Granjeros de EU buscan solución a la crisis agrícola; votan en contra de Washington

25 de noviembre de 2016

25 de noviembre de 2016 — El Día de Acción de Gracias llegó este año en medio de la alarma que han sonado los agricultores porque la Franja Agrícola de Estados Unidos está ya en una fase de desplome económico, debido a que no se ha tomado ninguna medida ante la crisis agrícola del país. El tiempo de cosecha de este otoño va a marcar el tercer año consecutivo en que los precios que se espera reciban los agricultores van a estar muy por debajo de sus costos de producción. La deuda, morosidad, y las quiebras agrícolas van en aumento. Muchos agricultores están abandonando la agricultura de manera permanente. Más de una tercera parte de las granjas familiares (granjas operadas por la familia) dependen del ingreso no agrícola, incluso en los tiempos buenos, pero esta contingencia ya no cubre la brecha en la crisis actual.

En el caso de los bajos precios de la leche para los agricultores, las pérdidas son tales que ni siquiera vale la pena mercadear la producción. Se calcula que se han botado unos 43 millones de galones de leche en los primeros ocho meses de 2016. El precio por la leche que reciben los productores de leche se ha reducido en un 40% en los últimos dos años. El mes pasado una coalición de congresistas le enviaron una carta a sus compañeros del Congreso Federal, para exhortarlos a emprender acciones, pero han demorado su entrega.

En la franja granelera, se encuentra uno con enormes montículos de bultos de maíz en el suelo en sus puntos de recolección, en lo que representa el hecho de que sí hay abundancia en los campos, pero los cereales se retienen y no se envían al mercado porque los agricultores están esperando, contra toda esperanza, que los precios suban.

Esto refleja el impacto final de haber permitido durante 16 años las políticas del “libre comercio” de Bush y de Obama, la locura ambientalista y la perversidad de Wall-Street y de Londres.

Bajo estas circunstancias, la perspectiva de ponerle fin a este desastre, mediante la reinstitución de la Glass-Steagall, y partir de ahí, está ganando un amplio apoyo. La situación está totalmente abierta, y todo depende de romper la falta de información impuesta y la estupefacción moral que ha gobernado las discusiones dizque “programáticas” hasta el momento.

Los muchos otros recursos de los últimos años, han resultado ahora haber sido totalmente falsos desde el principio, cuando se les mide con la métrica de garantizar el suministro de alimentos a nivel nacional y la productividad en la economía agrícola. Convertir la agricultura en “orgánica” se ha presentado como la forma en que los agricultores obtendrían precios más altos. Hacerse “locales” en los mercados de los granjeros, fue otro de los grandes artilugios de Wall Street, la Casa Blanca y Londres. Luego se promovió “irse con el TPP”, con el cuento de que ganarían más con mayores exportaciones. Y luego salieron con que hicieran “biocombustibles”, a nombre de aumentar los precios del maíz y de la soya. Es de destacarse que esta semana, la Agencia de Protección Ambiental (EPA por siglas en inglés) dio a conocer sus nuevos mandatos para biocombustibles para el 2017, en los que se eleva el volumen de alcohol de granos y aceite vegetal que se tiene que destinar a los tanques de gasolina en Estados Unidos.

“Gestión de riesgos” es la solución principal que se ha ofrecido en los últimos años para “salvar” a las granjas familiares de EU. Se refiere a la política de programas de cobertura de seguros a la producción (cosechas) y al ingreso financiero, con respaldo federal y de subsidios que se puso en marcha para las granjas en los tiempos difíciles. Pero tampoco esto ha servido como red de protección (excepto para el sector asegurador de Wall Street). Y no va a funcionar nada, mientras siga el tabú de que no debe intervenir el gobierno para estabilizar los precios, detener la especulación, y desarrollar la economía verdaderamente.

Algunas asociaciones agrícolas y productores ya están oficialmente a favor de la Glass-Steagall, como es la Unión Nacional de Granjeros, que ha venido refrendando su política en sus convenciones anuales durante varios años. El llamado se está extendiendo ahora para forzar al Congreso a que actúe sobre este asunto.

La movilización por la producción

Además de las movilizaciones informales, existen esfuerzos organizados para activar a la población. En la convención estatal del 19 de noviembre de la Unión de Agricultores de Indiana, se incluyó en la agenda un informe de Bob Baker de la EIR sobre la naturaleza de la emergencia económica, la necesidad de la Glass-Steagall, y cómo proceder con el enfoque de las “Cuatro Leyes” para lograr la recuperación, que Lyndon LaRouche presentó desde el 2014. Baker dio un cuadro completo de la perspectiva del Puente Terrestre Mundial, así como del programa espacial, algo que saben personalmente los granjeros de sus experiencias con la revolución de la “agricultura de precisión” (sistemas satelitales). El Presidente de la Unión de Agricultores de Indiana, Jin Benham, en reiteradas ocasiones se ha pronunciado por la Glass-Steagall, como la declaración que circuló a principios de año.

En reuniones agrícolas que normalmente ocurren en el otoño, en otras regiones y otros estados están ocurriendo discusiones similares; y muy pronto se celebrarán convenciones nacionales agrícolas anuales, durante el invierno.

Al igual que los estados de la franja siderúrgica (Pensilvania, Ohio, Michigan, Wisconsin e Indiana), todos los estados de la franja agrícola central votaron en contra de Washington y Wall Street y por Trump. Algo que muestra qué tan fuerte es este sentimiento son los reveses dramáticos que ocurrieron. Por ejemplo, en una Kansas republicana, en la primaria republicana en agosto para elegir al candidato a la Cámara de Representantes, sacaron al titular Tim Huelskanmp (Distrito Electoral 1) que había estado en el Congreso desde el 2011, solo porque se le asoció con “Washington” y el desastre. Esta es la primera vez en 70 años que sacan a un titular en Kansas.

El ganador, Dr. Roger Marshall, recibió el respaldo de todas las principales agrupaciones agrícolas y de rancheros, varios de ellos esperan que actúe sobre la Glass-Steagall. Marshall habló el mes pasado ante la convención estatal de la Asociación de Ganaderos de Kansas, en donde también Bob Baker de la EIR dio un informe sobre la Glass-Steagall y lo que se tiene que hacer en general.