Gobierno brasileño: ¡que coman dinero!
11 de abril (EIRNS). "Clínicamente demente" es la única frase que describe con exactitud las palabras pronunciadas el 4 de abril por Marco Aurelio García, alto asesor de asuntos exteriores del Presidente brasileño Inacio Lula da Silva, cuando declaró que el hambre mundial "no es un problema de falta de alimentos sino de la falta de ingreso".
Los comentarios de García que son emblemáticos de las creencias mágicas de la generación sesentayochera, en el sentido de que la economía se basa en el dinero y no en la producción física son mas sorprendentes en cuanto que provienen de un destacado vocero del gobierno de Lula, cuya prioridad número uno ha sido supuestamente "Fome Zero", o "Hambre Cero".
Las declaraciones de García fueron en respuesta a los comentarios del Presidente cubano Fidel Castro el 3 de abril, en el sentido de que la ofensiva mundial en pro de los biocombustibles, de la cual Brasil es un participante grande, significa la "internacionalización del genocidio".
La confesa "obsesión" de Lula con el etanol se apoderó claramente ya de lo mejor de él y de sus asesores. En cuanto a Castro, él simplemente hacía lo que mejor hace: desatar la controvesia internacional con palabras que, en este caso, van directo al grano.