Se reúnen en Marruecos los demonios climáticos

9 de noviembre de 2016

8 de noviembre de 2016 — Desde el lunes 7 y hasta el 18 de noviembre, van a estar reunidos en el desierto en las afueras de Marrakech, Marruecos, varios operativos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), en lo que ellos llaman la reunión COP 22. Los participantes andan acelerados, ya que a principios de octubre acaban de lograr su objetivo de que por lo menos 55 países, que representan más del 55% (oficialmente el 56.3%) de los países "contaminadores climáticos" del mundo, "ratificaran" los acuerdos con los cuales se habían comprometido al COP 21 (Conferencia de las Partes) en diciembre del 2015 en París. Ahí, 196 "partes estatales" (es decir, naciones) acordaron, en principio, cooperar para limitar el alza en la temperatura global a 1.5 grados Celcios, salvando por lo tanto al planeta Tierra del fuego eterno del infierno.

La reunión en Marruecos es donde la teoría se pone a prueba, se puede decir, porque es donde supuestamente se van a detallar los planes para lograr los objetivos consagrados. Manuel Pulgar-Vidal, dirigente de Practica sobre Energía y Clima de la WWF Internacional, dijo con gran fanfarria que "Marruecos se prepara para ponerse a trabajar, clarificando las reglas del juego de los acuerdos de Paris y facultando a los gobiernos, empresas, ciudades y otros sectores para que sus compromisos sean cada vez más ambiciosos. Tenemos que dejar estas negociaciones en un marco mucho más sólido, sabiendo que ya tenemos todo el poder para crear el mundo que necesitamos". El 15 de noviembre se espera que se reúnan destacados actores de los Estados, aunque no parece que Obama esté comprometido hasta este momento. Todo esto se está encaminando hacia —ya adivinó— la conferencia del COP 24 fijada para noviembre del 2018, en un lugar todavía por determinarse.

En realidad, ninguno de estos acuerdos tiene la fuerza de una ley nacional, solo es un "compromiso" de sus dirigentes a procurar esos objetivos. Esta es una gran parte del "legado" de Obama, cuya máxima marca de agua pudo haber llegado en septiembre, cuando él y el Presidente de China, Xi Jinping, supuestamente los dos principales "contaminadores" de gases de invernadero en el mundo, acordaron públicamente aceptar los acuerdos de París. Esa fue la contribución de Obama a la conferencia de la ANSEA en Hangzhou, China, que por lo demás fue muy productiva. Cuando se alcanzó la meta global de 55 países, un mes después, Obama llamó a una rueda de prensa para celebrarlo, en la que declaró que "uno de los motivos por los que asumí este cargo fue para hacer de Estados Unidos el líder en esta misión".

Pero la reunión de Marruecos se lleva a cabo bajo la sombra de las elecciones en Estados Unidos, donde el candidato Donald Trump ha prometido derribar todo el castillo de naipes, y sacar a Estados Unidos de cualquier acuerdo climático y cancelar los $100 mil millones que ha prometido Obama que gastaría Estados Unidos en esta insensatez durante los próximos ocho años.