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Hay que elevar las tasas de productividad, o ni Estados Unidos ni Europa sobrevivirán: LaRouche

26 de julio de 2016

El compromiso de China para aumentar las facultades productivas del trabajo de toda su población, que se ejemplifica en la construcción de la Presa de las Tres Gargantas que aquí se muestra, ha resultado en una tasa de crecimiento cuatro veces mayor al crecimiento actual de Estados Unidos. [photo: Frank Matthes]

6 de julio de 2016 — El sistema bancario de Londres y Wall Street se encamina hacia un derrumbe, y la causa fundamental es el estancamiento total del crecimiento de la economía, pero en particular de la productividad, en las economías de Estados Unidos y de Europa.

El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, desacreditó su cargo en la cumbre del G-20 que acaba de terminar en China, cuando le hizo un llamado a los otros países a que hagan todo lo que sea posible para aumentar su crecimiento económico, pero dijo que la economía de Estados Unidos no necesita de nuevas medidas de crédito para la inversión. No obstante que el crecimiento económico estadounidense es tan bajo, que Lew necesita del crecimiento cero de Europa para sentirse hinchado. China, cuyo progreso y crédito económico ha estado sosteniendo al mundo por una década, cuyo crecimiento económico es cuatro veces mayor que el de Estados Unidos, dijo la verdad en esta cumbre: “La situación de la economía global es sombría”, como señaló el ministro de Comercio de China.

China sigue generando grandes volúmenes de crédito público y privado, combinado, (se estima que solo en junio de este año emitió $240 mil millones de dólares en crédito) para inversiones tanto en China, como a lo largo de la franja económica de la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Marítima del Siglo 21, así como en África, el Medio Oriente y Suramérica; y además, para su programa sobre ciencia del espacio y tecnológico, el más dinámico que existe hoy en el mundo. Pero los poderes financieros de Londres y Wall Street que están haciendo “sombría” a la economía del mundo, siguen avanzando pesadamente hacia otro derrumbe financiero, con una economía sin inversión de capital, sin productividad, ni ganancias económicas reales.

Lyndon LaRouche, editor fundador de la revista Executive Inteligence Review (EIR), no escatimó palabras sobre las declaraciones de Lew en defensa de una economía muerta. “En realidad, establecer ese tipo de patrón significa bancarrota”, dijo LaRouche. “Esa política tiene que suprimirse. Se tiene que elevar las tasas de productividad para las actividades de la economía real; porque de otra manera, todo esto va a estallar. Estados Unidos y Europa no sobrevivirán. Pueden sobrevivir, si hacen lo que se tiene que hacer. Y esto es, proporcionar la productividad real que dan los motores de la ciencia a la economía”.

Estos son también los motores para impulsar aumentos reales en el ingreso de las personas y de las familias.

Los estudios sobre la historia de la economía de Estados Unidos le llaman al período de 1935 a 1970 los “años dorados de la productividad estadounidense”, debido al crecimiento sostenido del factor de productividad total; es decir, el aumento de la productividad debido a los avances tecnológicos, en vez de solo aplicar mayores horas de trabajo y capital. El punto álgido de esto fue durante el Nuevo Trato de Franklin Delano Roosevelt y los grandes proyectos de infraestructura de “las cuatro esquinas”, con un crecimiento de 3.3% al año. En la década de 1960 de John F. Kennedy, todavía seguía creciendo un poco por debajo del 3%, un crecimiento impulsado por el gran proyecto de infraestructura quizás más importante de todos, el programa Apolo de la NASA que llevó a la humanidad a la Luna y abrió la posibilidad de ir más lejos.

El FMI, el Banco Central Europeo, la Oficina Nacional de Investigación Económica de EU, hablan constantemente sobre el crecimiento del factor total de la productividad, y le dan seguimiento, pero nunca la producen! Durante las décadas de Bush y de Obama, el FMI solo informó, que el crecimiento en Estados Unidos había sido de apenas 0.5% al año, y ahora en 2016, es casi cero. En la Alemania “altamente productiva”, también ha sido de 0.5% al año.

China, que planteó la verdad en el G-20 sobre la “situación sombría” de la economía mundial, tiene un factor total de productividad creciendo al 3.1% al año desde 2004, de acuerdo a los últimos estudios hechos en Harvard. Eso es lo que está creando la Nueva Ruta de la Seda y el programa lunar de China.

Desde el 2013, LaRouche ha expresado esta necesidad con sus “Cuatro Leyes”: Restaurar la ley de regulación bancaria Glass-Steagall (ahora los dos partidos de EU están de acuerdo en esto, cuando menos en el papel). Crear instituciones nacionales de crédito orientado al crecimiento de la productividad. Invertir en los proyectos de infraestructura de mayor tecnología, encabezados por la exploración espacial. Buscar avances rápidos en la ciencia de la fusión termonuclear y tecnologías de frontera, como la energía de fusión y la propulsión de fisión y fusión para los viajes espaciales.

“De otro modo, todo esto va a estallar. Estados Unidos y Europa no sobrevivirán”.