Heroísmo y solidaridad caracterizan los esfuerzos de recuperación en México; la lluvia de respaldo es global

25 de septiembre de 2017

25 de septiembre de 2017 — El Presidente de México, Enrique Peña Nieto está liderando un impresionante esfuerzo de recuperación en su país para hacer frente a los efectos del terremoto del 18 de septiembre, al mismo tiempo en que todavía se están llevando a cabo esfuerzos de recuperación en los estados sureños de Chiapas y Oaxaca que fueron sacudidos por un terremoto el 8 de septiembre; hay alrededor de 300.000 personas desplazadas solo en Oaxaca, y un total de 309.000 personas a nivel nacional.

El último terremoto tomó la vida de más de 300 personas –-aunque hay una gran cantidad de desaparecidos todavía— e hizo un daño enorme en tres estados del centro de México. Se declaró un estado de emergencia en la Ciudad de México, y todas las instituciones nacionales pertinentes están movilizadas, incluyendo todas las ramas de las Fuerzas Armadas, para participar en las operaciones de rescate.

En un mensaje que dio a la nación el pasado miércoles 20, y en un informe que dio a la prensa el día 21, el Presidente Peña Nieto transmitió un mensaje de calma (muy necesario dado el nivel de cierta histeria y desconfianza que todavía se tiene respecto al gobierno) en el que destacó que la prioridad primera es salvar vidas, darle servicios de emergencia a los sobrevivientes (albergues, alimentos, agua, medicinas) y rescatar a quienes todavía están con vida. A esto lo seguirá una evaluación de daños detallada, que ya se está haciendo, a fin de iniciar la reconstrucción. El Presidente dio un informe preliminar sobre las operaciones de rescate y los daños en los estados que fueron afectados, y subrayó que “si hay algo que distingue a los mexicanos es su generosidad y hermandad”, y esto nos les ayudará en momentos de crisis.

Demostraciones de esa solidaridad, y de ese heroísmo se pueden ver por todos lados. Peña Nieto le dio las gracias a los cientos de voluntarios, especialmente a los jóvenes estudiantes universitarios, que se movilizaron para ayudar en los esfuerzos de rescate. Asimismo, desplegadas en su totalidad están las unidades especializadas de rescate llamadas “topos”, que se formaron a raíz del devastador terremoto de 1985, y desde que el terremoto ocurrió esta semana han pasado cada día intrépidamente haciendo túneles para entrar a los edificios colapsados, o cavando bajo los mismos, en búsqueda de los sobrevivientes, un trabajo extremadamente peligroso que se tiene que hacer a mano. Tobos llenos de escombros se pasan a lo largo de una cadena humana de voluntarios, para que “los topos” puedan hacer su labor.

El miércoles temprano en la mañana, reporteros de televisión también estaban sorprendidos de ver una caravana de cantantes caminando a lo largo de las zonas de la Ciudad de México que fueron más golpeadas por el terremoto reciente, cantando la conocida canción “Cielito lindo”, con sus versos de “canta y no llores”, para inspirar a quienes trabajaban en las operaciones de rescate.

México ha recibido una cantidad enorme de respaldo, desde todas partes del mundo, y equipos extranjeros de rescate llegaron desde Estados Unidos, España, Japón, Israel y Suiza, entre otros. Otras nueve naciones iberoamericanas prometieron enviar equipos de búsqueda y rescate.