron pillados en medio de una serie de escándalos de corrupción en grande que, en conjunto, dejan a Watergate como juego de niños. La semana pasada surgieron nuevas revelaciones en torno al papel de la empresa de equipo militar británica BAE Systems, que involucran al Primer Ministro británico Tony Blair, al vicepresidente de los E.U. Dick Cheney, al príncipe saudita Bandar bin-Sultan, a la jefe de Adquisiciones del Departamento de la Defensa Baronesa Liz Symons y varios otros, en uno de los mayores escándalos de soborno y manipulación política de que se tenga memoria. De acuerdo a EIRNS, se están realizando investigaciones de BAE y del encubrimiento de Gran Bretaña del escándalo de sobornos, en Suiza, Suecia, la OECD y los Estados Unidos.

Aunque en los últimos días los encabezados periodísticos se han enfocado más en los tratos del gobierno saudita con la compañía BAE Systems, y en los pagos de por lo menos 2 mil millones de dólares al príncipe Bandar para amarrar acuerdos de ventas en los cientos de miles de millones de dólares en un período de 22 años, la red de corrupción se extiende en realidad significativamente más allá del escándalo de adquisiciones de armas y toca varios otros escándalos políticos de los últimos años. Entre los escándalos que ahora amenazan con estallar en un súper Watergate internacional, están:

— La campaña de Blair y Cheney, todavía activa, de calumnias criminales e intentos de acusar fraudulentamente a Lyndon LaRouche, en torno al caso Jeremiah Dugan. La baronesa Liz Symons, agente fabiana del primer círculo de Blair, que es una de las principales instigadoras de este sucio esquema, y la operación "Agarren a LaRouche" dirigida desde Londres, se traslapan totalmente con la misteriosa muerte, en julio del 2003, del experto británico en Armas de Destrucción Masivas (ADM) Dr. David Kelly, quien estaba en el proceso de destapar la colusión del gobierno de Blair con Dick Cheney y los neoconservadores de Washington en la fabricación del caso para invadir a Iraq. El esposo de la baronesa Symons, Phil Bassett, junto con otro de los principales asesores del Primer Ministro, Alastair Campbell, fraguaron "arreglar" los documentos de inteligencia británicos para justificar la guerra, cuando claramente no existían pruebas sobre los planes dizque ADM de Saddan Hussein, y fue en el contexto de esta campaña de propaganda negra que el Dr. David Kelly fue marcado para silenciarlo.

La baronesa Symons está ahora totalmente implicada en el escándalo de la BAE, y los documentos del gobierno británico que han salido a la luz en los órganos de difusión británicos, también la implican en los esfuerzos por venderle aviones de combate BAE a Irán. Durante un período crucial en el esquema de lavado de dinero sucio entre la BAE y los sauditas, la jefe de adquisiciones del Ministerio de la Defensa, baronesa Symons, fue la fundadora y dirigente del Consejo Empresarial Britanico-Saudita, una agencia que promovía agresivamente los contratos con BAE Systems en el Golfo. Durante este mismo tiempo, la baronesa Symons estrechó vínculos políticos y empresariales íntimos tanto con Lynne como con Dick Cheney.

— El escándalo mismo BAE-Saudita. Aunque constituyen un delito de enormes proporciones los miles de millones de dólares en sobornos que se le pagaron al príncipe Bandar y a otros para asegurar ventas de armas de BAE Systems por todo el mundo, el esfuerzo por encubrir los pagos forma parte de una empresa criminal incluso mayor, que implica al gobierno Bush-Cheney, al gobierno británico de los sucesivos primeros ministros Margaret Thatcher, John Major y Tony Blair; la monarquía británica; y elementos destacados de la familia real saudita.

Como en el caso del Watergate en los Estados Unidos, al final, los delitos cometidos salieron a relucir debido a los intentos por encubrirlos. En el caso del papel británico en la invención de las bases para lanzar una guerra preventiva angloamericana en contra de Iraq, la muerte del Dr. David Kelly se cierne como un posible crimen cometido en el afán de encubrir ésto. En el caso del escándalo con BAE Systems, el primer ministro británico Tony Blair se coludió con el procurador general británico Lord Goldsmith, para cerrar la investigación BAE-Saudita a fines del 2006, bajo el pretexto patéticamente absurdo de que se podrían ver perjudicados "intereses nacionales británicos vitales" si la verdad salía a flote.

Como resultado de este encubrimiento burdo, se están llevando a cabo ahora una serie de investigaciones sobre corrupción internacional, todas con blanco en las relaciones de BAE Systems con los sauditas. Además de los 2 mil millones de dólares que se calculan en comisiones confidenciales al príncipe Bandar, BAE Systems también está siendo investigada en Suiza por lavado de dinero. Otras investigaciones tienen como blanco los enormes pagos de BAE al dictador chileno Augusto Pinochet, que van desde, cuando menos, 1997 hasta 2004. Una entidad de la Unión Europea en contra de los fraudes, Euro-Just, está investigando escándalos de sobornos similares en Sudáfrica, la República Checa, Rumania, Tanzania y Qatar. Aparentemente, también el Congreso de los E.U. investiga ahora la compra reciente de la empresa norteamericana fabricante de blindados, Armor Holding, por BAE Systems, en $4100 millones, acuerdo que pudiera cancelarse, debido a la corrupción, ya que viola las leyes norteamericanas en los libros desde 1977, que prohibe los pagos a funcionarios de gobiernos extranjeros en los E.U.

El objetivo mayor en todo este escándalo internacional, todavía en proceso, pudiera ser el vicepresidente Dick Cheney, cuya estrecha colusión con el príncipe Bandar ha contribuido a que toda la región del Golfo Pérsico y el sudoeste asiático se hunda en un estado de total ingobernabilidad y de guerras civiles. Cheney cree que está a salvo, advirtió el 8 de junio Lyndon LaRouche, pero hay cosas al final de camino, ejemplificadas en el escándalo mayúsculo BAE-Bandar, que lo van a golpear duro. Hay un ímpetu creciente en contra de Cheney, que está alcanzando una masa crítica en la que ya no se va a poder evitar el juicio político o su renuncia, concluyó LaRouche.