La deuda de La Franja y la Ruta contra la deuda especulativa en Occidente

16 de octubre de 2017

16 de octubre de 2017 — El sitio electrónico Project Syndicate publicó el viernes 13 de octubre, un artículo de Wei Shang-jin, economista chino que fue el economista en jefe del Banco de Desarrollo de Asia (ADB, en sus siglas en inglés) titulado “The Economic Case for China’s Belt and Road” (El argumento económico para La Franja y la Ruta china). Wei señala que en el occidente hay quienes afirman que China tiene una burbuja financiera que está a punto de estallar y podría echar por tierra al sistema financiero mundial. Esas son tonterías, señaló.

“Los críticos se preocupan de que China pueda estar tan enfocada en extender su influencia geopolítica, para competir con los países como Estados Unidos y Japón, que podría estar procurando proyectos que tienen muy poco sentido económico. Sin embargo, si se cumplen unas cuantas condiciones, el argumento económico para la iniciativa es fuerte”, escribe Wei.

Cuando las inversiones en infraestructura a gran escala, como las de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), se dedican para construir puertos, carreteras, escueles, hospitales, y plantas y redes eléctricas, señala Wei, “la iniciativa podría funcionar tanto como el Plan Marshal que Estados Unidos llevó a cabo después de 1945, el cual es elogiado universalmente por la contribución que hizo a la reconstrucción y la recuperación económica de Europa que quedó devastada por la guerra”.

Señala que China en el 2013 tenía $4 billones de dólares en sus reservas en monedas extranjeras, “las cuales recibían una ganancia muy pequeña en dólares (menos de 1% al año). En términos de la moneda nacional china, lo que recibía era negativo, debido a la apreciación esperada del renminbi frente al dólar de Estados Unidos al momento”.

Por lo tanto, “las inversiones de La Franja y la Ruta no le son particularmente costosas a China, en particular cuando se toman en cuenta sus beneficios potenciales de amplio alcance... En especial, dado que la eficiencia no es la primera consideración, las empresas que son propiedad del estado chino (EPE) pueden procurar proyectos de bajo rendimiento. No obstante, dado que lo que impulsa en gran parte a la Iniciativa de la Franja y la Ruta es claramente un objetivo estratégico, un análisis de costo-beneficio muestra que el argumento económico también es muy fuerte”.

Señala que esos programas en los que todos ganan, tienen un beneficio enorme para las economía reales de China, de Estados Unidos y de otros países (como lo declararon recientemente los ejecutivos de la compañía Caterpillar, con relación al impulso a sus ventas de equipo para la construcción a lo largo de la Franja y la Ruta). “Una década después de que sucedió la crisis financiera global”, destaca Wei, “la recuperación sigue siendo muy débil e incierta en gran parte del mundo. Las inversiones audaces en proyectos de infraestructura a gran escala pueden dar incentivos de corto plazo a la demanda agregada global... En el largo plazo, la nueva infraestructura reducirá los cuellos de botella logísticos, reduciendo el costo de los insumos de producción. El resultado será una productividad superior y un crecimiento global más rápido”.

“En una era en la que algunos de los países más influyentes están volteando hacia adentro, y hablan de construir barreras comerciales y de construir muros fronterizos, el mundo necesita iniciativas que se enfoquen en la construcción de puentes y carreteras, iniciativas literales y figurativas como la estrategia de La Franja y la Ruta”.