Oligarquía de la Unión Europea ardida por el referendo italiano

6 de diciembre de 2016

6 de diciembre de 2016 –- El siguiente informe se publicó en el EIR European Alert Service del día 5:

La derrota aplastante que se le propinó a las oligarquías de la Unión Europea (UE) en el referendo constitucional del 4 de diciembre, da inicio a una nueva fase en la política europea y lleva implicaciones globales. Esta es la tercera sorpresa que causa la revuelta mundial de los ciudadanos olvidados contra la casta política responsable de una crisis económica y de guerras que están hundiendo a millones de personas en la pobreza, la desesperación y la muerte. No por casualidad, los porcentajes mayores de la votación por el NO vinieron de la regiones del sur, como Sicilia y Cerdeña, las cuales tienen las mayores tasas de desempleo entre los jóvenes y de niveles de pobreza, y también de la región noreste del Véneto, que ha sido golpeada más duro por la desertificación industrial después del 2008 y por la alta tasa de suicidios entre pequeños industriales.

Con una participación electoral de alrededor de un 70% nacionalmente (66% de electores en el extranjero), los italianos dieron una lección de sabiduría al rechazar, 60 a 40, la reforma constitucional dictada por la Unión Europea y por los banqueros especuladores. Si la reforma se hubiera aprobado, esta hubiera convertido al Parlamento en un mero ejecutor del poder dictatorial, no basado en Roma, sino en Bruselas y Frankfurt (la Comisión de la Unión Europea y el Banco Central Europeo respectivamente). De hecho, la introducción del proyecto de ley a la reforma constitucional afirma que su objetivo es "racionalizar de manera exhaustiva el complejo sistema de gobernanza de varios niveles, articulada entre la Unión Europea, el Estado, y las autonomías locales". Cuando menos cuatro de los nuevos artículos de la Constitución establecen que la ley de la UE estaba al mismo nivel de la ley constitucional italiana.

Ahora comienza una nueva fase turbulenta para Italia y para la UE. El Primer ministro de Italia, Matteo Renzi, renunció, y Sergio Mattarella, Presidente del Estado tendrá que nombrar a una nueva figura o a un tecnócrata para que conforme el nuevo gobierno. Los partidos políticos de oposición, La Lega Nord y el M5S, hicieron un llamado para que se adelanten las elecciones, pero todavía hay una gran mayoría en el Parlamento actual que respalda un Primer ministro del PD. Además, antes de que se lleven a cabo las nuevas elecciones, se tiene que aprobar una nueva ley electoral, en vista de que la Corte Constitucional dictaminó que la actual es anticonstitucional.

Más aún, es difícil que Mattarella pueda disolver el Parlamento, cuando todavía hay que aprobar la ley de presupuesto, y la crisis bancaria actual podría salirse de control.

La tormenta financiera anunciada en el caso de que Renzi fuera derrotado por la votación, no ocurrió al día siguiente de esta. (Raffaele Jerusalmi, director ejecutivo de Borsa Italiana, la bolsa de valores italiana, advirtió de "enormes colocaciones en corto" en Italia, en espera de que la victoria sería del "NO"). Sin embargo, el tiempo se está acortando para el Banco Monte dei Paschi di Siena y para otros bancos también, que esperan una solución para el cúmulo de pérdidas sumadas en 10 años de depresión y una "solución de mercado" dictada por la UE que incluya un rescate financiero para los depositantes, es más difícil que ocurra ahora que antes. Si la crisis se precipita se va a difundir el contagio por todo el sistema financiero.

Muy pronto Italia tendrá que escoger: o impone un fascismo financiero, o abandona el euro e implementa una legislación nacional de emergencia, que incluya una reforma financiera como la Glass-Steagall y un plan a gran escala para la inversión en infraestructura y la recuperación económica, y que coopere con la estrategia china de la Nueva Ruta de la Seda.