22 de junio de 2007 (LPAC).— El 22 de junio, un "encantado" Tony Blair firmó el Tratado Comercial de Defensa junto con el presidente George Bush, lo que le permitiría a los británicos comprar productos de defensa a Estados Unidos sin licencias de exportación individuales. Etiquetado como el Tratado de Cooperación Comercial de Defensa, la Casa Blanca dijo, "al remover barreras para la comunicación y la colaboración entre nuestras fuerzas armadas y nuestras industrias de defensa, le daremos a nuestras fuerzas los medios más efectivos posible para contrarrestar estas amenazas". Sin embargo, el tratado tiene que pasar por el Senado de E.U. para tener efecto.
Según el asistente de un congresista, citado por AFP, con todos los múltiples proyectos de ley que tienen que ver con Iraq, la legislación sobre reforma migratoria, y presupuestal que deben aprobarse, "no sé cómo va a terminar todo esto". En un primer vistazo, parecería que el tratado es franco, pero cuando se entra en los detalles, es cuando se encuentran las sorpresas, dijo. Por ejemplo, abolir el requisito de licencias de exportación llevaría a que hubiera fusiones y adquisiciones transatlánticas entre las compañías de defensa.
Lo que no se dijo, pero que debiera ser preocupación de los legisladores estadounidenses, es el hecho de que estas armas estadounidenses sin licencia pudieran caer en manos de personas no amigas de los Estados Unidos. Por ejemplo, uno de los hechos menos conocidos es que una entrega de 20,000 rifles de asalto AK-47 de Eufor, la fuerza de pacificación de la Unión Europea, que le provee una salvaguarda para las transferencias de armas en Bosnia, fueron importadas por una compañía en el norte de Inglaterra llamada York Guns Limited, que vende rifles deportivos y escopetas. Esta adquisición es parte del esfuerzo por reequipar a las fuerzas de seguridad iraquíes.
La cadena británica BBC dice que el ministro de la Oficina del Exterior Británica, Kim Howells se negó a ser entrevistado sobre este tema. Miembros del parlamento lo han cuestionado sobre otra compañía que exportó 20,000 pistolas italianas Beretta del Reino Unido a Iraq. Aunque la Oficina del Exterior británica lo niega, la oficina de la fiscalía en Brescia, lugar de fabricación de las Berettas, en donde se realiza una investigación penal sobre aspectos de este acuerdo, confirmaron que los números de serie en las pistolas encontradas en posesión de lo que se describe como "fuerzas hostiles" se correponden con las entregas que se enviaron de Berettas al Reino Unido y después de ahí a Iraq.