Investigaciones y evidencia secretas obstaculizan el funcionamiento del gobierno

23 de may de 2017

23 de mayo de 2017 — El provocador artículo del periodista investigador Matt Taibbi, “¿Cómo empezó el Rusiagate?” en la revista Rolling Stone del 15 de mayo, argumenta que la tesis básica de que la “investigación” a Trump por parte del FBI “no tiene sentido”.

Primero, Taibbi afirma que el ex director de Inteligencia Nacional, James Clapper y ex el director del FBI, James Comey, se han contradicho uno al otro en sus testimonios. Luego Clapper pasó a contradecirse a él mismo cuando intentaba alejarse discretamente de sus declaraciones previas de que “no había evidencia de colusión” entre la campaña de Trump y Rusia. Pero, al final de cuentas, todas y cada una de sus declaraciones las hizo después de dejar el cargo, así que no reflejan ninguna información nueva que haya obtenido.

El artículo de Taibbi es bastante extenso y complejo; llega a la conclusión de que: “Sin embargo, digamos que el FBI realmente está investigando la colusión entre la campaña de Trump y el Estado ruso. Esa es la posibilidad más seria y la que incita tanto miedo en el público. Si esto fuera cierto, ¿qué hay en el meollo de este caso? ¿Por qué no nos pueden decir qué pasa? El secreto por razones de operación podría ser una excusa creíble, si no fuera por el hecho de que muchas otras cosas se han filtrado. Hasta parece que las fuentes de inteligencia han renunciado a su capacidad de captar a los funcionarios rusos celebrando el triunfo electoral de Trump. Si algo así se puede filtrar y si incluso se le puede decir a gobierno extranjeros sobre las ‘palancas de presión’ que tiene supuestamente Rusia sobre Trump, es elemental que a la población estadounidense se le diga por lo menos lo que hay detrás hasta ahora de la investigación sobre Trump y Rusia....

“Pero cuando se llega a la investigación de la colusión, hay preguntas serias. Muchas de las protecciones a las libertades civiles y normas sobre la ética en la prensa están diseñadas para evitar exactamente esta situación, en donde una persona permanece por un período de tiempo prolongado bajo la sospecha pública, sin que se le haga saber la naturaleza exacta del origen de las acusaciones”.

Esto no es solo una idea vaga de las libertades civiles y la ética política, Taibbi concluye. “Esta es la razón de por qué los pensadores liberales aborrecen tradicionalmente los tribunales secretos, la vigilancia secreta y la evidencia secreta”.

En el pasado, los pensadores y funcionarios liberales hubieran “desalentado reflexivamente” a los medios informativos para imprimir acusaciones no verificada o no verificables con orígenes en fuentes secretas”.

Pero ahora es el Presidente el que ha sido colocado en esta situación kafkiana. Pero “dado que es Donald Trump, a nadie [es decir los liberales] parece importarle” agrega Taibbi.

“Pero nos debe importar... literalmente está arrastrando a la locura a nuestro país”.