Estremecedor deterioro de la economía de EU: Tasa de mortandad de trabajadores estadounidenses anglosajones, mayor que la de grupos minoritarios

24 de marzo de 2017

24 de marzo de 2017 — En el 2015, los profesores de la Universidad de Princeton, Anne Case y Angus Deaton, aportaron pruebas del estremecedor aumento en el número de estadounidenses blancos, no hispanoamericanos, que mueren en su edad media.

El 17 de marzo de 2017, los dos profesores publicaron los resultados de su estudio de seguimiento sobre las causas del aumento en las tasas de mortandad en este grupo poblacional. El nuevo estudio muestra que las tasas de mortandad de estadounidenses blancos de clase trabajadora, con educación de bachillerato o menor, que era alrededor de 30% más baja que la tasa de mortandad de trabajadores negros en 1999, aumentó de tal modo que es hoy 30% más alta que la mortandad en la población negra en el 2015. Este incremento ocurrió en todo el espectro demográfico de Estados Unidos, tanto en los hombres como en las mujeres, informó hoy el periódico Washington Post.

Los profesores Case y Deaton señalan como causa la desesperación, y argumentan que el “nivel de educación” contrarresta de modo significativo esta desesperanza, de tal modo que las personas con nivel universitario son más saludables y satisfechas que quienes solo estudiaron algo de universidad, mientras que quienes estudiaron algunos años de universidad están en mejor condición que quienes no estudiaron más allá de bachillerato.

El Washington Post informa que, esta semana, en una teleconferencia con periodistas, la profesora Case dijo que la nueva investigación encontró un “mar de desesperación” en todo Estados Unidos, en el que un rasgo sobresaliente es el aumento del dolor físico. El patrón no sigue los ciclos económicos de corto plazo, sino que refleja una desintegración de largo plazo en perspectivas de empleo. “Antes era posible conseguir un trabajo realmente bueno con un diploma de bachillerato. Un trabajo de formación en el puesto de trabajo; un trabajo con beneficios. Podías pensar en avanzar”.

La epidemia de obesidad en Estados Unidos puede ser otra señal del estrés y del dolor físico: “La gente quiere calmar a la bestia. Puede que lo hagan tomando alcohol; es posible que lo hagan por medio de las drogas; o con la comida”, afirmó Case.

El profesor Deaton dijo que el acto de suicidio lo podría desatar no un evento único, sino una serie de decepciones acumuladas: “Tu vida familiar está desbaratada; ya no reconoces a tus hijos; nada de lo que esperabas cuando comenzaste a vivir tu vida llegó a suceder”.

La profesora de economía Adriana Lleras-Muney de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), dijo que los estadounidenses blancos con menos educación tienden a ser sorprendentemente pesimistas cuando les preguntas sobre sus perspectivas: “Se trata de una situación con deterioro constante. Están en peor situación que sus padres. Mientras que para los hispanos, o para los inmigrantes como yo, o negros, si, las circunstancias son malas, pero se han ido mejorando”.

La tasa de mortandad para la población blanca no hispana de edad media con grado escolar de bachillerato o menos, aumentó en 130% de 1998 a 2015; pero para quienes tenían un grado universitario de cuatro años, solo aumentó en 44%. Para las mujeres con escolaridad de bachillerato o menor, la tasa de mortandad aumentó en 381%; para las mujeres con grado universitario de cuatro años o más, la tasa de mortandad aumento en 70%. Case y Deaton sugieren que los hombres blancos hoy en día son como el doble de susceptibles a morir de una de las “enfermedades de desesperación”, a como lo eran en 1999; mientras que las mujeres son cuatro veces más susceptibles.

En 2000, el epicentro del aumento de muertes estaba en el sudoeste. A mediados de la década de 2000, se había difundido a la región de los Apalaches, a Florida y a la Costa Oeste; hoy en día, es en todo el país.

Estados Unidos le lleva la delantera por mucho a otros países ricos en “muertes de desesperación” (por drogas, alcohol, o suicidio) con 80 de cada 100,000 personas, el doble del segundo en ese orden, Suecia, para las personas entre los 50 y 54 años de edad, y con una tasa de aumento similar tanto para hombres como mujeres estadounidenses. https://www.brookings.edu/bpea-articles/mortality-and-morbidity-in-the-21st-century/