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Los británicos aceleran el genocidio de los rescates internos en medio del derrumbe de los mercados

enero 13, 2016

12 de enero de 2016 — “Vendan todo menos los bonos de alta calidad” porque el 2016 va a ser un “año cataclísmico”, escribió en una nota a sus clientes Andrew Roberts, el director de crédito del Royal Bank of Scotland (RBS), propiedad de la misma reina, según el artículo del 11 de enero de Ambrose Evans-Pritchard, publicado en el Telegraph de Londres. Aunque de manera estúpida Andrew Roberts sostiene que China es el “epicentro” de lo que en realidad es un derrumbe de todo el sistema financiero trasatlántico, pronostica un desplome en las bolsas de valores en Estados Unidos y del Reino Unido de hasta un 20% y precios del barril de petróleo que podrían llegar hasta el nivel bajo de $16 dólares (una caída del 50% del precio actual del crudo Brent que está justo por abajo de los $32) y que la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra en pánico van a tener que dar marcha atrás e iniciar rápidamente de nuevo sus emisiones cuantitativas (EC), o sea, a imprimir dinero para repartirlo entre los bancos insolventes.

La masacre que está ocurriendo en los precios de los bienes básicos, en particular del petróleo, está en la mente de todos los banqueros especuladores del planeta. Morgan Stanley advierte de un precio de barril de petróleo de $20 por barril; Goldman Sachs dice que estamos a punto de llegar al límite en los tanques de almacenamiento de petróleo lo que pudiera “forzar una paralización inmediata de cierta producción”; y una nota investigativa de Barclay’s aconseja que “las caídas recientes en los precios de los bienes más importantes son ahora mayores que en cualquier otra crisis que haya ocurrido en los últimos 30 años, y las posiciones especulativas son mucho más negativas que en ninguna otra circunstancia en lo más profundo de la crisis financiera”. El servicio de cable de Bloomberg caracterizó ayer el comercio petrolero como simplemente “una locura” y el Wall Street Journal advierte que los productores de gas y petróleo de EU están perdiendo actualmente $2 mil millones de dólares a la semana y que al nivel de los precios actuales (no digamos las caídas adicionales que se esperan) una tercera parte completa de estas compañías gaseras y petroleras se van a ir a la quiebra en el transcurso de este año.

Pero el derrumbe no se originó en los mercados de bienes básicos y de petróleo y ciertamente no va a terminar ahí. El mercado inmobiliario de Gran Bretaña también está a punto de implosionar, como lo destaca el Telegraph en un artículo del 10 de enero encabezado “Los precios de viviendas del Reino Unido al borde del crac mientras se desmoronan los precios de los activos”. Sostienen que el derrumbe global de los activos ya golpeó a los bienes básicos y las acciones y muy pronto vapuleará al sector de vivienda, que ellos caracterizan como “una bomba de tiempo”. Un gran problema en la burbuja inmobiliaria de Gran Bretaña es lo que ellos llaman “comprar para alquilar”, es decir, gente que compró unidades habitacionales no para vivir en ellas sino para rentarlas a otros, a la vez que especulan con lo que ellos esperan sea una burbuja de activos sin fin (muy parecido al fenómeno de “flipping”, comprar barato, mejorar y vender propiedades a altos precios) y al fraude de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos de mediados del 2000. “Una encuesta con arrendadores sugirió que 200,000 planean salirse del sector. El crecimiento rápido de comprar para rentar de la década pasada parece que está a punto de retroceder abruptamente”. Y esto se va a interceptar con una burbuja relacionada: “Las familias del Reino Unido simplemente se están ahogando en deuda de cerca de 40 mil millones de libras, según las últimas cifras de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria”.

Encima de todo está la fuga de capitales por el creciente pánico ante el temor a las expropiaciones con los rescates internos, desde los destinos para el “acarreo de fondos” como Brasil, de regreso a Estados Unidos y Europa; y también dentro de Europa, desde los países de la franja sur como Italia, España, Portugal, etc., hacia los bancos de Alemania y Holanda. Pero estos bancos no están prestando esos fondos cada vez mayores, ni a los consumidores, ni a empresas y ni siquiera a otros bancos en el mercado interbancario de un día. En vez de esto están acumulando los fondos en el Banco Central Europeo (BCE), donde obtienen tasas de interés negativas.

De manera predecible la respuesta política británica ante lo que está ocurriendo es matar gente con más saqueo con los rescates internos.