Rousseff habla en su propia defensa en el proceso de enjuiciamiento político

30 de agosto de 2016

30 de agosto de 2016 — Una indoblegable Presidente Dilma Rousseff del Brasil, pronunció el lunes 29 en la mañana un discurso contundente de 45 minutos ante el Senado de Brasil, que se reunió para juzgarla bajo los fraudulentos procedimientos de enjuiciamiento políticos que están usando los banqueros internacionales para llevar a cabo un golpe de Estado en este país. En lo que restaba del día y al siguiente, ella enfrentaría "cuestionamientos" de unos 50 senadores más o menos quienes han firmado para pronunciar discursos de cinco minutos ante las cámaras. Pero ambas partes saben que la votación misma ya está arreglada y que Rousseff será sometida a juicio político, ya sea el martes en la noche o el miércoles.

El discurso de Rousseff más que estar dirigido a cambiar la votación, estuvo enfocado en su acusación implacable de lo que está ocurriendo, que es un golpe de Estado y que ella no ha cometido absolutamente ningún delito, ya no digamos los que merecen juicio político. Pero lo que le faltó a Rousseff en su discurso, como ha sido el caso durante todos estos meses de lucha política que han llegado hasta esto, es identificar a los autores internacionales del intento de golpe de Estado, y el propósito estratégico internacional de esto: quitarle la "B" a los BRICS.

En la galería de los visitantes estaban sentados unos 20 observadores invitados de la defensa, mientras hablaba Rousseff, entre ellos el ex Presidente Lula y muchos ex miembros del gabinete, y diversos invitados especiales de la fiscalía, entre ellos nadie menos que Luiz Philippe de Orleans e Braganza, ¡uno de los pretendientes reales al trono (inexistente) de Brasil! Junto con Luiz Philippe, quien es uno de los lideres del "Movimiento Liberal Acorda Brasil" (Movimiento Liberal Despierta Brasil) montpelerinista, y abierto defensor del regreso al sistema monárquico, estaba toda una manada de seguidores del economista fascista Friedrich von Mises.

Rousseff empezó recordando su propio papel cuando siendo una jovencita tomó las armas en contra del golpe militar en Brasil en 1964, y fue torturada y hasta sentenciada a muerte.

"En la lucha en contra de la dictadura, yo recibí en mi cuerpo las marcas de la tortura... Pero no cambié de bando... Estoy muy orgullosa de eso. Los que creemos, combatimos... Es por esto, como en el pasado, que he resistido. No esperen de mí el obsequioso silencio de los cobardes".

"Yo no cometí ningún delito de responsabilidad. Yo no cometí ninguno de los delitos de los que estoy siendo acusada injusta y arbitrariamente... Estos son pretextos para justificar un golpe en contra de la Constitución. Un golpe que, si se consuma, resultará en la elección indirecta de un gobierno usurpador... Estamos a un paso de consumar una ruptura institucional seria. Estamos a un paso de que se ejecute un verdadero golpe de Estado".

Rousseff señaló después que el propósito del golpe que están llevando a cabo las "élites autoritarias y conservadoras" es parar las inversiones en las obras públicas, apoderarse de los depósitos petroleros "presalinos" e imponer la austeridad.

"La amenaza más espantosa en este proceso de enjuiciamiento político sin ningún delito de responsabilidad, es el congelamiento por 20 años de todos los gastos en salud, educación sanidad, vivienda". Y pronunció su compromiso a "defender y obedecer nuestra Constitución, ya sea en la observancia de nuestras leyes, la promoción del bienestar general de la población brasileña o el mantenimiento de la unidad, la integridad y la independencia de Brasil".