Instituto Brookings: se vuelven locos sus paniaguados

25 de febrero de 2017

25 de febreo de 2017 — En un seminario titulado “Prioridades de Defensa en el gobierno de Trump” el 21 de febrero, hubo un intento desquiciado por caracterizar al Secretario de la Defensa Mattis y al recién nombrado Asesor de Seguridad Nacional, H.R. McMaster, como el factor de sanidad que refrene al presidente Trump en su intento por lograr un acuerdo bilateral con Rusia. Esto lo plantearon abiertamente Thomas Wright, Director de Proyectos del Brooklings, entrenado en la Universidad de Oxford, y el profesor emérito Michael O’Hanlon, quien fue el moderador del panel. Esta perspectiva contrastó drásticamente con la de los dos militares que participaron en el panel, quienes reconocieron que es el Presidente el que determina la política de defensa, a pesar de que otro de los miembros del panel, Robert Hale, ex contralor del Departamento de la Defensa de EU, fue parte del gobierno de Obama.

O’Hanlon y Wright se desquiciaron por completo y afirmaron abiertamente que el Presidente Trump no estaba muy impresionado con la OTAN y que no tenía lo que ellos consideran que es una concepción tradicional sobre la necesidad de hacer alianzas para hacerle frente a Rusia. Afirmaron que tanto el Secretario Mattis como McMaster tienen una concepción “tradicional” pero que la “conversación” entre el Presidente Trump y sus dos asesores serviría para moderarle su perspectiva. Esto no quiere decir que ninguno de los dos, ya sea el Secretario Mattis o el Asesor de Seguridad Nacional McMaster, tenga estas ideas. Ambos saben que es el Presidente el que determina la política; y si por alguna extraña razón no lo saben, van a saberlo muy pronto.

La histeria por los compromisos de Trump se hizo palpable.

Esto se manifestó más con la última pregunta en el Foro. La revista EIR presentó la visión de que fundamentalmente hay una nueva forma de concebir la realidad estratégica, personificada por la Nueva Ruta de la Seda de China, y que es esa realidad la que domina al planeta actualmente. O’Hanlon sufrió lo que solo se puede describir como un desplome. Repitió que entre Estados Unidos y los aliados tienen el 70% de los gastos militares en el planeta, así que no tenemos que preocuparnos por la mayoría de los habitantes en el mundo, y aparte de eso, “yo preferirá enviar mi carga en barcos contenedores que atravesar 10,000 millas atravesando Siberia”. Fue sorprendente que se sintiera obligado a responder en primer lugar, aunque fuese de una manera tan incompetente. Simplemente no creyó que pudiera ignorar el desafío, aunque tuviera que mentir.

Esto le recordó al representante de la EIR el tipo de estallidos que se producen cuando se presentan ideas científicas revolucionarias, como cuando Kepler presentó su Mysterium Cosmographicum en donde establece que los principios con los cuales el creador creo el sistema solar, son cognoscibles por el hombre,

Confrontados con este tipo de ideas nuevas los eruditos paniaguados de estos centros, se vuelven locos para proteger a sus amos.