Consejo de LaRouche al gobierno de Bush y al Congreso: sigan los avances diplomáticos coreanos en el golfo Pérsico
El avance reciente mostrado por Christopher Hill y otros negociadores del gobierno de Bush, en las negociaciones con China y otras potencias regionales para solucionar de manera pacífica la disputa con Corea del Norte sobre su programa de armas nucleares, ofrece un modelo de cómo puede el gobierno de Bush enfocar las crisis regionales en los últimos 21 meses de su gobierno. Esta fue la recomendación que ofreció Lyndon LaRouche el 24 de abril del 2007:
"La norma diplomática que se estableció en las pláticas con Corea del Norte potencializa ser un buen logro", observó LaRouche. "Debe ser un paradigma para las otras situaciones que estamos enfrentando". LaRouche destacó la voluntad mostrada por el gobierno de Bush para trabajar estrechamento con los chinos para avanzar en una solución abarcante para la crisis coreana, y ofreció su ayuda a quienes en el gobierno de Bush "quieran hacer lo correcto".
LaRouche hizo sus comentarios en el contexto de un agravamiento de la crisis en el Golfo Pérsico, en donde los Estados Unidos han reunido una gran presencia naval, que pronto se va a expandir aún más con la llegada de un tercer grupo de portaviones a principios de mayo. Especialistas militares de E.U. han advertido que, con un aumento tal de fuerzas, hasta "un estornudo" podría desatar un enfrentamiento bélico entre Estados Unidos e Irán, precisamente el incidente tipo "Golfo de Tonkín II" que el vicepresidente Dick Cheney y sus aliados neoconservadores desearían provocar.
Fuentes diplomáticas de alto nivel en Washington le dijeron a Executive Intelligenca Review que, en las últimas dos semanas, ha habido una ligera reducción del peligro en el Golfo Pérsico, en parte debido a una agudización de la pelea política interna en Irán sobre el tema de una confrontación con los Estados Unidos, y en parte, debido a que los Estados Unidos y algunas facciones dentro del liderato iraní están ambos apoyando los empeños del gobierno de Maliki para estabilizar Iraq, si bien por razones potencialmente conflictivas.
Además, varios funcionarios del gobierno de Bush, entre ellos el nuevo Comandante en Jefe del Comando Central (CENTCOM), almirante William Fallon, están inflexiblemente en contra de cualquier confrontación en este momento con Teherán. Durante una visita esta semana a Abu Dabi, el almirante Fallon le dijo a los reporteros: "No estoy interesado en planificar un ataque a Irán. Estoy muy interesado en tratar de hacer que los iraníes asistan y empiecen a comprometerse en un diálogo significativo". Además, según un informe del New York Times del 24 de abril, el almirante Fallon le ha ordenado a sus comandantes militares que dejen de usar los términos de "guerra larga" e "islamo-fascismo" como parte de los esfuerzos por bajarle el tono a la retórica confrontacionista. Antes de asumir el mando de CENCOM, el almirante Fallon presidió el Comando del Pacífico (PACCOM) y tiene a su favor el haber mejorado enormemente los contactos entre las fuerzas armadas de China y E.U. Esto es, según fuentes del Pentágono, uno de los factores de cambio en el gobierno de Bush hacia una disposición a permitir que se tome un enfoque diplomático sobre la crisis con Corea del Norte.