Bajo ataque las capacidades científicas nucleares de Brasil

15 de julio de 2016

15 de Julio de 2016 — Están acelerando los esfuerzos por desmantelar las capacidades científicas y tecnológicas de Brasil, lo cual es un componente fundamental del golpe de los banqueros internacionales contra Dilma Rousseff. El 5 de Julio, la policía arrestó, por segunda vez, al almirante (ret) Othon Pinheiro da Silva, ex jefe de la empresa estatal Eletronuclear y padre del programa nuclear brasileño.

El año pasado fue arrestado y puesto bajo "detención preventiva" en una prisión militar. Pinheiro da Silva, de 77 años de edad, es un blanco específico de la Operación Lavado de Coches (Lava Jato) por supuesto fraude y soborno relacionado con la construcción del reactor nuclear Angra-3. Por motivo de su edad y la enfermedad de su esposa, fue liberado y sometido a arresto domiciliario en diciembre pasado, pero ahora ha sido acusado de obstruir la investigación de Lava Jato y fue enviado a una prisión común y corriente, en donde su vida corre peligro. La publicación Global Construction Review informó el 7 de julio que el mismo día fueron arrestadas otras 18 personas acusadas en el mismo caso.

La planta nucleoeléctrica Angra 3, cuya construcción se ha retrasado por décadas, se suponía que entraría en operación para 2018, pero ahora se ha reprogramado hasta el 2023.

Por otro lado, el director de los programas de Política e Investigación del Ministerio de Ciencia, Jailson de Andrade, informó que el presupuesto del ministerio ha sido reducido a los niveles de 2001. Este recorte en el financiamiento ha tenido ya consecuencias devastadoras en la industria de la medicina nuclear brasileña. El diario Jornal do Brasil informó el 7 de julio que el Instituto de Investigaciones Nucleares y de Energía (Ipen), ligado al Ministerio de Ciencia, y que produce el 85% de los productos radiofarmacéuticos que se utilizan en la medicina nuclear para tratamiento y diagnóstico, amenaza con cerrar para agosto, debido a la falta de financiamiento.

El presupuesto anual del Ipen es normalmente de 150 millones de reales, pero se le recortaron 50 millones, con lo cual se le ha hecho imposible importar la materia prima que necesita para producir los 38 productos que vende para su uso en la medicina nuclear. El director del Ipen, Jose Carlos Bressiani, advirtió que esta crisis amenaza el bienestar de millones de pacientes de cáncer y del corazón en todo el país.