Al Financial Times le preocupa el "pánico" si fracasa el referendo de Renzi en Italia; Economist dice que voten "no"

29 de noviembre de 2016

29 de noviembre de 2016 — No solamente "podrían quebrar hasta ocho de los bancos en problemas de Italia si el primer ministro Matteo Renzi pierde el referendo constitucional del próximo fin de semana", dice el diario londinense Financial Times del 28 de noviembre, sino que "la quiebra masiva de bancos italianos podría desatar el pánico por todo el sistema bancario de la zona del euro".

En su reseña de la situación, Rachael Sanderson se salta rápidamente los "cuatro bancos pequeños" que necesitan rescate, junto con los tres bancos medianos que están también en el bloque, para dirigirse directamente al grande, al Monte dei Paschi di Siena (MPS). Admite que aun cuando el JPMorgan encabeza el rescate, "la compleja recapitalización de 5 mil millones de euros y el plan de reestructuración de las deudas malas" pudiera no ser suficientes y "en el peor de los escenarios... se traduciría en una pérdida generalizada de la confianza en Italia y pondría en peligro una solución de mercado para sus bancos maltrechos".

Al comentar sobre el artículo de hoy en el Financial Times, Tyler Durden escribe en el portal Zero Hedge e incluye gráficas en donde se considera el escenario de una probable renuncia de Renzi si fracasa el referendo. Destaca que, en tanto que a Sanderson le preocupa el "rescate externo" (bail-out), un "rescate interno" (bail-in) sería "equivalente a un suicidio político: la enorme mayoría de los que harían posible el rescate de la deuda italiana son ciudadanos italianos, léase, ahorros y pensiones. Si se les perjudica, esto llevaría a una crisis social de la noche a la mañana".

A pesar de toda esta charla sobre pánico, Durden destaca que el semanario Economist ha aconsejado votar por el "no". Sin embargo, para Durden estas son buenas noticias: "Economist, la otrora publicación reputada sobre economía y finanzas, propiedad en un 50% de los Rothschilds, tiene un historial terrible de aconsejar a sus menguantes lectores sobre cómo votar en eventos políticos claves: desde urgir un voto por el "Bremian" en junio pasado [permanecer en la UE], hasta rogar que votaran por Hillary el 8 de noviembre, el Economist ha estado equivocado en prácticamente todos los principales acontecimientos políticos".