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El mentado "rescate interno" de los bancos quiere decir que se nos viene encima un mortífero estallido bancario. ¿Qué hacemos?

31 de diciembre de 2015

El mentado "rescate interno" de los bancos quiere decir que se nos viene encima un mortífero estallido bancario. ¿Qué hacemos?

31 de diciembre de 2015 — Antes incluso de que se imponga como ley firme el plan de "rescate interno" o "resolución bancaria" en toda Europa a partir del primero de enero, acontecimientos amenazadores en torno a los "bancos zombies" moribundos señalan que todo el mundo transatlántico se dirige hacia una enorme y caótica explosión financiera.

"Los bancos zombies de Europa", es el título de la reseña del diario financiero alemán Handelsblatt, en la cual comenta que "serán clausurados muy rápidamente".

La imposición repentina del "rescate interno" (la expropiación de los depósitos a los ahorristas) va a convertir ese crac financiero en el empobrecimiento en masa y pondrá en peligro de muerte a millones que pederán todo lo que tengan. Ya se vio una racha anticipada de tormentas en el 2012 con el cierre de la economía de Chipre por un buen tiempo, cuando se inauguró el rescate interno en grande con la resolución de sus bancos y el robo de sus ahorros, en lo que se denominó "el prototipo Chipre"; luego en España en 2013, con la misma modalidad. En Italia, las quiebras bancarias del mes pasado con las expropiaciones a los depósitos de 10,000 ciudadanos comunes han causado un furor en el país, y ahora le tocó a Portugal.

A partir del 1 de enero en adelante, por toda Europa habrá, como lo reconoce incluso la revista Fortune, "una transferencia brutal de riqueza a una gran escala de una clase de personas a otra", en cuanto que apliquen a los bancos insolventes la "resolución" del rescate interno, mediante el saqueo a sus depositantes y acreedores tenedores de bonos, para generar "capital" de sobrevivencia para los bancos.

"Italia no está lista para el rescate interno", señaló el diario británico Financial Times, y si se ejecutan su sistema bancario se desmoronará con las corridas para sacar el dinero. La verdad es que tampoco el resto de Europa está lista para ese plan que se ha impuesto por la dictadura de la burocracia de la Unión Europea en Bruselas, y por Londres y la Casa Blanca de Obama, pasando por el ministro de finanzas de Alemania Schäuble y su infame política de austeridad denominada "cero negro".

En Estados Unidos son los fondos especulativos los que están colapsando más rápidamente, en la medida en que el mentado "mercado de crédito de alto rendimiento" se viene derrumbando, mientras que Puerto Rico cae en incumplimiento de su deuda para el 1 de enero. Wall Street está lista para hacer explosión, si no se cierra ese casino mediante una intervención del gobierno.

El 13 de diciembre, el director fundador de EIR, Lyndon LaRouche, señaló el primero de enero de 2016 como el inicio de un estallido financiero transatlántico, de lo cual ahora hay muchas más advertencias como las que se publicaron el 30 de diciembre. Ahora LaRouche añade que "cuando vemos estos hechos, deberíamos referir el estudio de la historia.

"El gran Renacimiento del siglo 15 terminó, fue aplastado, de este modo, mediante una política de reducción de la población humana. La iglesia católica en ese momento fue realmente un agente de esa guerra religiosa que generó asesinatos en masa y empobrecimiento".

Hoy el Papa abraza el fraude científico del "calentamiento global provocado por el hombre", cuya meta es la reducción de la población.

Pero es el sistema de Wall Street el que se tiene que cerrar. Se tiene que restablecer la ley Glass-Steagall ya, lo cual se ha impedido por órdenes de Wall Street desde el 2010, gracias a Obama y a los repugnantes Barney Frank y Chris Dodd que le hicieron a Obama su "reforma financiera" a la medida de Wall Street. Se tiene que cerrar Wall Street y dejar que los especuladores se coman sus pérdidas, pero no a costa de la masa de ciudadanos.

Estados Unidos tiene que seguir los pasos del Presidente Franklin Roosevelt para generar crédito federal para crear nuevos empleos y más productividad. Pero primero hay que hacer lo que hizo Franklin Roosevelt a esos especuladores de Wall Street, cuyo "odio" le causó beneplácito. Son ellos o nosotros.