Los acontecimientos en Charlottesville, nueva fase del golpe

18 de agosto de 2017

17 de agosto de 2017 — Ha quedado ya abundantemente claro que, tras del enorme daño que recibió la campaña del Rusiagate de la revolución de color en contra de Donald Trump, gracias al expediente del VIPS y la incredulidad de la población, ahora la “Maidan” estadounidense ha procedido a utilizar esa herida central de Estados Unidos, la división racial. Todas las operaciones de guerra sicológica de este tipo se basan en los perfiles de la población, en lo que parecen ser problemas irresolubles dentro de la sociedad escogida como objetivo.

Debemos ser absolutamente claros. Hay un brote de hipocresía sobre este tema de lo más descarado ahora en Estados Unidos, en donde genocidas y eugenistas descarados como George H.W. Bush (que publicó el informe NSM 2000 para despoblar África y otras regiones del mundo; la diseminación de la cocaína crac entre los guetos de la nación; el caso de Willy Horton), George W. Bush (el señor Conservador Compasivo, quien compró y destruyó al clero afroamericano, asesinó a millones) y Lawrence Summers (“arrojemos desechos tóxicos en África”) salieron a la palestra para denunciar la supuesta equivalencia moral que hizo Trump entre nazis y antinazis, con relación al racismo.

El Presidente estuvo totalmente en lo correcto al implicar que el acto en Charlottesville, fue un acto montado con fines políticos. Estaba más que correcto cuando afirmó que la única solución al problema racial en Estados Unidos, es la creación de empleos productivos. Ese fue el punto que enfatizó Lyndon LaRouche en un artículo que poco se recuerda, llamado “Que pasó por fin con la integración”, que se aplica tanto a la situación actual como se aplicaba a la del tiempo en que fue escrito, en la década de 1970. Pregúntense ustedes si los ejecutivos empresariales que ahora están abandonando a Trump y que se están autoproclamando como amigos de la diversidad, han hecho una maldita cosa para crear empleos productivos en Estados Unidos en los últimos 20 años.

La Presidencia de Barack Obama, que identificaba las políticas sobre identidad con progreso social, crearon el caldero actual en Estados Unidos. Bajo el reinado de Obama no hubo absolutamente ningún progreso económico, solo la inundación de los guetos con drogas, pandillas y desaliento económico.

El procedimiento normal de la contrainsurgencia británica, consiste en picar una pandilla en contra de otra, en un ciclo sin fin de violencia y asesinatos, una estrategia perfeccionada en las guerras británicas del Mau Mau del brigadier general Frank Kitson en África y que llaman así simplemente, “pandilla-contrapandilla”. En nuestro caso, en Charlottesville, ambas pandillas en acción estaban controladas ya sea por el FBI o por otros operativos entrenados de la inteligencia en escena.

El Klan, los Supremacistas Blancos en la escena, Richard Spencer, David Duke, son agentes de vieja data en la órbita del FBI y el Klan mismo. Duke es en gran parte creación de George H. W. Bush. Resulta ahora que el otro personaje central, Jason Kessler, que ahora proclama ser de la “alt right” (derecha alternativa) fue en realidad un activista de Obama hasta noviembre del 2016 y participó intensamente en “Ocupar Wall Street”. Algunos comentan que él en ese momento era un director de asignaciones de CNN. Extraña metamorfosis por decir lo menos. El tipo que cogió un carro y lo arrojó contra la gente hiriendo a muchos y matando a una manifestante, es un sinvergüenza enfermo mental llamado James Fields, cuya fascinación con el nazismo y la violencia había sido perfilada desde su época de preparatoria.

En el otro bando están el gobernador Terry McAuliffe; el alcalde de Charlottesville, Michael Signer; un ex empleado del Departamento de Estado que algunos dicen trabaja para la CIA, de nombre Brennan Gilmore; el aparato de resistencia de Obama en Virginia; y los grupos anarquistas violentos ilegales conocidos como la Antifa.

Este plan de remover la estatua de Robert E. Lee y una gran concentración de protesta en su mayor parte de los supremacistas del poder blanco, se viene organizando desde hace mucho tiempo. Lo que está operando ahora por todos los Estados Unidos es una operación típica de pandilla-contrapandilla, que incluye a los provocadores derechistas y la resistencia Antifa, que ha dado como resultado disturbios, heridos y daños a la propiedad enormes en Berkeley y Portland y otros lugares.

En Charlottesville, los supremacistas obtuvieron permiso después de una batalla judicial en los tribunales, ampliamente publicitada; se organizó a los contramanifestantes a través de los medios de comunicación y estuvo involucrado el Progressive Change Campaign Committee (Comité Campaña por un Cambio Progresista) financiado por George Soros, Standing Up for Social Justice y Refuse Fascism, así como también por el grupo anarquista violento Antifa. Tambien el Center for American Progress (Centro para el Progreso Americano) de John Podesta, el cual es el centro institucional de la Resistencia, promovió ampliamente la contraprotesta.

Inmediatamente después de que Trump resultó electo, el alcalde de Charlottesville, Michael Signer, proclamó la ciudad como la capital de la resistencia contra Donald Trump. Al mismo tiempo, los principales organizadores iniciales en los medios sociales del movimiento de resistencia en EU emigraron a Virginia para organizar la campaña del protegido de Obama, Tom Perriello como gobernador. Perriello trabajó anteriormente en el Departamento de Estado sobre África y en su campaña contó con el fuerte respaldo del Centro para el Progreso Americano. El jefe de personal de la campaña, Brennan Gilmore, estuvo involucrado en la revolución de color en la República Centroafricana, enfrentando a los musulmanes en contra de los cristianos; lo que resultó en un genocidio posterior. Son bien conocidos los antecedentes políticos clintonistas del gobernador Terry McAuliffe y su propensión a las manipulaciones políticas y actividades sórdidas.

Antes de la violencia del sábado, los partidarios del poder blanco marcharon el viernes en la noche usando el mismo tipo de antorchas que usaron los nazis en el Maidan de Ucrania.

Según todos los informes de lo que sucedió el sábado, Singer y McAuliffe colaboraron para hacer que la policía hiciera que ambos grupos opuestos se encontraran, en vez de separarlos, y después se hicieran a un lado una vez que estalló la violencia. Fue Brennan Gilmore el que capturó en video al carro de Fields arrollando a los contramanifestantes y el asesinato de la joven Heather Heyer, video que ha circulado una y otra vez en Internet y en la Televisión.