Lessa de Brazil: El asunto no es cuánto gasto público se hace, sino para que se utiliza

16 de agosto de 2016

16 de agosto de 2016 — El ex presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil, Carlos Lessa, atacó duramente el plan del gobierno de Temer para imponer un tope en el gasto público mediante enmiendas constitucionales, y lo calificó simplemente como "necedades", que no sirve para nada. No existe tal cosa como un "tope", le dijo a la Revista do Brasil el sábado 13 de agosto:

"Tienes una pierna rota, ¿pero no puedes componerla porque hay un tope en el gasto? La cuestión es saber si el gasto público es pertinente y si se produce de la manera correcta. El problema no es cuánto gastas, sino cómo lo gastas", dijo.

Lessa se califica a sí mismo como un nacionalista, orgulloso de que lo hayan corrido en 2005 de la presidencia del BNDES por oponerse al entonces jefe del Banco Central, Henrique Meirelles, el banquero de Wall Street que fue instalado de nuevo como controlador de la economía brasileña bajo el gobierno usurpador de Temer, esta vez como Secretario de Hacienda. "Yo soy enemigo de Meirelles", proclamó Lessa.

Meirelles se pasó el viernes "tranquilizando" a los mercados, prometiéndoles que la enmienda constitucional para fijar un tope al presupuesto, ya aprobado por las comisiones Constitucional y de Justicia de la Cámara de Diputados, se podría aprobar para fines de octubre.

Lessa rechazó la "histérica" discusión entre los banqueros y sus adláteres sobre la necesidad supuesta de esta medida para detener la inflación. "En Brasil, la tasa de inflación no es de horror; lo que es de horror es la tasa de desempleo", dijo.

La actual dirigencia de BNDES, se han convertido en una firma de corredores de bolsa encargados de "privatizar Brasil" lo más barato posible. Todo lo contrario de la misión original del BNDES, que se fundó después de la Segunda Guerra Mundial a recomendación de la Comisión Mixta Brasil-EU, señaló Lessa, con el propósito de fomentar la industrialización del Brasil.

El problema de Brasil es que, por mucho tiempo, no ha tenido "una misión nacional explícita y organizada", reiteró Lessa.