El referendo catalán por la “independencia” se desinfla... por ahora

3 de octubre de 2017

2 de octubre de 2017 — La revolución de color más reciente orquestada por los británicos, el “referendo independentista” en la región española de Cataluña, el domingo 1ro de octubre, terminó solo siendo nada más que una oportunidad grandiosa para los medios de comunicación liberales de Occidente para denunciar la política de “violencia” y “represión” en contra de supuestos defensores de la “democracia” y la “libertad”. Las autoridades separatistas catalanas afirman que alrededor de 460 manifestantes fueron heridos; el número de manifestantes heridos que manejan las autoridades en Madrid es de 11 heridos.

A pesar del furor de los británicos al respecto de que los catalanes estaban votando para defender su derecho a la “libertad” y a la “democracia”, de hecho lo que el referendo pedía abiertamente era la separación anticonstitucional: “¿Quieren que Cataluña sea un Estado independiente en la forma de una república?”, preguntaba el referendo. Independientemente de sus otras debilidades y su indefendible política económica, el gobierno de Rajoy estuvo en lo correcto absolutamente al denunciar que el referendo de hecho era una rebelión y que el gobierno no podía permitirla. Se desplegó a la policía nacional para cerrar los sitios donde habría mesas de votación, se decomisaron las urnas de votación, y se negó acceso electrónico en las regiones para verificar las listas electorales.

La pandilla de Londres de la revolución de color fue improvisando en el camino.

Contaron con boletas impresas por alguna empresa privada; le permitieron a los catalanes que votaran en cualquiera de las mesas de votación sin utilizar sobres y sin importar si estaban registrados allí o no lo estaban; y luego de una mera estimación, explicaron que esto había sido un ejercicio de democracia. “Más adelante vamos a explicarles cómo vamos a contar los votos”, dijo Jordi Turul, vocero del gobierno de Cataluña.

Tanto el tamaño de la participación, como el número de personas que de hecho fueron heridas, es difícil de determinar. Algunos periódicos hablan de unas “decenas de miles” que trataron de votar, de un universo electoral total en Cataluña de 5.3 millones de personas.

Sin embargo, el objetivo de Londres nunca fue el de producir de plano una victoria separatista en este asalto, sino más bien desatar una fase viva del caos y la desintegración nacional en todo el país, y por toda Europa, precisamente en el momento en que el gobierno de Rajoy está avanzando en serio hacia la incorporación de España a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. Como lo planteara un artículo del periódico londinense The Guardian del 30 de septiembre: “Los catalanes no están solos. En todo el mundo la gente exige gobernarse a sí misma... El rompecabezas no es por qué hay tantas naciones, sino por qué hay tan pocas. Después de todo, existen (haciendo un estimado) alrededor de unas entre 6,000 y 8,000 poblaciones etnolingüísticas identificables en todo el planeta”.