Aparecen presagios de una crisis de deuda mayor en Estados Unidos

28 de abril de 2017

28 de abril de 2017 — La deuda pendiente de las corporaciones no financieras de Estados Unidos se encuentra casi en los $14 billones (millones de millones) de dólares, luego de que se disparó durante la última década, cuando era de $8 billones de dólares, y esa burbuja está mostrando ahora las primeras señales de una gran desintegración en el horizonte de este año de 2017, lo cual derrumbaría de nuevo a la economía estadounidense. Un crac con su epicentro en la burbuja de la deuda corporativa podría ser mucho peor que el estallido de la burbuja hipotecaria en 2007 y 2008, que era de $11 billones de dólares, la cual ocasionó sangre y lágrimas que todavía se sufren. Los funcionarios electos hace 20 años tuvieron ante si las opciones, de eliminar el baluarte duradero de Franklin Roosevelt contra los pánicos financieros, la Ley Glass-Steagall. Luego de que se manifestaron las terribles consecuencias de ese error hace 10 años, la opción se volvió a plantear entre 2009 y 2010: Restaurar la Glass-Steagall, o aceptar el substituto que presentó Obama, con la aprobación de Wall Street, la mentada Ley Dodd-Frank. Y de nuevo, se tomó la decisión errónea. Ahora hay otra oportunidad, que exige ya no solo la Glass-Steagall, sino las Cuatro Leyes de Lyndon LaRouche para salvar a Estados Unidos.

Las señales delatoras salieron esta semana de tres de los bancos más grandes. Los muy pobres resultados financieros de Goldman Sachs el primer trimestre del año se debieron a los préstamos corporativos en incumplimiento. Goldman hace sus préstamos corporativos y “créditos industriales” desde su división de Salt Lake City. De acuerdo al diario Salt Lake Tribune del 24 de abril, “los ingresos de renta fija de Goldman Sachs fueron tan inesperadamente débiles en el primer trimestre, que el informe de ingresos de la semana pasada dejó a las acciones por el suelo y a Wall Street zumbando frenéticamente para averiguar que sucedió” El ingreso de renta fija de Goldman fue de $1,600 millones de dólares, el peor trimestre que ha tenido en una década. “Los agentes de corretaje se achicharraron con una constelación de deudas amargas... El banco incurrió en pérdidas de decenas de millones de dólares en compañías entre las que se cuentan Peabody Energy y Energy Future Holdings Corp. Los préstamos a los minoristas como Rue 21 Inc., Gymboree y Claire’s Stores también se agriaron, según dice la gente”.

Un artículo de la agencia Bloomberg del 27 de abril, tenía un encabezado que decía “Recelosos por los créditos para autos, Wells Fargo y JPMorgan los están empaquetando en bonos”. El cuento es semejante a lo que hicieron con los paquetes de hipotecas que los convirtieron en bonos, como lo popularizaron en la película “The Big Short” (en español se llamó “La gran apuesta”), aunque los detalles son más complicados. Estos dos bancos están cortando drásticamente sus préstamos para autos, que son sus préstamos de alto riesgo, entre 35% y 50%, by 35-50%, y están sacando de sus libros los préstamos que han hecho para comprar autos, los empaquetan para convertirles en algún tipo de bono o título valor, y los venden como si fuesen “valores respaldados en activos” con derivados, a los “gestores de mercado de dinero”. Y Morgan le presta a los gestores para que puedan comprar más de esas cosas! “Pero darle a los gestores de dinero la posibilidad de invertir en deuda que los bancos están cada vez más renuentes a tocar ellos mismos, mínimamente puede crear la percepción de que le están endilgando la basura a los clientes”, según la opinión de un asesor de inversiones que cita el artículo. Así sucedió con los bonos hipotecarios tóxicos, los derivados llamados “CDS”, (“permutas de incumplimiento crediticio”) y los CDO (“obligación colateralizada por deuda”), de los bancos de Wall Street a los tontos mayores del mundo en 2007-08, en el momento en que empezó a asomarse la posibilidad de que esos activos tóxicos estallarían.

La firma Edmunds —que evalúa todo lo que tenga que ver con carros— redujo sustancialmente sus estimaciones sobre la venta de automóviles en Estados Unidos para 2017, debido a que la deuda en automóviles, las tasas de interés sobre la misma, y los incentivos de los vendedores de autos son demasiado altos para continuar.

Otro presagio es lo que informó Bloomberg el 27 de abril: “El total de préstamos de los 15 bancos regionales más grandes de Estados Unidos, se redujo en unos $10,000 millones de dólares, para quedar en $1 billón 730 mil millones de dólares en el primer trimestre, comparado con el trimestre anterior, lo cual constituye la primera caída en cinco años, según la información compilada por Bloomberg... Un bajón en los préstamos comerciales e industriales debilita el crecimiento”. Un ejemplo que publicó American Banker el 25 de abril, es el del banco Fifth Third Bank, un banco regional grande con sede en Cleveland, Ohio, del cual dice lo siguiente: “El retiro de los préstamos para autos se dijo que fue una decisión conciente para reducir el bajo rendimiento en los préstamos para autos a fin de mejorar el rendimiento en el patrimonio neto, mientras que la caída en C &I [los préstamos al comercio y a la industria] se califica como una salida deliberada”.

El crédito al comercio y a la industria no ha crecido en seis meses, y el crecimiento del crédito total de la banca, de repente cayó drásticamente, lo cual es un indicio de que la burbuja de la deuda corporativa que Wall Street creó para que las empresas comprasen sus propias acciones, para que se fusionaran o para hacer ingeniería financiera de todo tipo, se ha refinanciado hasta su tope y ahora se encamina al incumplimiento.