Economista conductista gana el premio Nobel

10 de octubre de 2017

10 de octubre de 2017 — Recordando el tino de Lyndon LaRouche, de que los ganadores del Premio Nobel de Economía son las únicas personas en el mundo que pueden alegar verdaderamente que con idiotas CERTIFICADOS, el comité del Nobel le otorgó ayer el premio de economía a Richard Thaler, un economista conductista. Thaler es coautor junto con, Cass Sunstein, del libro “Nudge: Improving Decisions about Health, Wealth and Happiness” (Empujón: para mejorar las decisiones sobre salud, riqueza y felicidad) en el 2008. Debería ser prueba suficiente de que el libro es una estupidez total el hecho de que The Economist y el Financial Times lo hayan proclamado como el mejor libro del año y que se haya publicado en capítulos en el Frankfurter Allgemeine Zeitung entre otros.

Por supuesto, Sunstein fue el administrador informativo de Barack Obama y está casado con el caso perdido de Samantha Power, la embajadora de Obama en las Naciones Unidas.

Lyndon LaRouche se negó a reconocer que Thaler sea un economista, conductista o no, dado que su libro desquiciado sobre “empujar” a la gente para que siga los deseos del Gran Hermano, es en el mejor de los casos pura sicología conductista, bastante mala, pero no economía.

El Reino Unido estableció en el año 2010 el Equipo de Percepciones Conductistas (llamada de cariño, Unidad de Empujoncito) dentro del gabinete, con Thaler como uno de los asesores. En el 2015, Obama emitió una orden ejecutiva titulada “Usando la intuición de la ciencia conductista para servir mejor al pueblo estadounidense”. Alienta a las entidades del poder ejecutivo y a las agencias federales para que “identifiquen políticas, programas y operaciones en donde se puedan obtener mejoras sustanciales en el bienestar público, los programas de resultados y los programas de relación costo-eficiencia mediante la aplicación de las perspicacia de la ciencia conductista ”.

LaRouche respondió a esta adopción de Obama de los acólitos de Berthand Russell con su famosa videoconferencia sobre “Nerón” y la iniciativa de ponerle el bigotito de Hitler a Obama, ahora icónico.