43 demócratas y la AFL-CIO exhortan a Kerry a que denuncie el golpe de Estado en Brasil

12 de agosto de 2016

11 de agosto de 2016 — El senador Bernie Sanders condenó la campaña para sacar a la Presidente electa de Brasil, Dilma Rousseff, en una declaración subida a su portal electrónico el 9 de agosto, informó Glenn Greenwald en The Intercept ese mismo día.

Sanders dijo que hacía “un llamado a Estados Unidos a que fije una posición firme en contra de la campaña para sacar a Dilma Rousseff... Para muchos brasileños y observadores, el controvertido proceso de juicio político parece más un Golpe de Estado”.

La declaración de Sanders también condena la coalición centro derechista en torno a Michel Temer que no fue electo: “Después de suspender a la primera Presidente mujer de Brasil con argumentos dudosos, sin un mandato para gobernar, el nuevo gobierno interino abolió el Ministerio de la Mujer, Equidad Racial y Derechos Humanos”.

Greenwald destaca que las élites de Brasil “han tomado medidas extraordinarias para esconderle al público nacional y al mundo, qué tan tremendamente antipopular es el vicepresidente Michel Temer”. El mismo Temer, dice Greenwald, tenía tanto miedo al abucheo intenso que “exigió que se rompiera el protocolo y no se anunciara su presencia en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. (De todas maneras lo abuchearon intensamente en cuando los brasileños se dieron cuenta de su presencia)”.

Además del ataque de Sanders, 43 congresistas demócratas encabezados por el congresista John Conyers, firmaron una carta el 25 de julio para el Secretario de Estado John Kerry, que después fue suscrita por muchas federaciones sindicales estadounidenses, entre ellas la AFL-CIO, United Steelworkers, y la American Federation of Teachers. Afirman que “La suspensión de Dilma Rousseff como Presidente podría resultar en la remoción permanente de su cargo. Este no es un juicio legal sino político, en donde el voto mayoritario de dos terceras partes del Senado plagado de corrupción podría ponerle fin al mandato de la Presidente Rousseff”. Atacan la forma en que ascendió al poder Michel Temer, y señalan que en sus primeros 30 días en el cargo, Temer “perdió tres de los ministerios que había seleccionado debido a cargos de corrupción” en tanto que la Presidente Rousseff misma, nunca ha sido acusada formalmente de corrupción, y los alegatos de juicio político no están basados en acusaciones de corrupción. Concluyen que en vez de estar preocupados por estos acontecimientos “nuestro gobierno envía señales que se podrían interpretar como de apoyo a la campaña de juicio político” que “muchos brasileños califican de ‘golpe de Estado’ en contra de la Presidente electa de ese país”.

Entre los firmantes se encuentran los congresistas demócratas Conyers (Michigan), Kaptur (Ohio), Ellison (Minesota), Lewis (Georgia), Lee (Texas), McGovern (Massachussetts), Grijalba (Arizona), McDermont (Washington), Cummings (Maryland), Johnson (Georgia), Grayson (Florida), Pocan (Wisconsin), Waters (California), Lee (California, Norton (DC), Farr (California), Cohen (Tennessee), Schakowsky (Illinois), Doggett (Texas), Bass (California), Velazquez (Nueva York), Honda (California), Johnson (Texas), Serrano (Nueva York), Rush (Illinois), Cicilline (Rhode Island) DeLauro (Connecticut), Edwards (Maryland), Brown (Florida), Bishop (Georgia), Thompson (Mississippi), Hastings (Florida), Scott (Georgia), Cleaver (Montana), Takano (California), Kind (Wisconsin), Scott (Georgia(, Cleaver (Montana), Takano (California), Wilson (Florida), Capuano (Massachusetts), Pingree(Maine), Cartwright (Pensilvania), Pallone (New Jersey), Gallego (Arizona), McCollum (Minesota).