LaRouche habla durante un almuerzo privado el 30 de enero del 2008

07 Feb 2008

LaRouche Addresses Private Luncheon, Jan. 30, 2008

Tenemos el potencial de derrotar la amenaza del fascismo de hoy

Las siguientes son las palabras introductorias durante un almuerzo privado que tuvo lugar el 30 de enero del 2008. Antes se exhibió el video "La Reserva Federal copia la hiperinflación de Weimer". Los subtítulos son añadidos [clic aquí para ver el video]

LYNDON LAROUCHE: Gracias. Lo que vamos a hacer es que primero haré unos comentarios y luego reproduciremos este video de cuatro minutos que ya está en la página electrónica, que contribuye a una explicación de algunas de las cuestiones que se tienen que conceptualizar. Este video identifica en especial los aspectos característicos de la crisis en Alemania de 1922-1923, la famosa crisis hiperinflacionaria. La relevancia de este video es presentar algo que muy pocos economistas entienden: ¿cuál fue la causa de la crisis hiperinflacionaria entonces? Y, ¿cuál es la causa muy parecida para la crisis hiperinflacionaria que ahora estalla a nivel internacional? Es decir, el futuro de todo el planeta se verá determinado por la forma en que enfrentemos esta crisis de desintegración financiera internacional acelerada que ya se nos echó encima. Hay soluciones, de las que hablaré hoy. Pero lo primero, antes de entender la solución, ustedes tienen que conocer cuál es la enfermedad. Así que adelante con el video.

El asunto es que nos encontramos ya en una situación mundial comparable a lo ocurrido a Alemania en el período de 1919, 1921, 1923. Y más recientemente, el error absolutamente estúpido del Sistema de la Reserva Federal de E.U.A. y el Gobierno, incluyendo los miembros del Congreso encabezados por la congresista Fulani, o sea Nancy Pelosi, de que esto ha detonado el comienzo de una situación hiperinflacionaria exorbitante, no sólo del dólar sino del sistema financiero internacional. De persistir esto, sin cambio, como tendencia, como política en los meses vendieros, tendríamos una situación global, un proceso de reacción en cadena, que terminaría muy parecido a la crisis en Alemania de 1923.

Ésa es la cosa: los mismos principios, principios económicos o mal manejo, responsables por lo ocurrido entonces en Alemania, con el resultado de Hitler. Nosotros tenemos también, en los Estados Unidos, un fenómeno tipo Hitler o tipo Mussolini. Como pueden haber observado, ha habido un proceso últimamente con la colaboración de ls prensa financiera controlada de los Estados Unidos y Londres —la mayor parte— de intentar destruir las candidaturas presidenciales actuales de los partidos Republicano y Demócrata. Han visto a Giuliani, ex alcalde de Nueva York, simplemente destruido; el intento por acabar con Clinton, Hillary Clinton, como una campaña de prensa orquestada. El candidato escogido para la Presidencia de los Estados Unidos en este momento es el alcalde de Nueva York Bloomberg, un fascista acreditado controlado por gente que viene al caso, como George Shultz y compañía. Y, por tanto, un gobierno de Bloomberg en los Estados Unidos, si cobrara vida —y es probable que no— sería muy parecido al gobierno de Mussolini establecido en Italia en los 1920. Sería un sistema como ése. Eso es lo que se propone.

De modo que lo que ven es una enorme manipulación.

Europa no tiene prestamista de último recurso

Ahora, el otro lado de la moneda es que si bien los planes son obvios —y para quienes lo vemos desde adentro, demasiado obvios— no hay nada secreto respecto a todo esto. Es decir, no hay secreto para nadie que sepa cómo buscar las cosas. Europa es totalmente impotente; toda la Europa continental central y occidental es impotente. No tiene gobierno.

Por ejemplo: ninguna nación de Europa occidental y central cuenta con un prestamista de último recurso. Los gobiernos europeos carecen de soberanía. El sistema del euro, establecido por los acuerdos de Maastricht, ampliado a otras naciones en Europa, ha destruido la soberanía de las principales naciones de Europa occidental y central. No tienen un prestamista de último recurso y son empujadas a un proceso muy destructivo de paralizar sus economías.

Son totalmente impotentes. Si no rompen con el euro, digamos de Francia, Italia y Alemania, lo cual podría cambiar la situación, no hay ningún gobierno europeo central u occidental, gobierno continental, capaz de enfrentar la crisis actual. Por el momento, los principales gobiernos de Europa continental, de Europa continental central y occidental, son totalmente impotentes. No hay nada que puedan hacer; no tienen ningún papel político en la situación, que no sea secundario.

La cuestión clave, la posibilidad de una solución, recae principalmente, en cuatro naciones: Estados Unidos, suponiendo que aquí hagamos algunos cambios —y en eso estamos trabajando internamente aquí, cambios en grande; Rusia, China e India, y otros países. Si las naciones más destacadas concuerdan en emprender algo que se aproxime a la forma del orden monetario de Franklin Roosevelt, podríamos estabilizar el planeta, pero con un nuevo sistema de tipos de cambio fijo. Sobre esa base, al reorganizar el planeta como uno organiza una empresa en bancarrota si se desea salvarla, podríamos salvar la nación. Pero es necesaria una asociación entre las potencias mayores, como un flanco conductor, en torno al cual organizar, ¡con rapidez!, al mundo, y tomar el tipo de decisiones, de arriba abajo, que son necesarias para hacerle frente a esta gran emergencia, esta gran amenaza a la humanidad.

Ahora, la otra cara de la moneda es que, bajo ninguna circunstancia, lo que están haciendo los británicos, que están en el centro de esto, va a funcionar. Los que estén urdiendo arrebatar el poder, son incapaces de usarlo para su propia sobrevivencia. Lo que están observando es algo mucho muy parecido a lo ocurrido en Europa en el siglo 14, donde los banqueros Lombardo, que estaban controlados por intereses venecianos, sumieron a Europa en lo que se denominó nueva Era de Tinieblas, empezando con el derrumbe de reacción en cadena de las llamadas casas bancarias lombardas, comenzando con la Casa de Bardi. Nos dirigimos hacia una crisis de desintegración global. ¡No una recesión! ¡No una depresión! Una crisis de desintegración global.

La intención de Roosevelt

Por otro lado, en este momento, las potencias mundiales tienen el músculo, si se alían con este propósito, para reformar el sistema sobre la base de una emergencia. Bajo esa condición, podemos detener el derrumbe. No podemos traer la prosperidd instantánea, pero sí podemos detener el derrumbe y empezar a reconstruir, reconstruir quizá sobre una base más sabia que la que tenemos desde entonces.

Este proceso, por supuesto, comenzó al terminar la última guerra. Cuando murió Franklin Roosevelt, ciertos intereses en Europa, los intereses británicos, no deseaban que Roosevelt llevara adelante su intención de liberar las colonias de los amos coloniales. La intención de Roosevelt, como lo dijera una y otra vez durante el curso de la guerra, al final de la guerra, era utilizar la enorme maquinaria de guerra que habíamos levantado con el fin de librar la guerra, y reorganizarla para la producción usando el poder económico de los Estados Unidos de entonces, como una ayuda a las naciones libres que habían sido colonias, y equiparlas para el desarrollo económico propio, creando un nuevo mundo sin colonias o semicolonias.

Ésa era la intención de Roosevelt originalmente para las Naciones Unidas: Un grupo de naciones de Estados soberanos que cooperarían entre sí con un propósito común, como bajo el Tratado de Westfalia de 1648, y liberar a todas las naciones coloniales y víctimas similares del control imperial. Crear un orden mundial de Estados nacionales soberanos congruente con el Tratado de Westfalia de 1648, ésa era la intención de Roosevelt.

Como vieron, al término de los acontecimientos de la guerra, en junio de 1944, Inglaterra y los Estados Unidos habían invadido Francia desde el norte y avanzado lo que significaba que en potencia era inminente la amenaza de que se acabara el sistema de Hitler. A Inglaterra no le gustaba esto demasiado; a Churchill tampoco y no quería que se ganara la guerra tan rápido. Él quería prolongar la guerra en el continentes por más meses. Y, por tanto, se tomaron acciones como la de Montgomery en la Operación Market Garden, que prolongaron la guerra en Europa por cinco a seis meses más de lo que habría sido necesario, desperdiciendo una oportunidad de declarar la victoria antes del invierno de 1944, que pudo haberse hecho. Los británicos lo evitaron.

Al mismo tiempo, tras el logro exitoso, en los Estados Unidos se produjo un viraje derechista. Este viraje trajo a Harry Truman a la Vicepresidencia. Truman, a la muerte de Roosevelt, el día que muriera Roosevelt, viró a la derecha en la política del Gobierno estadounidense: pasó de una política anticolonialista a una política colonialista a favor de Churchill. Y así tuvimos una continuación de colonias o una continuación en la forma de Estados nacionales que tenían soberanía nominal, pero ninguna autoridad para usarla. Es como estar bajo la administración británica: se tiene su Estado soberano según la teoría británica, pero los británicos dirigen tu gobierno, y si no los complaces, los británicos tumban tu gobierno, o lo intentan, como se ha visto antes. Esta era la situación.

De modo que desde la muerte de Roosevelt habíamos tenido un sistema europeo y un sistema monetario-financiero mundial, el sistema de Bretton Woods, que siguió funcionando en esa forma, desde el final de la guerra hasta el asesinato de Kennedy. Con el asesinato de Kennedy, se produjo un cambio. El cambio se expresó primero en el lanzamiento de la guerra en Indochina. Ésta guerra, que se inició a finales de 1964, continuó en efecto en Indochina hasta 1975. Esta guerra en Indochina se utilizó para socavar a Estados Unidos: en 1970-71, con la elección de Nixon y sus consecuencias, hubo los cambios en política bajo el sucesor de Nixon, Carter. Sufrimos un cambio, de modo que para 1981, ya no éramos los Estados Unidos que éramos el día que murió Roosevelt. Estábamos enfrascados, todavía, en un conflicto nuclear con la Unión Soviética, mismo que habían organizado los británicos. Estábamos destruidos como economía, nuestro futuro estaba destruido y el planeta se encaminaba al Infierno.

Y desde ese entonces, pese al hecho de que algunas presidencias e instituciones claves dentro de los Estados Unidos se resistieron a esto, profesionales de las fuerzas armadas, diplomáticos de carrera y gente en el gobierno general, les ha preocupado detener este proceso, ¡Pero el proceso ha continuado! Incluso presidentes que intentaron cambiar el curso de los acontecimientos no lo lograron.

Así es que llegamos a este momento: el sistema, debido al cambio en la política económica, está en bancarrota. Y los británicos están decididos a usar esta oportunidad para destruir a Estados Unidos. Y dado que cuentan con un idiota como Presidente de Estados Unidos —no es una aseveración diplomática; es una aseveración cierta— han podido salirse con la suya, ¡como ven! La verdadera desintegración de este proceso monetario, el proceso monetario vigente, ocurrió en el 2000. Y desde entonces se ha acelerado. Hemos tenido un Presidente idiota, que nos ha metido en guerras prolongadas en el Sudoeste de Asia, lo cual ha sido decisivo en la ruina de Estados Unidos. De modo que estamos muy debilitados, por los billones de dólares perdidos en este tipo de aventurismo, con un Presidente que es un idiota, un Congreso cobarde que no se planta ni da la pelea contra este tipo de cosas.

Y así hemos llegado al punto en que, dicen los británicos, "¡Ah! Nosotros podemos destruir a los Estados Unidos, ahora". Y el incidente que acaban de ver con el llamado "tiburón solitario" de la Société Genéralé en Francia, que se llevó a cabo —sí, dentro de la Société Générale, que es una institución muy importante en Francia— pero que se hizo con el corretaje en el mercado de Londres. Se realizó como una operación británica contra Estados Unidos. Justo como la operación fascista en Estados Unidos, que representan George Shultz, Felix Rohatyn, ambos famosos por su papel en llevar al poder a Pinochet en Chile, y que no han cambiado ni mejorado sus costumbres desde entonces. Tenemos esto controlado desde Londres, un intento de destruir a Estados Unidos, crear lo que se llama un imperio, llamado "globalización".

¡No va a funcionar! No va a llevar al establecimiento de un poder mundial. Va a llevar al Infierno. Va llevar a la desintegración.

Hay solución

La otra cara de la moneda es que existen soluciones. Hay cambios que se pueden hacer, que detendrían este proceso, y habemos gente en Estados Unidos en instituciones clave, listas a cumplir su tarea. Pero vamos a tener que romper con esto. Lo más importante ahora es que haya el compromiso de los patriotas en Estados Unidos, en particular, para que emprendan discusiones amistosas con los amigos pertinentes en Rusia, India y China, todos los que tengan sus propias preocupaciones en este asunto. China no quiere un derrumbe del dólar de los Estados Unidos, por motivos obvios. El desarrollo de China, que es un desarrollo de 100 años, depende de que este programa se lleve adelante. Ellos no quieren trastocarlo. India es algo mucho más lento, pero tampoco se quieren ver destruidos. Rusia pasa por un proceso de toma de decisiones, decisiones de mucho alcance. Y las interrogantes que se le presentan a Rusia para su desarrollo serán de gran beneficio para todo Asia en particular, desde la perspectiva de los grandes proyectos tecnológicos; el gran proyecto de China, el gran proyecto ferroviario, el tren de Beijing a Hamburgo en 15 días, el tren de carga. Hay un cambio en el carácter geopolítico del continente euroasiático. Un cambio en el carácter económico de la situación.

Tenemos un potencial en Sudamérica, entre naciones que, por un lado se voltean, pero, por el otro, están determinadas a encontrar algún tipo de cooperación sobre una base continental. Si nosotros logramos conseguir juntar algo en Eurasia, entonces los intentos para hacer algo en Sudamérica pueden resultar exitosos.

Por tanto, si podemos. Tenemos el potencial tecnológico, debiéramos tener el conocimiento, para escapar de esta amenaza a la humanida! es una foUna manera de pensar en esto, es ¡Hitler no volverá otra vez!. Y estamos al borde; porque si esto no se para, no estamos hablando de una "ola larga" de declinamiento; hablamos de que estamos muy cerca, en cosa de meses, de un derrumbe precipitoso del sistema monetario-financiero mundial. No hay nada que Europa continental pueda hacer para defenderse sola. En tanto siga bajo Maastricht, en tanto siga bajo los acuerdos de Maastricht, Europa occidental y central es impotente. No existe en tanto autoridad de Estado nacional. Las autoridades de Estado nacional importantes, las principales, son Estados Unidas, Rusia, China e India. Y otros países, que cooperarían con ellos en este proyecto. Esas fuerzas se pueden juntar en tanto fuerzas nacionales, si están de acuerdo, si se ponen de acuerdo, sobre una reforma, ¡podemos triunfar! Y estándo tan cerca del Infierno en esta situación, pueda que estemos más inclinados a no repetir de nuevo el error.

Ésa es nuestra oportunidad. Y en eso estoy involucrado.

Este video lo produjeron mis colaboradores que participan en un programa especial que tenemos, un programa de ciencia. Contiene cosas que se ampliarán en un seguimiento y se puso en el sitio de internet este pasado fin de semana. En un período corto de semanas o algo así se presentará uno más completo de alrededor de una hora —éste es de cuatro minutos— que recorre las diversas etapas de los elementos que integran este análisis de la naturaleza de la crisis de Alemania en 1923, y más allá, como la aplicación de esas lecciones para la situación mundial en general de hoy.

Pero lo que tenemos ante nosotros es la oportunidad, en términos de ideas, de evitar que el planeta se vaya al Infierno. Si podemos lograr que las naciones destacadas se pongan de acuerdo en espíritu, a la coooperación en una cierta dirección, de manera específica, gente en los Estados Unidos, en Rusia, China e India, y los otros Estados que se les unirían.

Déjenme darles sólo un ejemplo: hace poco tuvimos un éxito relativo en Corea. Corea ha estado dividida, como sabemos, por mucho tiempo. Esa división incluía un empalme en forma de "Y" del sistema ferroviario que corría del norte de Pusan por China y hasta Rusia. En la línea divisoria entre la Corea del Norte y la del Sur, la vía se corta justo abajo de la división del empalme. Al unir el sistema ferroviario de Corea, a como era su organización antes de la guerra, desde Pusán, etc, al norte hacia China y hacia Rusia, hace accesible la posibilidad del desarrollo, que de otra manera, sería imposible. Significaría que una gran parte de la población nortcoreana, por ejemplo, tendría oportunidades de empleo en lo que se esté desarrollando en el Lejano Oriente ruso, en términos de la construcción del ferrocarril y otras cosas en marcha allí. Y la necesidad para el desarrollo de materias primas en Siberia necesarias para toda Eurasia. Porque no podemos construir una economía moderna en Eurasia sin desarrollar fuentes de materias primas que actualmente no estamos desarrollando.

También, por tanto, tenemos Japón: Japón tiene que tomar una decisión. La decisión racional de Japón es cooperar con China, Corea y Rusia, para el desarrollo de esa región. Tendría mucho éxito. Habría un auge regional potencial en la economía.

Hay cosas similares. En India, el uso del ciclo de fisión del torio, para el uso generalizado del torio para desarrollar fuentes de agua dulce, desalación y otras cosas en las zonas de las villas indias, particularmente al sur. Significaría una revolución para India. La cooperación en el transporte ferrocarrilero euroasiático a gran escala, y el transporte de levitación magnética, el desarrollo de fuentes de agua, significaría que se haría posible considerar a las grandes poblaciones de Asia que son muy pobres, y por medio de la construcción de infraestructura, crear los factores que nos permitan desarrollar la población sobre una base permanente.

Oportunidades para los grandes proyectos

El mundo tiene un interés común en el uso de alta tecnología y avanzada, especialmente en la infraestructura. Les explicaré el papel de la infraestructura. Por ejemplo África: los africanos tienen muchos granjeros, cuentan con un región agrícola de las más grandes del mundo, y es en potencia ya un gran productor de alimentos. El problema tiene dos aspectos: muchos de los granjeros no han tenido experiencia en la alta tecnología. Pero son buenos agricultores, solo que muy limitados.

Por otra parte, si siembran alimentos, los insectos los matan, enfermedades y otras cosas. Cuando cosechan, los insectos y circunstancias similares las destruyen. No tienen instalaciones, actualmente, en grandes partes de África, para controlar estos problemas. Si uno controla las enfermedades entre los agricultores, si se mejora el abastecimiento de agua, el transporte colectivo, los métodos de acarreo y preservación de los alimentos producidos, África tiene, sola, un aumento en su productividad, ¡incluso sin el avance tecnológico de los mismos agricultores! Porque lo que uno habrá hecho es hacer más productivo el trabajo de los agricultores, sin ningún cambio necesariamente en ellos mismos. Y que lleguen los cambios en el desarrollo de la destreza de los agricultores con la siguiente y futuras generaciones.

Pero simplemente —como en las partes más pobres de Asia y África— si uno desarrolla la infraestructura general de alta tecnología, ese desarrollo de la infraestructura moderna, por sí mismo, es un catalítico que incrementa las facultades productivas del trabajo, sin cambiar la forma en que trabajan. Típico del caso del granjero africano. Tenemos eso en Zambia, por ejemplo, exactamente ese problema, donde los británicos han detenido el desarrollo con esos medios.

Entonces, estamos en un período en que, si entendemos las enseñanzas del progreso europeo, y las enseñanzas de la historia más reciente, veremos a nuestro alrededor las oportunidades para los grandes proyectos, de 25 a 50 años, a 100 años. Y estos proyectos pueden cambiar la condición de la humanidad, y podamos decir también que al menos nos estamos volviéndo capaces de cumplir la obligación de la humanidad, ante toda la humanidad.

Esto llega no con la globalización, sino con la cooperación entre Estados nacionales soberanos, que colaboran para conservar su propia cultura como una forma de preservar su propio potencial tecnológico y cultural. Porque si se les globaliza, ¡pierden ese potencial cultural! Y no se pueden desarrollar. Si uno actúa para proteger la cultura de una nación, su pueblo, uno proteje su capacidad para desarrollarse. Luego, si uno les proporciona infraestructura a gran escala, de la que sabemos que podemos construir ahora, en términos de tecnología nueva —¡aporen eso!— tenemos la fórmula para dar a la humanidad un levantón en la dirección propuesta, implícitamente, por el Tratado de Westfalia de 1648. Y ése es el cambio que nosotros tenemos que realizar.

Ese cambio puede lograrse de repente, ya que todas las precondiciones físicas para hacerlo existen. Lo que se necesita es la voluntad de realizar el cambio. La voluntad de realizar el cambio no puede venir de un país pequeño, porque el mundo está dominado por un sistema que es imperial en carácter en estos momentos. Uno tiene que tener una fuerza, una fuerza política lo suficientemente fuerte ¡para quebrar ese poder imperial! Esa fuerza son los Estados Unidos, Rusia, China, India y los otros países que sin demora cooperarían con ellos en esta clase de

Por tanto, tenemos que cambiar nuestra forma de pensar, de los hábitos del presente que nos están destruyendo, y para enfrentar este desastre, del cual me encargaré, como digo, más en detalle después de esto. Éste es el prólogo. Porque, en él se contiene la esencia de cuál es el problema y la esencia de cuál es la solución.