Trump asume una posición moral: le entrega al tribunal el “Informe sobre las Torturas” de la CIA

22 de febrero de 2017

22 de febrero de 2017 — Demostrando una vez más que él tiene lo que a Obama le falta en lo que a moralidad respecta, el Presidente Donald Trump le entregó un ejemplar completo del informe (todavía clasificado como confidencial) de 6,778 páginas titulado Committee Study of the CIA’s Detention and Interrogation Program (“Estudio de la Comisión sobre el Programa de Detención e Interrogatorio de la CIA”, más conocido como el “Informe sobre Torturas” de la CIA) al Tribunal del Segundo Circuito. Esto fue como respuesta a las demandas que introdujeron abogados involucrados en el proceso judicial de dos reclusos de la Prisión de Guantánamo.

El informe que realizó la Comisión de Inteligencia del Senado y que terminó en diciembre del 2014, bajo la dirección de la senadora demócrata de California, Dianne Feinstein, sigue clasificado como confidencial, y solo se ha dado a conocer un resumen editado de 600 páginas. Cuando se presentó el informe, Feinstein se aseguró que se enviasen ejemplares del informe completo y sin editar al Pentágono, al Departamento de Justicia, a la Casa Blanca, y a la CIA (y probablemente a otros más). En lo que ahora se conoce como el famoso “percance” en el que el ejemplar de la CIA fue destruido (un incidente que no se conoció sino un año después) en agosto de 2015.

El nuevo presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, que entró en enero de 2015, el republicano de Carolina del Norte, Richard Burr, prometió que “recuperar” cualquier ejemplar que quedase para destruirlo. El Departamento de Justicia de Obama emitió una orden para prohibir incluso que los congresistas leyeran el informe completo en privado dentro de la Cámara, y se colocó su prohibición por encima de las solicitudes de la Ley de Libertad de Información.

En la paranoia inducida después de las elecciones de noviembre de 2016, Feinstein hizo un llamado público a Obama para que desclasificara el informe en los últimos dos meses que le quedaban en el puesto. Obama no solo ni le hizo caso a la Feinstein, y un tribunal ordenó el 29 de diciembre de 2016 que el documento se debería preservar, no destruir; así que, al salir Obama, tuvo la desvergüenza de colocar el único ejemplar que había en la Casa Blanca, en su biblioteca personal. El ejemplar que entregó Trump al tribunal el 10 de febrero, salió del Departamento de Justicia, y probablemente es el único ejemplar completo que sobrevive.