Lo único que puede salvar a Europa y al mundo es una acción de emergencia para rescatar al Deutsche Bank

14 de julio de 2016

14 de julio de 2016 — Aunque todavía hay algunos tontos como Angela Merkel y Wolfgang Schaeuble que insisten en que tanto los bancos italianos como el banco más grande de Alemania, el Deutschbe Bank, no están en serios problemas, David Folkerts-Landau, el economista en jefe del Deutsche Bank, amplió sus advertencias anteriores de que todo el sistema bancario de la Unión Europea (UE) está al borde del colapso. Culpó de esto en gran parte a la Emisión Cuantitativa (EC) —la política monetarista de comprarle a los bancos los bonos sin valor que tienen como activos, con dinero impreso únicamente con ese propósito— del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y a la reducción de las tasas de interés que entraron al terreno de lo negativo.

“Europa está seriamente enferma” dijo en entrevista con Die Welt, e indicó que se necesita un tratamiento de emergencia, en particular medidas que echen a andar de nuevo el crecimiento económico, porque sin crecimiento, no se podrá superar la crisis bancaria.

Folkers-Landau dijo que están en peligro los niveles de vida en toda Europa y que ésta es una de las razones más importantes por las que se ha extendido rápidamente un sentimiento en contra de la UE por toda Europa.

Lyndon LaRouche ha intervenido directamente en esta crisis, señalando la causa real del desastre en marcha, a saber, el asesinato del presidente del Deutsche Bank Alfred Herrhausen en 1989, a quien LaRouche identificó como el último de los banqueros alemanes que entendieron el papel necesario de los bancos en la promoción del crédito para la economía real. A partir de su asesinato, los británicos se apoderaron del Deutsche Bank y los bancos alemanes en general, tanto literalmente, en el sentido de que los británicos son los propietarios actuales del Deutsche Bank, como en términos de cambiar la orientación hacia la especulación y no hacia las inversiones productivas.

Las economías de la mayoría de las naciones de la región trasatlántica están implícitamente en quiebra, dijo LaRouche en discusiones con el Comité Político de LaRouche PAC. Pero la economía alemana tiene en sí los medios para salvar a las economías europeas y más allá, debido a que históricamente Alemania se ha dedicado a invertir en la ciencia y la tecnología. Si se desploma el Deutsche Bank, advierte, el resultado será no solo una desintegración económica por toda Europa sino también una guerra; una guerra global.

Aunque una recapitalización del Deutsche Bank es urgente, no debe ser solo asunto de dinero per se, sino de una reorganización de sus enormes posiciones con derivados prácticamente sin valor y préstamos morosos, a la vez que retorna a las inversiones productivas, como lo concebía Herrhausen. La economía alemana podría aportar entonces el margen que se requiere para hacer que la economía europea regrese a la creación de ganancias reales.

El peligro de guerra no podría ser más evidente de lo que es hoy. Uno de los asesores más altos de Putin, Sergey Karaganov, le dijo a Der Spiegel hoy que la ampliación del despliegue de las fuerzas de la OTAN en la frontera rusa, como se acordó en la cumbre de la OTAN en Varsovia la semana pasada, es una provocación militar. “Si la OTAN inicia una intromisión, en contra de una potencia nuclear como nosotros, va a recibir su castigo”, dijo Karaganov.

Al mismo tiempo, el embajador chino en Estados Unidos, Cui Tiankai, respondió el martes a las múltiples amenazas militares contra China desde que Obama lanzó su “pivote en Asia” y la intervención de EU contra la soberanía de China en el Mar de China Meridional: “Enviar estos portaviones y bombarderos es una manifestación de la ‘ley del más fuerte’. Por lo tanto, China tiene que oponerse a ella y rechazarla. Esto se hace en el verdadero espíritu del derecho internacional. Y si nos sucede a nosotros, le puede suceder a cualquier otro”.

No hay medidas parciales para hacerle frente a la crisis económica y estratégica existencial que ahora enfrenta la humanidad. Tiene que haber una solución creativa con base en principios nuevos, que estén apoyados en el entendimiento de que cada ser humano tiene el potencial creativo de contribuir a los objetivos comunes de la humanidad. Acabar con la geopolítica, con la filosofía bestial de “uno contra todos”, entre individuos como entre naciones, es urgente, posible y necesario.