Krafft Ehricke, el programa Apolo, y el futuro

27 de marzo de 2017

27 de marzo de 2017 — Cuando el Presidente Kennedy anunció el programa Apolo en mayo de 1961, prometió hacer realidad el programa de exploración lunar que los pioneros alemanes del espacio habían planeado desde la década de 1920. Liderados por Wernher von Braun, el trabajo en Huntsville, Alabama, sobre el cohete Saturno que llevaría al hombre a la Luna, se aceleró para cumplir con el plazo planteado por el Presidente. Krafft Ehricke confiaba que sus antiguos colegas del proyecto Peenemuende estarían a la altura del desafío. Ya en 1954 Ehricke había dejado al equipo alemán en Huntsville, para trabajar en la industria, en las futuras misiones que seguirían al programa Apolo.

Todos los pioneros del espacio sabían desde hacía décadas que para explorar el sistema solar, sería necesario sustituir, en el cohete, el uso del combustible proveniente del petróleo, y avanzar a un combustible de hidrógeno líquido. El ingeniero conservador, Wernher von Braun, estaba renuente de adoptar este combustible de una densidad energética superior, que implicaba un mayor riesgo que el combustible de cohetes convencional. Pero si se utilizaba hidrógeno líquido, una nave espacial podría transportar al menos de dos a tres veces más carga, lo cual debía optimizarse para llevar al hombre hasta la Luna.

Krafft Ehricke comenzó a trabajar en un cohete con combustible de hidrógeno líquido al comienzo de la década de 1960, al que llamó Centauro, y la NASA comenzó a desarrollar el motor J-2 que quemaría el hidrógeno. Von Braun coincidió en que el cohete para ir a la Luna tendría que utilizar el combustible más avanzado, y el Saturno V tenía motores para quemar hidrógeno líquido en la segunda y en la tercera fase.

Mientras tanto, Krafft Ehricke diseñaba el Centauro, un cohete completamente nuevo, que le permitiría al hombre llegar al Sistema Solar para explorarlo. Todas las sondas para investigar el espacio profundo lanzadas hacia los planetas externos, fueron lanzadas con una fase superior del cohete Centauro, que también fueron utilizados con cargas militares y civiles muy pesadas.

Antes de que el primer equipo de astronautas llegara a la Luna, Krafft Ehricke había diseñado estaciones espaciales que orbitaban La Tierra, analizó el empleo de los satélites para la investigación en la medicina, hizo mapas de las trayectorias para ir y visitar los planetas, y describió con gran detalle las misiones tripuladas a la Luna y Marte. El siempre tenía puesta su mirada más allá del presente, hacia el futuro.