Exhaustivo y autorizado trabajo en pro de la Glass-Steagall de un profesor de Derecho de la GWU

13 de octubre de 2017

13 de octubre de 2017 — El profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad George Washington, Arthur Wilmarth, publicó un artículo titulado “The Road to Repeal of Glass-Steagalll” (La vía hacia la derogación de la Glass-Steagall) en donde presenta los hechos concretos que muestran que esa “vía” llevó al crac financiero global del 2007-2008 y debe revertirse antes de que ocurra otra crisis.

Wilmarth es abogado y catedrático de derecho bancario e historia constitucional de Estados Unidos en la Universidad George Washington. Dice que su artículo “arroja aún más luz sobre ese debate [sobre si la eliminación de la Glass-Steagall causó el crac] al describir los efectos positivo de la Glass-Steagall sobre la estabilidad del sistema financiero estadounidense desde finales de la Segunda Guerra mundial, pasando por la década de 1970 y las consecuencias adversas de la desaparición de la Glass-Steagall”.

Presenta una cronología detallada de la cancelación de las regulaciones Glass-Steagall, desde que se le permitió a las instituciones no bancarias ofrecer sustitutos sin garantías para las cuentas de cheques (los fondos mutuales del mercado de dinero) en la década de 1980; luego el permiso a los bancos para bursatilizar sus préstamos comerciales; permitirle a los bancos manejar mercados de derivados OTC (extrabursátiles), para terminar permitiendo el funcionamiento de los “bancos universales” estadounidenses por primera vez en 65 años, y derogando la ley por completo.

Wilmarth aborda después los argumentos de que estas especulaciones no fueron las que llevaron al crac. “Todas estas tres innovaciones fueron catalíticos claves de la burbuja crediticia destructiva que llevó a la crisis financiera del 2007-2009”. “Todas estas tres” se refiere a las “cuentas de depósitos” sin respaldo de las instituciones no bancarias, los valores garantizados con activos y los derivados OTC de los bancos comercializados por corredores.

Las leyes que consolidaron los ataques a las regulaciones de la Glass-Steagall (la Ley Riegel-Neal de 1994, Ley Gramm-Leach-Bliley de 1999 y Ley de Modernización de las Mercancías a Futuro del 2000) “fueron leyes que tuvieron graves consecuencias porque (i) le permitieron a los grandes bancos ser cada vez más grandes y complejos y a emprender una variedad muy amplia de actividades de alto riesgo; (ii) le permitieron a firmas de valores y compañías de seguros ofrecer productos tipo bancarios (como los sustitutos a los depósitos); y (iii) crearon el prototipo para una supervisión ligera de las grandes instituciones financieras. Todos estos factores ayudaron a fomentar el destructivo boom crediticio de principios del 2000. Por lo tanto, yo estoy en desacuerdo con los comentaristas... que argumentan que estas leyes no tuvieron ninguna conexión significativa con la crisis financiera”.

En cuanto a las “reformas” que pueden evitar que se repita el crac, Wilmarth concluye que, “como mínimo, dichas reformas deben (i) reducir el sistema bancario paralelo, prohibiendo a las instituciones no bancarias ofrecer sustitutos a los depósitos y (ii) establecer un régimen de separación estricta entre los bancos respaldados por la FDIC y los mercados de capital. La segunda reforma deberá incluir una prohibición que le impida a los bancos respaldados por la FDIC, entrar al mercado de derivados...”.

El restablecimiento de la Glass-Steagall lograr todos estos fines.

En http://papers.ssrn.comsol3/papers.cfm?abstract_id=3026287 se puede encontrar un resumen, del cual se puede bajar una versión completa.