12 de agosto de 2007 (LPAC).— Un escándalo que reventó en Argentina y que tiene como blanco al Presidente Kirchner y a su esposa, y candidata presidencial, senadora Cristina Fernández de Kirchner, trae consigo un indiscutible hedor a los mismos intereses financieros angloholandeses que están detrás del cartel de tráfico de armas de la firma británica BAE Systems. Para ellos, Kirchner es algo execrable, debido a su liderazgo continental para forjar el Banco del Sur en contra del FMI, y promover iniciativas de integración regional independientes.
En el centro del escándalo, que también involucra al Presidente de Venezuela Hugo Chávez, se halla un tal Guido Antonini Wilson, oscuro empresario venezolano residenciado en Miami, a quien señalan como socio de un traficantes de armas llamado Pedro Guerrero, "quien tiene una relación muy estrecha con Armor Holdings", según el periódico argentino Infobae. Armor es la empresa de armas estadounidense que recientemente fue adquirida por la BAE.
El escándalo que explotó el 4 de agosto, justo antes de la visita programada del Presidente Chávez a Argentina, luego de que aparentemente Antonini Wilson se las arregló para subirse en el avión que había alquilado ENARSA, la empresa petrolera estatal de Argentina, el cual llevaría desde Caracas hasta Buenos Aires a tres funcionarios gubernamentales argentinos y a otros 4 funcionarios de PDVSA, la compañía petrolera venezolana. Cuando Antonini llegó a Buenos Aires los funcionarios de la aduana descubrieron que en su maleta traía unos $800,000 dólares. Algunas fuentes noticiosas sugieren que Antonini podría haber viajado a Argentina a nombre de Armor, y que los dólares estarían relacionados al tráfico de armas. Antonini ha viajado en otras oportunidades a Argentina, y siempre han sido viajes cuya estadía ha sido muy breve.
A pesar de que ninguno de los funcionarios del gobierno de Argentina conocían a Antonini, a uno de ellos, Claudio Uberti, la persona encargada de las relaciones del gobierno de Argentina con el gobierno de Venezuela, y que además es un cercano colaborador de Julio De Vido, ministro de Planificación, le pidieron su renuncia al cargo. Antonini no fue arrestado y sin perder tiempo abandonó el país y ya está en su casa en Miami.
Todo esto sucede solo dos meses antes de que se lleven a cabo las elecciones presidenciales en Argentina, el 28 de octubre, en las cuales la senadora Fernández de Kirchner es la contendiente que lleva la delantera. A consecuencia del incidente, han surgido tensiones entre Argentina y Venezuela, en tanto que la oposición local, en especial los neoliberales ligados a los intereses de la banca extranjera, acusan de "corrupción", y de que la cooperación entre Kirchner y Chávez se basa en maquinaciones financieras "sucias".