Los medios se vuelven locos por la conversación telefónica de Trump con la presidente de Taiwán

6 de diciembre de 2016

5 de diciembre de 2016 — El 2 de diciembre, el presidente electo Donald Trump recibió una llamada telefónica de la Presidente de Taiwán, Tsia Ing-wen, felicitándolo por su victoria. Esto provocó un pequeño furor, ya que el tema de Taiwán es el tema más delicado en las relaciones sino-estadounidenses y por lo tanto desde hace décadas no había habido un contacto de este tipo. Taiwán no es reconocido como nación por los Estados Unidos, sino como parte de China. Esta política de "Una china" es la piedra angular de las relaciones diplomáticas entre EU y China desde que se establecieron en 1979. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China condenó la llamada, dando a conocer una protesta formal, aunque también minimizaron el hecho, refiriéndose a ello como "solo un pequeño truco de Taiwán" que no va a alterar la "política de Una China". En vez de esto dirigieron toda su furia principalmente en contra de la Presidente de Taiwán, quien hizo la llamada y obviamente trató de manipularla para mejorar su menguante popularidad, publicando fotos de ella hablando por teléfono con Trump. Los medios de prensa oficiales de Taiwán informaron que el "personaje clave" para que ocurriera la llamada fue el ex presidente de la Fundación Heritage, Ed Feulner.

Tanto Trump como el vicepresidente electo Mike Pence minimizaron también la importancia de la llamada, calificándola de "llamada de cortesía" y subrayaron que esto no indicaba que el próximo gobierno estuviera buscando algún cambio en la política estadounidense hacia China.

Por otro lado, los medios tradicionales en EU están delirando con el hecho, y califican a Trump de "fuera de foco" con el mundo que lo rodea, y le recomiendan que deje su política exterior en manos de los "profesionales del Departamento de Estado". El senador demócrata Chris Coons de Delaware, por ejemplo, instó a Trump a que confíe "en el consejo de profesionales de carrera y en el Departamento de Estado y tome medidas de una forma calculada y concienzuda".

Helga Zepp-LaRouche comentó que esta respuesta es parte de un esfuerzo más amplio de los representantes del viejo paradigma desplomado de la globalización y el libre comercio, que quieren insistir en que el nuevo paradigma que se está formando simplemente no existe.