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Encarcelen a Obama por traición

21 de febrero de 2017
Obama y John Podesta, ex consejero de Obama y jefe de la campaña de Hillary Clinton; 25 de enero de 2015 [White House Photo]

21 de febrero de 2017 — Luego de ocho años seguidos de asesinatos en masa con sus drones y de guerras genocidas para tumbar gobiernos antipáticos (imponer “cambios de régimen”) Barack Obama no solo se niega a retirarse de su papel traidor, sino que ahora encabeza una insurrección en contra del Presidente electo democráticamente que derrotó a su clon, Hillary Clinton, en las elecciones de noviembre.

“Obama es realmente sumamente vulnerable”, señaló Lyndon LaRouche ayer. “Él mismo se ha expuesto como un traidor a Estados Unidos”. Obama se reunía altaneramente con su jefe de la CIA, John Brennan, todos los martes por la tarde durante su reinado, para seleccionar la “lista de muertos” para la semana; a quienes el “rey Obama” seleccionaba para asesinar únicamente por su voluntad —sin orden judicial, sin debido proceso— junto con quien se encontrare cerca de su objetivo cuando estallaba el dron.

LaRouche señaló que el New York Times había revelado hace tiempo el hecho de las sesiones de Obama para decidir la lista [de personas] para matar los martes, no porque quisieran denunciar su carácter asesino, sino para que la población estadounidense lo aceptara, para que se denigrase de tal modo que tolerase a un asesino en masa como su Presidente, sin protestar.

Esta semana EIR publicará un expediente titulado “Obama and Soros Color Revolutions—Nazi Coup in Ukraine, 2014—U.S.A., 2017?” (Las revoluciones de color de Obama y Soros. Golpe nazi en Ucrania, 2014; ¿EUA, 2017?). El 21 y 22 de febrero se cumplen tres años de que Obama derrocara al gobierno electo democráticamente en Ucrania en el 2014, mediante una turba violenta financiada y dirigida directamente por Obama y su agente personal en la región, Victoria Nuland. Durante los disturbios que tenían como base de operaciones en la plaza central Maidan, se realizaron ataques con bombas molotov contra la policía y los edificios del gobierno, dirigidos por organizaciones que promueven abiertamente a Stepan Bandera, el nazi ucraniano aliado a Adolf Hitler.

El expediente de EIR demuestra que Barack Obama, con su patrocinador George Soros y otros agentes británicos y del “proyecto democracia” estadounidense, están dirigiendo ahora todo el fuego de su “revolución de color” contra los propios Estados Unidos, y por los mismos motivos: que el imperio británico se opone a que Europa Occidental y Rusia trabajen juntos por la paz y el desarrollo, y por eso perpetraron un golpe de Estado contra Rusia utilizando a nazis de la vieja guardia en Ucrania, para recargar el viejo odio de los nazis contra Rusia. De la misma manera en Estados Unidos, la pandilla de Obama, está haciendo el esfuerzo increíblemente patético de convencer a los estadounidenses de que el Presidente Trump ha cometido un delito por querer impedir una guerra con Rusia, y en vez de eso colaborar con Rusia (y con China y con India y con Japón) para llevar la paz y el desarrollo al mundo, incluyendo a Estados Unidos. Aunque hay incautos en Estados Unidos que se tragan esa basura, la mayoría de la población se haya en un estado de revuelta contra ese disparate psicótico, ya sea que venga de los políticos o de los medios de masas.

Obama y Hillary Clinton habían llevado al mundo al borde de una guerra termonuclear con Rusia. El peligro se ha reducido enormemente con la derrota de Hillary. No obstante, la pandilla de Obama y Soros piden hacer un juicio político o un enjuiciamiento penal a Trump, quien está haciendo la paz con Rusia, alegando que es peligroso ¡que Trump tenga “su dedo en el botón nuclear”!

Para acabar con esta horrible ironía es necesario que Obama sea llevado a la justicia. Sus varios delitos durante su Presidencia se multiplican ahora con su campaña abierta para derrocar al gobierno de Estados Unidos de América, un abierto acto de traición.

Obama ama tanto a la reina británica y al sistema británico, que les sirvió de instrumento leal para restaurar la sumisión de la otrora colonia británica al sistema británico de monetarismo y guerras coloniales. El lunes 20, el diario vocero de la oligarquía financiera de Londres y de Wall Street, el Financial Times, hizo un llamado a desatar una insurrección violenta en contra del Presidente “advenedizo”, que amenaza con acabar con la divisa del imperio británico de “dividir y conquistar” para dominar al mundo. El jefe de la corresponsalía del FT en Washington, Edward Luce, advierte que si no se tumba a Trump, él va a tumbar a “el sistema”.

En efecto, podría hacerlo, y muy bien hecho. Trump ha defendido la postura de que Estados Unidos acepte las propuestas de Putin, de que trabajen juntos para derrotar al terrorismo, y de Xi Jinping, para unirse al proceso de la Nueva Ruta de la Seda para el desarrollo global. Que Trump haga honor a ese compromiso significaría el fin del imperio. Es responsabilidad de una población inspirada que haga realidad ese hermoso resultado, y esa inspiración se expresa mejor en los cincuenta años del liderazgo de Lyndon LaRouche. Este es nuestro momento, si lo aprovechamos, para hacer realidad lo que Helga Zepp-LaRouche ha llamado la “edad adulta” de la humanidad.