La devastación en el sureste de Estados Unidos por el huracán Matthew es la obra asesina de Obama

14 de octubre de 2016

14 de octubre de 2016 — Los estados de Carolina del Norte, Georgia y Florida, del sureste de Estados Unidos, todavía se tambalean por los efectos del paso del huracán Matthew, que golpeó fuertemente a la región la semana pasada. La política deliberadamente asesina de no invertir en la infraestructura fundamental en las décadas recientes, trajo como consecuencia al menos 34 personas muertas en toda la región, de las cuales 19 de ellas ocurrieron en Carolina del Norte. Los sectores más pobres de la población fueron los más golpeados, los desempleados, los que viven en zonas deprimidas económicamente de cada uno de estos estados, que no tienen asistencia médica básica ni mucho menos seguro contra inundaciones.

Se trata de una política de despoblación, nada más y nada menos.

El diario Washington Post informó el 12 de octubre que la zona más golpeada de la región oriental de Carolina del Norte es "una extensión de tierras agrícolas y pueblos que están en apuros luego de haber perdido los empleos en manufacturas". William Barber, presidente de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) de Carolina del Norte, le dijo al WPost que cuando golpea una inundación como esta, "el dolor que causa se exacerba con la pobreza". May Campbell, de 65 años de edad y residente de Lumberton, dijo que la situación genera "un sentimiento bajo. Vergonzoso. Degradante".

Los agricultores se ven en la necesidad de recoger decenas de miles de cadáveres de ganado, en especial de pollos y cerdos, lo cual además plantea un riesgo si no se hace de inmediato.

El gobernador de Carolina del Norte, Pat McCrory, advirtió el día 12 en una conferencia de prensa que hay en camino graves inundaciones, aunque ahora el clima es bueno, informó ABC News. Se espera que las inundaciones por el zona oriental del estado empeoren, y a las personas que viven 125 millas tierra adentro se les está ordenando que evacuar hacia tierras más altas. En Greenville, el río Tar está a casi 23 pies, pero se espera que llegue a los 25 pies para el jueves 13 o el viernes 14. El crecido río Neuse se mueve rumbo h "niveles de inundación muy peligrosos" de más de 27.5 pies para el sábado 15. El Servicio Nacional del Clima emitió una advertencia de inundación para ríos en el noreste de Carolina del Sur, que ya recibieron 15 pulgadas de lluvia.

Las 4,000 personas que fueron evacuadas de las zonas económicamente deprimidas del interior de Carolina del Norte, se están refugiando en albergues de rápida construcción, y la expectativa es que estarán sin casa por muchos meses, informó el WPost. Van a depender de que reciban ayuda de parte de grupo de ayuda locales, o de parte de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), pero el vocero de la FEMA, Rafael Lemaitre, explicó que la agencia solo puede dar una solución parcial, para dar albergues de emergencia tales como casas móviles o ayuda para alquiler temporal. "No fue diseñada para que los supervivientes vuelvan a la normalidad completamente", agregó.