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Arrecian los llamados para investigar los crímenes de Mueller

16 de octubre de 2017
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El ex Presidente George W. Bush y el entonces director del FBI Robert Mueller aplauden al orador de la clase, jueves 30 de octubre de 2008, en la ceremonia de graduación de agentes especiales del FBI en Quantico, Va. (Whitehouse Photo)

16 de octubre de 2017 — La batalla por la presidencia de Estados Unidos se está convirtiendo en la batalla central que determinará el destino de la civilización que conocemos. Experimentamos cambios históricos en el mundo, en tanto que el imperio financiero que tiene como centros a Londres y a Wall Street, se tambalea hacia un derrumbe catastrófico. Los señores financieros ya no pueden refrenar a sus propios jugadores para que adviertan que el derrumbe es inminente, como el ex ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, quien dijo la semana pasada con relación a la masa de liquidez que se está refinanciando sobre la burbuja financiera que se agrava, algo que él mismo ayudó a crear. La única salida está en que el Presidente Trump implemente en forma plena los programas que ha anunciado: la reorganización del sistema financiero estadounidense de acuerdo a la ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt, y al mismo tiempo borrar las deudas ratifícales y generar crédito nuevo para la economía real; integrarse de lleno al proceso de la Nueva Ruta de la Seda para dirigir crédito nacional e internacional hacia la creación de verdadera infraestructura económica, dentro de Estados Unidos también; renovar la dedicación estadounidense a participar en las fronteras del pensamiento humano, mediante la reanimación del programa espacial, y la producción de energía nuclear a gran escala y fomentar la investigación y desarrollo de la energía de fusión termonuclear. Estos conceptos, que Lyndon LaRouche ha impulsado con sus Cuatro Leyes, están al alcance y son urgentes.

En contra de todo esto, los británicos y sus piezas en Estados Unidos tratan frenéticamente de derrocar a Trump, porque es el único modo en que ellos piensan que se puede detener el impulso actual hacia un verdadero cambio de paradigma. Durante la semana pasada, el Comité de Acción Política LaRouche ha distribuido el expediente de 32 páginas publicado por EIR, donde se exponen los crímenes del Fiscal Especial Robert Mueller (ver https://larouchepac.com/20170927/robert-mueller-amoral-legal-assassin-he-will-do-his-job-if-you-let-him) a casi todos los miembros del Congreso de Estados Unidos. De inmediato, las redes de comidillas y canales de filtraciones de rumores comenzaron a comentar las propuestas para enfrentar a Mueller directamente. El viernes 13 de octubre, 19 congresistas de Estados Unidos enviaron una carta abierta dirigida a los presidentes de las Comisiones Judiciales de la Cámara de Representantes y del Senado, en donde les exhortan a iniciar de inmediato audiencias en el Congreso para indagar el “posible conflicto de intereses y las denuncias sobre el sesgo político” de Mueller. El senador republicano Chuck Grassley, que encabeza la Comisión Asuntos Judiciales del Senado, y el presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes, se encuentran ambos dando la pelea contra la comunidad de inteligencia, que han estado bloqueando los esfuerzos para investigar al ex agente británico del MI6, Christopher Steele, quien fue el iniciador de todo el fraude del Rusiagate en contra del Presidente Trump. Pero es necesario que el propio pueblo estadounidense ejerza un máximo de presión para intensificar esta campaña para detener el golpe de Estado contra la nación, engendrado desde Londres.

Los medios noticiosos de Estados Unidos están respaldando de lleno este golpe de Estado instigado por los británicos, difundiendo los cuentos de que el Presidente no es apto para el cargo, y algunos promueven la invocación del Artículo 25 de la Constitución para sacarlo del cargo sobre la base de incapacidad mental. Cabe destacar que esos mismos medios informativos se mantuvieron en silencio cuando el Presidente Obama cometía crímenes contra la humanidad en la destrucción de Libia y de Sira, apoyando a Al-Qaeda, o cuando le entregó la programación de las políticas del Estado a las instituciones financieras narcotraficantes y legalizó el consumo de drogas que destruyen la mente.

El domingo 15 de octubre, el Secretario de Estado, Rex Tillerson, estuvo en los programas dominicales de entrevistas de CNN y de CBS, y en ambos manifestó su repudio a la basura mezquina y degradante que colma el ciclo de 24 horas de noticias en Estados Unidos, mientras que dejan de lado los cambios de magnitud histórica mundial que están sucediendo en el mundo y que merecen y exigen una atención total. Cuando lo presionaron para que atacara el Presidente, Tillerson respondió: “El Presidente es una persona muy poco convencional, como todos ustedes saben, en términos de cómo comunica, como le gusta crear eventos que fuerzan acciones. Y así, el Presidente a menudo toma medidas para forzar una acción cuando siente que las cosas no se mueven”. Luego expresó todo su respaldo por el Presidente y sus programas, y refutó las mentiras de que el Presidente lo estuviese menoscabando.

El peligro está en que la gente se deje atrapar en este ciclo de mentiras noticiosas de 24 horas, y no vea que vivimos un cambio en al arco largo de la historia. Estos momentos de cambio fundamental, pueden llevar hacia un nuevo renacimiento global, o pueden llevar hacia un caos y guerras catastróficas, son momentos peligrosos, pero son también momentos de oportunidad, en los que la gente es capaz de superar sus prejuicios y su pereza política para contemplar ideas universales, o lo que el poeta Shelley identificaba como “conceptos intensos y apasionados sobre el hombre y la naturaleza”. Es de este modo que debemos de abordar a la ciudadanía en este momento precioso.