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Estados Unidos se debe unir a la Nueva Ruta de la Seda, la dinámica dominante en el planeta

9 de febrero de 2017
Los caminos de la antigua Ruta de la Seda, siglo 1 AC. [wikipedia/public domain]

9 de febrero de 2017 — El tren ya salió de la estación, pero todavía hay tiempo de que Estados Unidos se suba a bordo.

El proyecto de desarrollo global de la Nueva Ruta de la Seda que encabeza China, el proyecto de infraestructura más grande que se haya realizado en el planeta, está bien avanzado en casi todos los continentes del planeta. Incluso África, que casi fue llevado al punto de extinción con el saqueo imperial británico, holandés, francés y otros, está llevando a cabo una transformación con la ayuda china, tanto en su red de infraestructura como tal, como en su sentido de optimismo sobre el futuro.

El recientemente inaugurado ferrocarril Yibuti-Addis Ababa, construido con ayuda china, es uno de esos proyectos que ha despertado el júbilo en la región. Como lo explicó al New York Times, el presidente de los Puertos y Zonas Libres de Yibuti, Aboubaker Omar Hadi, el 7 de febrero, ese ferrocarril “es solo la primera rama de la ruta transafricana tan largamente soñada, desde el Océano Índico hasta el Atlántico. El tren es ya un cambio radical”.

Asimismo, Hadi destacó lo que es ya una realidad global: “Nos acercamos a Estados Unidos, y no tuvieron la visión. No están pensando hacia los próximos 30 años... Los chinos tienen visión”.

Como parte de la visión de China, el gobierno de Xi Jinping ha convocado a una reunión cumbre de los dirigentes de las naciones que participan en el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, la cual se llevará a cabo en Pekín en mayo próximo. Las autoridades chinas ya han anunciado que ya más de 20 dirigentes han aceptado participar, desde Asia, Europa, África e Iberoamérica. Hace dos semanas, un prominente académico chino de la Universidad Renmin informó que China también “espera darle la bienvenida a la participación del señor Trump en la cumbre de cooperación internacional sobre la Franja y la Ruta, este próximo mayo”.

¿Aceptará Trump, y se dará cuenta, de que la única manera realmente de “volver a hacer grande a Estados Unidos” es uniéndose a la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda?

Nuestra tarea es poner esta cuestión sobre la mesa, de inmediato, como lo planteó Helga Zepp-LaRouche a sus asociados. Estados Unidos se debe unir a la Nueva Ruta de la Seda, que se ha convertido ya en la dinámica dominante en el planeta.

Lyndon LaRouche subrayó, como lo ha hecho en repetidas ocasiones, que la participación de Estados Unidos con China y Rusia en ese propósito global, es la cuestión estratégica más esencial que enfrenta la humanidad. Esa medida constituye el fundamento para corregir las políticas de Estados Unidos en otras áreas, y el movimiento de LaRouche tiene la especial responsabilidad de aportar una visión para Estados Unidos, que de otra manera no tendría, declaró LaRouche. Tenemos que clarificar los problemas que se tienen que resolver, dijo, y tenemos que hacerle entender a la gente que solo así se puede ganar.