Efectos de la campaña de LaRouche: FAZ escribe sobre el Deutsche Bank y Herrhausen

19 de julio de 2016

19 de julio de 2016 — En medio de la campaña que lanzó LaRouche para salvar al Deutsche Bank, para que cierre su casino y regrese a ser de nuevo un banco como lo quería Alfred Herrhausen, apareció un artículo extenso en el Frankfurter Allgemaine Zeitung del 18 de julio, titulado "La última oportunidad del Deutsche Bank", donde analiza lo que ha sucedido con el banco desde el asesinato de Herrhausen en 1989.

El artículo, escrito por el director de mercados financieros del FAZ, Gerald Braunberger, no aborda la crisis bancaria europea, la economía mundial o la amenaza inmediata de insolvencia del Deutsche Bank, sino que tiene un propósito diferente: retomar el debate dentro y en torno al banco de los últimos 25 años más o menos, para definir lo qué debe ser y hacer.

Herrhausen, en su calidad de gerente general del Deutsche Bank —informa Braunberger— se refería a la "cultura financiera anglosajona" como "lo que nosotros no tenemos" en mi banco. Al mezclar esa cultura con la cultura bancaria industrial después de la muerte de Herrhausen, se ha creado una gran tensión, sostiene, y los resultados han sido muy malos.

Inmediatamente después de la muerte de Herrhausen, el Deutsche Bank bajo su presidente Hilmar Kopper todavía quería adquirir una gran parte de una institución de préstamos comerciales grande de Bavaria, Bayerische Vereinsbank (BV), para afianzarla como banco alemán de préstamos industriales. El gobierno de Bavaria, instigado por Allianz Insurance, que estaba haciendo su movida para meterse en la BV, lo bloqueó. En vez de esto, en los 1990, el Deutsche Bank adquirió la firma de inversiones de Wall Street, Bankers Trust —lo cual lo lanzó en grande a la manipulación de bonos hipotecarios y su casino de derivados— y la firma de inversiones de Londres, Morgan Grenfell. Para el 2000 los banqueros de inversiones "ya eran lo suficientemente fuertes como para parar la planeada fusión con el Dresdner Bank" y una adquisición de la institución de ahorros postales, Postbank.

"En los año siguientes el Deutsche Bank se deshizo de sus numerosas inversiones industriales en Alemania. La banca de inversiones global cobró cada vez más dominio".

El razonamiento de Braunberger es que la estrategia de convertirse en "el banco de inversiones número uno en el mundo" —como lo declaraba en público muy a menudo su gerente general, Hermann Ackermann— fracasó miserablemente, y ahora se ha llevado al Deutsche Bank a su nadir absoluto. "El público ya no considera a los banqueros de inversiones como los héroes, sino como los expoliadores de un banco debilitado, dividido internamente".

Y, concluye, del 2005 al 2015, se ha venido debatiendo siempre dentro del Deutsche Bank el "dividirlo" para separar las divisiones de banca de inversiones, aunque siempre ha sido rechazado por el gerente general. El actual gerente general, el británico John Cryan, ha duplicado la apuesta y quiere concentrarse totalmente en la parte de la banca de inversiones del banco, a pesar de que es la parte que perdió 5,800 millones de euros en el 2015.

Mientras tanto los "estrategas económicos" del banco promueven enérgicamente el "dinero desde un helicóptero" como política de recuperación económica.