Counterpunch informa sobre las revelaciones sobre el cuento del “hackeo ruso”

16 de septiembre de 2017

16 de septiembre de 2017 — El jueves 13, el portal noticioso Counterpunch publicó un artículo titulado “The Russian Hacking Story Continues to Unravel” (Se sigue desenmarañando el cuento del hackeo ruso), un artículo escrito por Mike Whitney sobre el estudio elaborado por Skip Folden, un colaborador del grupo Veteranos Profesionales de la Inteligencia por la Cordura (VIPS, en sus siglas en inglés). Folden le ha enviado su estudio a manera de memorando al fiscal especial Mueller, a las Comisiones de Inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes, y a otros funcionarios que deciden. Su informe se titula “Los fundamentos inexistentes de la acusación del hackeo ruso”, en donde analiza a fondo la falta de evidencia de que haya habido un hackeo ruso, y muestra la ausencia absoluta de una investigación apropiada de lo que se ha dado en llamar “el delito del siglo”.

El extenso y detallado informe de Folden parte de que no hay ninguna evidencia específica que apoye la línea de que “fueron los rusos”; la inexistencia de ninguna pista ni ruta que muestre que la data de las computadoras del Comité Nacional Demócrata (CND) fue hacheada y transferida a alguna agencia rusa; la falsa imputación de que supuestamente se encontró algún programa malicioso (malware) en las computadoras del CND y atribuido a actores rusos (dado que el malware estaba a la mano y es origen ucraniano, no ruso); una refutación completa a la competencia y capacidad de la firma Crowdstrike (contratada por el CDN para hacer la investigación) para atribuir delitos a Rusia (como se evidencia en la aseveración vergonzosamente incorrecta de Alperovich sobre el supuesto hackeo del GRU ruso al equipo de artillería ucraniano); el añadido de pistas rusas falsas; y la sospechosa cronología de los hechos desde el anuncio que hizo WikiLeaks de los e-mails de Hillary emails a las imputaciones del hackeo ruso y la aparición del mentado Guccifer 2.0.

Asimismo, la falta de consideración de ningún “análisis alternativo” al cuento de que “fueron los rusos”, muestra la motivación política de llegar a la conclusión deseada. Con relación a la flagrante omisión del FMI para inspeccionar directamente las computadoras del CND, el artículo de Mike Whitney en Counterpunch hace un paralelo muy útil:

“¿Han leído algo más ridículo en toda su vida? La negligencia del FBI en este caso va más lejos de todo lo que yo haya visto antes. Imagínense que se comete un asesinato en un apartamento al lado del tuyo, y llaman al FBI para que investigue. Pero cuando llega el FBI a la escena del crimen, el compañero de cuarto de la víctima les cierra la puerta y no los deja entrar. El compañero de cuarto les habla a través de la puerta, y les asegura a los agentes del FBI que la víctima fue asesinada con una sola bala en la cabeza, y que la pistola humeante que fue utilizada en el asesinato todavía está en el piso. Pero ‘no se preocupen’, les dice el compañero de cuarto, ‘ya fotografié todo el asunto y les voy a enviar las fotos en cuanto tenga oportunidad’.

“¿Piensan ustedes que los agentes van a tolerar ese disparate? ¡Nunca! Tumban la puerta y ya”.

El pueblo estadounidense se está volviendo cada vez más hastiado de oír de los actos ruines de Rusia, y luego de un año de encabezados de los periódicos y CERO pruebas, siente que ya es hora de pasar la página.

El artículo de Counterpunch concluye en que, “Fondo de la cuestión: un dedicado grupo de investigadores independientes y ex agentes de inteligencia han unido fuerzas y producido la primera evidencia firme de que ‘la narrativa oficial que implica a Rusia’ es errónea. Este es un acontecimiento apabullante que, en su momento, va a desbaratar la niebla de la propaganda del gobierno y revelará la verdad. El informe de Skip Folden es una contribución importante en este mismo esfuerzo”.